ENTREVISTA
Concha, tus poemas tienen una carga autobiográfica muy importante,
¿en qué momento surgen los poemas de “Lo de ella”?
Concha García:
Los poemas
de
Lo de ella se escribieron simultáneamente en un momento en que
escribía una novela titulada
Miamor.doc. Eran retazos de una experiencia
que no me cabía en el texto narrativo y de alguna forma sí
que era posible volcarlo en estos poemas breves que para mí también
fueron una nueva experiencia respecto al lenguaje ya que era la primera
vez que escribía textos tan breves. Es cierto que en Desdén
también ensayé con textos breves, pero de alguna forma enfocaba
más el texto hacia experiencias sexuales determinadas. En
Lo de ella hay más juego con los yoes o con la otredad.
En algún prólogo a uno de tus libros se dice que hay un lector
u oyente implícito en tus poemas. ¿Es cierto? Es decir, ¿hay
alguna persona a la que vayan dirigidos?
Concha García:
No, yo
no escribo pensando en una persona casi nunca. Yo escribo pensando en las
experiencias que he tenido, en mí misma y en las personas que fui,
porque las personas se van convirtiendo en otros según las experiencias
que se van viviendo. Entonces no hay un lector solo, no hay un referente
concreto.
Tanto en el libro “Lo de ella” como en el de “Cuántas llaves” surge bastante
a menudo el tema de ir hacia atrás, o ir de espaldas. ¿Responde
esto a lo que has sentido de ti misma? ¿Has sentido que has ido
hacia atrás muchas veces?
Concha García:
Sí,
ir hacia atrás en muchas ocasiones es una metáfora del tiempo,
del recuerdo. Ir hacia atrás es recurrir al pasado, a esos lugares
que habitaste. Yo he intentando muchas veces en mis poemas, a través
de la escritura, intercalar esa ficción de los tiempos. Por lo tanto
ir hacia atrás es eso, recurrir a otros tiempos.
Concha, he leído lo que he podido de tus primeros libros publicados
y veo que desde el principio tienes un estilo muy claro: en cuanto a las
formas tienes esos quiebros, juegas mucho con la sintaxis. ¿Esta
forma de escribir responde más bien a un acto natural o a una escritura
meditada y trabajada?
Concha García:
Ambas
cosas. No es que me siente y decida que vaya a romper la sintaxis, sino
que el poema llega como un bloque de palabras y tú lo vas puliendo.
Desde luego es ambas cosas a la vez, casi nunca dejas un poema tal como
te llega.
En “Ayer y calles” se dice en un poema que tienes la manía de escribir
sobre cualquier cosa que ves. Y es cierto que en tu poesía está
muy presente el tema de la cotidianeidad. Tan pronto hablas del porvenir,
del recuerdo, como que mencionas un vaso sobre un estante, un libro, las
persianas, las cortinas, el tomarse una cerveza… ¿Es esta tu forma
de percibir el mundo que te rodea?
Concha García:
Sí,
sí que la es. Es más, yo creo que esa cotidianeidad en la
que habitamos todos los seres humanos la poesía no la ha reflejado
casi nunca. No quiero decir que sea yo la que lo haya inventado, ni mucho
menos, pero estamos acostumbrados a otros espacios, esos grandes amaneceres,
esas amadas… Lo cotidiano yo no lo había percibido ni leído
y a mí me interesaba que eso estuviese también el poema porque
yo creo que todo es poetizable, absolutamente todo.
Un tema importante en tu poesía. La ciudad, el divagar, el vagabundear…
En lo de ella aparece mucho también. ¿Qué relación
guardas con la ciudad?
Concha García:
La ciudad
es el lugar donde habito y me siento muy vinculada a sus paisajes, a su
dureza, a su amabilidad. Yo soy muy usuaria de la ciudad, me gusta la ciudad.
Por supuesto no voy a inventarme otro ámbito porque prefiero explorar
en el ámbito urbano. Pero, de todos modos, también me interesan
los poetas que escriben sobre la ciudad más que lo rural, no sé
por qué, es un gusto personal.
Supongo que la ciudad refleja también esa cotidianeidad que te envuelve.
Concha García:
Exacto,
es eso, es lo que me envuelve.
Antes comentábamos ese ser otra. Es una de las mayores características
de tu poesía, sobre todo cuando te refieres al pasado. De hecho
hay una antología de tus poemas que se titula “Si yo fuera otra”.
¿Sientes la necesidad cuando te pones a escribir de recurrir a todas
esas “otras” que has sido?
Concha García:
No es
eso exactamente, cuando te pones a escribir no tienes un lluvia de otras
(ríe), pero me sirve para alejarme del yo que quiero evitar siempre.
El yo del poeta que se mira mucho a sí mismo no me interesaducho,
entonces recurre más a esas otredades para que el yo se diluya.
De hecho, he visto tanto en “Lo de ella” como en otros poemarios que hay
una desubicación de ti misma. Es decir, a veces sales de ti misma
y te miras con perspectiva.
Concha García:
Sí,
la desubicación también es una manera de estar en el mundo,
en este mundo aparentemente racional y ordenado. Es una reivindicación
voluntaria, ejerzo el derecho de estar en el lateral de las cosas, en los
bordes.
Decía Vázquez Montalbán que la tuya es una experiencia
ensimismada. ¿Te gusta esta afirmación?
