ENTREVISTA
Ahora que ha pasado cierto tiempo desde la publicación de “El mapa del tiempo”, libro merecidamente
premiado y con fantásticas críticas por parte de tus lectores (entre los que me
incluyo) ¿has bajado de las nubes? ¿Cómo te sientes?
Félix J. Palma:
Sigo en las nubes todavía, Anika. Soy de digestión lenta. Siempre lo digo: con todo
lo que ha sucedido con
El mapa del tiempo
-la buena acogida por parte del público
y de la crítica, sus estupendas ventas y su futura traducción a medio mundo- no
se han cumplido los sueños del escritor que ahora soy, bastante escéptico ante el
éxito literario, si no del niño fantasioso que fui, que desde muy pequeño quiso
escribir historias y que las leyeran en todo el mundo.
Por cierto, no todo el mundo sabrá que hubo una performance de tu novela en Sant
Jordi. Cuéntanos cómo fue.
Félix J. Palma:
Con la intención de volver lo más visible posible mi novela entre la marejada de libros de Sant Jordi, Algaida contrató a un par de actores para que interpretaran
a dos de mis personajes, en concreto a Andrew Harrington y a Claire Haggerty.
Te
confieso que era la primera vez que iba a Sant Jordi y me sorprendió enormemente
todo el despliegue que hay allí alrededor del libro. Supongo que el ir acompañado
de dos de mis personajes hizo que todo fuera más especial aún. Hubo muchas anécdotas
divertidas, como cuando Boris Izaguirre se interesó por el sombrero de Claire
o
el revuelo que provocamos cuando tuvimos que coger el metro para ir de una firma
a otra.
Performance en Sant Jordi
Como conocías mis gustos me dijiste, antes de terminar la novela, que me iba a gustar
“El mapa del tiempo” porque tocaba
el tema de los
mundos paralelos, los viajes en el tiempo, las paradojas, etc… Acertaste,
y tengo una curiosidad ¿siempre estuviste tan seguro de tu novela?
Félix J. Palma:
Para nada. Los dos años que tardé en escribirla fueron angustiosos. Continuamente
me asaltaban las dudas de si lo que estaba escribiendo podría interesar a alguien,
dado que todo giraba sobre los
viajes en el tiempo, que es un subgénero de la ciencia
ficción, género que en nuestro país desgraciadamente cuenta con una minoría de lectores.
Pero el éxito de mi novela me ha hecho reinterpretar los hechos y pensar que quizás
el prejuicio de los lectores es contra las etiquetas, que una historia de ciencia
ficción que se publica fuera de una colección especializada puede ser leída por
cualquier lector sin que eso le provoque el menor rechazo, sin que el elemento fantástico
suponga una molestia para su lectura, sino tal vez incluso un aliciente.
¿Cuánto se tarda en escribir una novela de más de 600 páginas que además debe tener
atadísimos
todos los cabos para ser creíble y convencer al lector más exigente?
Félix J. Palma:
Yo soy escritor de los de plano, es decir, no comienzo nada hasta que tengo trazado
un esquema detallado de la trama, sea un cuento o una novela. Por eso, con un argumento
tan elaborado como el de
El mapa del tiempo,
donde todo debía estar perfectamente
atado, como apuntas, necesité casi un mes para diseñar la historia. Luego, el proceso
de escritura, duró lo normal en mí, que soy un escritor de una página al día, dos
como mucho, si hay suerte. Tardé unos dos años.

Creo que además de usar a
H. G. Wells, John Merrick,
Bram Stoker,
Henry James o
Jack el destripador
planearon otros posibles nombres… Háblanos de esta selección.
Félix J. Palma:
Inevitablemente, tratándose de una época tan generosa en personajes novelescos.
Pero yo no quería que por el mero hecho de centrar una novela en la época victoriana
tuvieran que aparecer todos, como si fuese un gran escaparate o una pasarela histórica.
Para ello me obligué a hacer un casting y solo introduje a aquellos que podían desempeñar
algún papel en la trama. Jack el destripador
era obligado, ya que es un icono de
la época, por ejemplo. Aunque te confieso que la inclusión de Merrick fue más un
capricho, algo así como una aparición de lujo. Me atraía la idea de sacarlo, ya
que no es un personaje que haya sido retratado con frecuencia ni en novelas ni en
películas.
Parece obvio por qué elegiste la época victoriana, es sin duda interesantísima,
pero si esa estuviera vetada, ¿qué otra época hubiera sido también interesante para
ambientar “El mapa del tiempo”?