Concha García:
No mucho,
la verdad es que no corresponde mucho a mis experiencias. Él hizo
un gran prólogo, como gran lector que era, pero yo no me considero
ensimismada, pues mis experiencias tampoco.
Te leo la cita de Cioran que incluyes en “Árboles que ya florecerán”:
“Este es el drama de todo pensamiento estructurado: el no permitir la contradicción.
Así se cae en lo falso, se miente para resguardar la coherencia.
En cambio, si uno hace fragmentos, en el curso de un mismo día puede
uno decir una cosa y la contraria. ¿Por qué? Porque surge
cada fragmento de una experiencia diferente y esas experiencias sí
que son verdaderas: son lo más importante. “Lo
de ella” es precisamente
eso también: fragmentos de la vida, donde la experiencia a veces
resulta contradictoria. También en tus otros poemarios. ¿Podríamos
decir que tu poesía son fragmentos de experiencia (sabiendo por
tanto, que esas experiencias pueden resultar contradictorias?
Concha García:
Sí,
pero ¿qué experiencia tiene un principio y un final? Una
cosa es cómo una pueda leer el mundo a través de lo heredado,
de lo cultura, y otra es cómo te suceden las cosas y creo que ninguna
experiencia o retazo de realidad tiene un principio y un final. Puede que
haya un orden, pero el desorden también es un orden, yo suelo ir
bastante en contra de lo racional del positivismo que una heredó
pero que no guarda semejanza con la realidad, al menos con la mía.
Una disyuntiva: porvenir contra destino. Cito a Miguel Espinosa que abre
la segunda parte de “Pormenor”: Amo lo que tiene destino, y odio lo que
tiene porvenir; quienes poseen su propio presente y futuro, y no conocen
el dolor, la tristeza ni el imperio de la casualidad, me repugnan a irritan
hasta lo inverosímil. ¿Por qué no porvenir?
Concha García:
Bueno,
yo pienso que el porvenir es aquello que una planea, traza para su vida.
El destino me parece mucho más generoso porque es lo que te va a
suceder, no sabes dónde ni cuando te va a suceder algo.
Concha, tu poesía requiere una complicidad del lector, una participación.
Te leo una cita de
Gamoneda y me dices qué te parece: «La
poesía no se explica y hasta alcanzo a pensar que no debe explicarse.
Cuando la crítica pretende explicar mis poemas, tengo la sensación
de que los están destruyendo. La poesía no tiene nada que
ver con la naturaleza del pensamiento discursivo. La poesía para
mí es un arte de la memoria. Hace mucho que la poesía dejó
de ser socialmente necesaria. Desde hace 500 años la tradición
poética ya no es el lenguaje informativo. En esta antología,
mi obra ha sido reordenada y me encuentro con que mi escritura, si no robada,
sí ha sido leída de otra manera. Por eso insisto en que la
lectura de la poesía sigue siendo un acto de creación».
Concha García:
Sí,
estoy totalmente de acuerdo en esa afirmación. La poesía
nunca va a ser información, porque para eso ya tenemos otro tipo
de textos y desde luego el lector es importantísimo. Yo nunca releo
un poema de un poeta que me gusta de la misma manera. Es interesante leer
un poema que te gustó hace cinco años y volverlo a leer,
porque te dirá cosas nuevas. La poesía es un filón
que no termina nunca, siempre te dará nuevas interpretaciones, te
dirá cosas nuevas….
Concha, si comparamos “Lo de ella” con “Otra ley”, por escoger un poemario
de hace bastantes años, vemos una diferencia muy clara en cómo
plasmas tus inquietudes. Por ejemplo, el tema del erotismo en “Otra ley”
es muy claro, está muy visible, muy explícito. Pero en “Cuántas llaves”, en “Ayer y calles”
se menciona también el sexo, pero más
disimuladamente, más metaforizado. Y en “Lo de ella” parece que
pierde presencia..
Concha García:
Claro,
si continuara escribiendo siempre de lo mismo, sería un poco necia
(ríe). El erotismo tuvo su momento y ahora ya está. Quizá
algún día volveré sobre ese tema, pero sería
de otra forma. Me interesa más la complejidad.
Si preguntara por las influencias directas…
Concha García:
Me influyen
muchas cosas. Las lecturas de Walter Benjamín,
Dickinson, Clarice
Lispector,
María Zambrano… No solo me influye la poesía.
Me influye la música, Patti Smith, Janis Joplin, Lou Reed, Leonard
Cohen… Y también la pintura, Remedios Varo, Hopper... Las personas
que te rodean también te influyen. Todo es importante, desde luego..
Con las influencias nos quedamos, Concha. Muchas gracias por tu tiempo
y tu hospitalidad.
Concha García:
Gracias
a vosotros, ha sido un placer.
NOTA:
Agradezco la ayuda de Patricia Tena, que colaboró grabando la entrevista.
Manel
Haro © www.ciberanika.com
Enlaces Relacionados
Avance de LO DE ELLA y biografía de la autora.
Antología y nota bibliográfica
Ficha Miamor.doc
Ficha Cuántas llaves
Ficha Arboles que ya florecerán
Ficha Otra ley
Ficha Ayer y calles
Ficha Lo de ella
Ficha
Si yo fuera otra
Anterior entrevista a Concha García en Anika Entre Libros
Participante de "Comenta-Cuentos" en Anika
Entre Libros.