Félix J. Palma:
Mmm… dudo que hubiese funcionado en ninguna otra. Creo que la época victoriana reunía
las condiciones óptimas como escenario que mi argumento requería. De no poder escogerla,
no se me ocurre otra. Quizás los años 30, cuando
Orson Welles aterrorizó al mundo
con su versión radiofónica de
La guerra de los mundos.
Creo que has dicho en alguna ocasión que de hacer un viaje en el tiempo no irías
al pasado, si no al futuro. Después de haberlo “pintado” con guerra incluida ¿no
te asusta lo que podrías ver?
Félix J. Palma:
Sí, pero aún así lo prefiero. Viajar a alguna época del pasado sería como visitar
un parque temático, donde no podría evitar comprobar que cada detalle es tal y como
lo cuentan los libros.
El futuro, sin embargo, representa lo desconocido, lo imposible,
la imaginación. Supongo que todos los autores de ciencia ficción escogerían ver
el futuro.
En cualquier caso al pasado ya has ido con “El mapa del tiempo” y te has codeado
con H. G. Wells, Stoker o Merrick entre otros ¿de haber viajado físicamente qué
hubieras hecho, con quién habrías tomado un café o discutido sobre literatura?
Félix J. Palma:
Supongo que habría intentado conocer a H. G. Wells, padre de la ciencia ficción,
mi género favorito. Y ya puestos a
Conan Doyle,
Stevenson y
Oscar Wilde. Con quien
no me habría gustado cruzarme es con Jack el Destripador, como te imaginarás.
Tus protagonistas viajan al futuro, a ciertos futuros… Estamos en una época de tecnología
más avanzada, ahora casi sería posible creer en esos viajes. Si alguien te propusiera
dar un salto en el tiempo ¿cómo crees, honestamente, que reaccionarías tú?
Félix J. Palma:
Con excitación, como la mayoría. Como no me canso de repetir en la novela, viajar
en el tiempo es uno de los anhelos de la humanidad. Imagínate lo que ocurriría de
poder llevarse a cabo. Cada uno querría visitar su época favorita, o perderse en
el futuro de sus nietos. ¿Tú no?

Seguro.
Centrémonos ahora en la novela. Hay un refrán que dice “no es oro todo lo que reluce”,
¿por qué ese empeño en convencernos de algo y luego darnos una visión contraria?
Félix J. Palma:
Bueno, no es que yo tenga ese deseo, pero es cierto que en casi todo lo que escribo
nada es lo que parece. Muchos de mis cuentos poseen una sorpresa final que desequilibra
al lector. Y esta novela también está llena de trampas, pero no conviene que desvelemos
más, ¿no te parece?
Susana Vallejo y Félix J. Palma firmando sus libros en Sant Jordi
Claro.
Has hecho, además, algo que no suele hacerse: utilizar a los secundarios para contarnos
su propia historia…
Félix J. Palma:
Sí, pero todo esto se debe al particular narrador de la novela, que surgió ante
mi incapacidad para escoger entre los numerosos
personajes a alguien que contara
la historia. Enseguida descubrí que ninguno me servía. Un narrador omnisciente que
tomara el punto de vista de uno de los personajes, tampoco. Así que tuve que recurrir
a un narrador que no se casara con nadie, que fuese oscilando de un personaje a
otro cuando le viniese en gana. Al hacer eso se creaba el efecto que comentas: el
protagonista de una escena podía ser un mero extra en la siguiente. Según me dicen,
ese es uno de los atractivos de la novela, ya que pide la colaboración de un lector
activo.
Tu narrador habla de universos paralelos alternativos ¿cómo le contarías a los lectores
qué puede significar esto?
Félix J. Palma:
De acuerdo a la teoría de los mundos múltiples, el universo se ramifica cada vez
que existen dos o más salidas posibles a un suceso cualquiera. Esta teoría surgió
para evitar las paradojas que podían provocar los cambios en el pasado.
Si viajamos
al pasado y matamos a nuestra abuela, estamos también impidiendo nuestro nacimiento,
por tanto, cómo podemos viajar al pasado para matar a nuestra abuela. La solución
es que llegamos a un universo paralelo, donde todo es idéntico salvo la presencia
de un turista temporal. Así, si matamos a nuestra abuela nosotros no desapareceríamos
porque no estamos en nuestro universo original, sino en otro que se ha creado a
la par que nuestro viaje.
H. G. Wells es el personaje (real) que más aparece. Para basarte en él y en su vida
¿cómo te has apañado?
Félix J. Palma:
Yo no quería que fuese un Wells de cartón piedra, uno de esos
personajes
que no
son sino la visión estereotipada que la gente tiene de él, alguien del que ya supieran cómo va a comportarse. Yo quería introducirme bajo su piel, intentar sentir lo que
él sentía, explicar por qué escribió lo que escribió.
Wells fue un hombre muy comprometido
socialmente, ingresó en la Sociedad Fabiana, integrada por simpatizantes socialistas
que promulgaban una sociedad más justa, libre de la explotación y miseria provocadas
por el capitalismo, se entrevistó con Stalin y Roosevelt, y su nombre incluso figuró
en las listas negras de los servicios secretos nazis.
En cuanto a su trayectoria
literaria podría decirse que atravesó tres periodos: el de escritor de ciencia ficción,
-a esa etapa, aparte de
La máquina del tiempo, también pertenecen títulos tan conocidos
como La isla del doctor Moreau,
El hombre invisible y
La guerra de los mundos-,
un segundo periodo en el que se adscribió a la tradición de Dickens, dominado por
el realismo narrativo y una crítica más directa hacia la sociedad, como demuestran
las novelas Kips, historia de un alma simple
o Ann Verónica, en la que se anticipó
a lo que serían los movimientos feministas de liberación de la mujer del siglo XX,
y un tercer periodo que se caracterizó por publicar obras de carácter enciclopédico,
como El perfil de la historia, aunque siempre centradas en la sociedad y el futuro
de la humanidad.
Pero afortunadamente mi novela aludía únicamente a los años que
circundaban la escritura de
La máquina del tiempo, lo que no sólo me permitía poder
centrarme en un tramo de su vasta y ajetreada vida, sino que me ayudaba a identificarme
con él, ya que en esa etapa de su trayectoria su visión de la literatura como algo
lúdico era semejante a la mía.
Una pregunta indiscreta que seguro que no te ha hecho nadie ¿por qué en la mayoría
de las novelas se tienen relaciones sexuales y la chica nunca se queda embarazada?
Hay que reconocer que eso complica las historias pero las haría también más creíbles
(risas).
Félix J. Palma:
Ja, ja, ja. Supongo que por lo mismo que nunca van al baño o se cortan las uñas
de los pies. El universo de ficción es un universo sin impurezas biológicas, donde
todo lo que ocurre tiene un fin narrativo.
Después de varias historias que terminan
dándonos una versión distinta de la que inicialmente estamos creyendo, ese “desmentir
lo dicho”, aparece un nuevo personaje en tu novela, Marcus… ¿no te daba risa pensar
lo que tus lectores sentiríamos al conocer su historia y las posibilidades que ofrecía?
Félix J. Palma:
Me gusta llevar hasta el extremo la credulidad del lector. Poco más puedo contestar,
sin desvelar demasiado.

H. G. Wells se pregunta en un momento dado si todo estaba ya inventado ¿qué opina
el autor al respecto?
Félix J. Palma:
Creo que hoy es difícil dar con una idea original. Como mucho la originalidad surge
de contar lo de siempre desde otro punto de vista, desde un ángulo inédito.
Las últimas noticias son que "El mapa del tiempo" será publicada
en Estados Unidos, Australia, Noruega y otros países, lo cual no me extraña en absoluto.
Teniendo en cuenta uno de sus nuevos hogares (EE.UU) ¿te imaginas que termine en
pantalla grande? Hagamos un juego antes de despedir esta entrevista: ponle rostros
a tus personajes.
Félix J. Palma:
La verdad es que algunos ya lo tenían cuando empecé a escribirla. De hecho, el capitán
Derek Shackleton está descrito como el actor Clive Owen en El rey Arturo,
o casi.
Para Claire Haggerty me gustaría Helen Page, para Andrew Harrington
escogería a
David Kross, para Charles Winslow a Chris Hemsworth, para Gilliam Murray a Rusell
Crowe, que ahora está sobradito de kilos, y Marcus
siempre tuve claro que era Daniel
Craig recién salido de La brújula Dorada.
Por último, a H. G. Wells no podría interpretarlo
otro que no fuera Johnny Depp.
Muchas gracias por tu novela Félix, pues han sido horas de verdadera distracción,
varias sorpresas y la sensación de haber aprovechado muy bien el tiempo libre. Como
estás en proceso de nueva novela, te dejo que la despedida sea con un adelanto informativo
que nos deje ansiosos. Cuéntanos algo, por favor.
Félix J. Palma:
Mmmm… bueno, te adelanto que tendrá muchos personajes, que sucederá durante una sola
noche, la de fin de año, y que tendrá un elemento fantástico, por supuesto.
Gracias, Félix.
Félix J. Palma:
Gracias a ti por el cariño que desprende esta entrevista, Anika.
Anika ©
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