...Cuando tenía ocho o nueve años, para mí la libertad significaba irme de España
y ver paisajes que no conocía y me daban el cine, los tebeos y los libros de aventuras...
ENTREVISTA
Javier,
La aventura de viajar es un libro de viajes, pero también
son tus memorias. ¿Te has dejado muchas anécdotas en el tintero?
Javier Reverte:
No, lo
único que son en parte una novela y muchos viajes que no había
contado y no me he dejado prácticamente nada en el tintero, excepto
las cosas incorrectas que puedan poner en descrédito a alguna persona;
yo no quería escribir un libro que fuera contra nadie, ni mucho
menos, no soy quién para juzgar a los demás. De todas formas,
muchas cosas que no he contado aquí, ya las había contado
en otros libros. Sobre
África, por ejemplo, ya he hablado mucho
en mis libros y cuando escribo, vacío todo lo que sé y simplemente
aquí cuentos esos viajes de los que no había hablado, o sea
que no hay nada en el tintero.
En cualquier caso adquieres un tono bastante valiente y directo en cuanto
a anécdotas.
Javier Reverte:
Ah, sí
(risas), pero no hay nada que ocultar. De hecho me puse a fumar marihuana
en muchos viajes como tanta gente ha hecho y fumar no es delito, el delito
es traficar y yo eso no lo hago (risas)
Es un libro que está impregnado en todo momento por esa pasión
por viajar e indagar por lo desconocido. Utilizas una cita de John Dos
Passos
que dice que viajar es una droga. Ahora que existen líneas
de bajo coste y que todo es más fácil a través de
Internet, ¿el poder de esa droga es todavía mayor?
Javier Reverte:
Sí,
mucho más. Si uno piensa que a través de Internet o a través
de las cadenas de televisión uno puede ver desde la barriga de un
hormiguero hasta el planeta Marte y naturalmente conoces todo el planeta.
Puedes pensar para qué vas a ir, si lo tienes todo servido en casa,
pero yo creo que vamos precisamente para poner en contacto nuestros sentidos
con la realidad, queremos ver las cosas por nosotros mismos, sin que nos
las cuenten, y nos emociona mucho el ponernos en contacto con esa realidad.
Es una emoción tremenda ir a un sitio del que has oído hablar
mucho o del que has visto películas.
Por ejemplo uno lee a
Kafka y quiere ir a Praga.
Javier Reverte:
Sí,
exacto, eso es clave. Yo voy a muchos sitios después de haber leído
un libro, son los lugares que ha descrito un escritor que me ha gustado.
Y en el caso de Praga, estar en esta ciudad es como estar con el propio
Kafka. Eso lo he hecho con
Joseph Conrad en el
río Congo, ahora
vengo del Yukón con
Jack London. Es una manera que me provoca mucho
a mí viajar.
Dices que no existe ningún viaje si cuanto sucede en el camino no
te transforma en alguna medida. ¿Has sufrido la experiencia de acabar
un viaje sin esa sensación de transformación?
Javier Reverte:
Sí,
hay muchos viajes que no me han gustado. En el libro hay uno del que hablo,
Nueva Zelanda, pero fue por cómo se llevó a cabo el viaje.
Si vuelvo a Nueva Zelanda, volvería solo, poder hablar con gente,
moverme a mi aire. Sí que me gustaría ir por aquella zona de
Australia,
pero de otra manera.
En Nueva Zelanda lo tenías todo organizado y los viajes organizados
no te aportan tanto.
Javier Reverte:
Sí,
pero fíjate que curiosamente en el primer viaje que aparece en el
libro, el crucero, también era un viaje organizado y sí me
aportó mucho, a pesar de que no existe un viaje más tonto
que un crucero de lujo. Sin embargo, encontré personajes y un mundo
que desconocía que me provocó literariamente mucho.
De hecho, la pasajera del crucero con la que entablas amistad parece más
un personaje de ficción que una persona de verdad.
Javier Reverte:
Sí,
pero es una persona absolutamente real, aunque no puse su nombre auténtico,
claro.
Tengo entendido que no utilizas demasiado las guías de viaje porque
quedan anticuadas muy rápido. ¿Cómo preparas un viaje
entonces?
Javier Reverte:
Sí
que las uso, pero solamente para tomar una serie notas precisas: hoteles,
transporte… Pero normalmente no me llevo una guía de viaje, lo que
hago es arrancar las páginas que me interesan y el resto lo tiro.
A medida que voy haciendo el viaje voy tirando lo que ya no utilizo hasta
que al final he tirado toda la guía. Las guías son útiles
en esos aspectos, por lo demás no te dicen demasiado.
Además tú siempre dices que los mejores viajes son los que
acabas desviándote de lo que tenías pensado.
Javier Reverte:
Sí
porque yo me hago una ruta, pero la vuelta la tengo abierta, es decir,
esos billetes que si los alargas un mes, te cobran cien dólares
más. Y hago eso porque siempre acabo volviendo más tarde
de lo que tenía planeado. De todos modos, siempre reservo las dos
primeras noches de hotel porque me es más cómodo llegar al
país y tener un hotel, pero luego me voy organizando y decido si
en un sitio me quedo dos o tres noches. Quizá me hablan de un sitio
diferente y entonces decido cambiar el recorrido e ir a esa otra zona y
entonces el viaje nunca sale como tenía planeado.
Antes decías que muchos viajes te incitaban a viajar. ¿Cuál
es el libro que más te ha movido a iniciar un viaje?
Javier Reverte:
Muchos,
no podría quedarme con uno, pero
El corazón de las tinieblas
me marcó mucho y me empujó a hacer un viaje que casi me cuesta
la vida;
si llego a saberlo, no hubiera ido (risas). También recorrer
la Mancha de la mano de Don Quijote fue muy impresionante para mí.
¿Qué libro sería el que incitase a un aventurero a
venir a España?
Javier Reverte:
Sin duda
Don Quijote de la Mancha.
El concepto de viajar cada vez se está ampliando más. ¿Llegará
algún día en que podamos considerar un libro de ciencia ficción
como un libro de viajes, teniendo en cuenta que ya se organizan viajes
al espacio?
Javier Reverte:
Sí,
ahora hay un turismo espacial pero que no nos podemos pagar.
¿Si tuvieras la oportunidad formaría parte de estos viajes?
Javier Reverte:
Me encantaría,
pero yo no puedo pagarme eso ni la editorial me lo puede costear (risas).
Si te fijas no hay nadie de los que haya ido a la luna, que haya escrito
un libro sobre esos viajes. No parece que nadie se anime a escribir un
libro así y se podría hacer simplemente contando cómo
se viaja, qué hacen, cómo comen, lo que sienten, cómo
se mueven…
Quizá Pedro Duque se anime un día y lo haga.
Javier Reverte:
Sí,
aunque quizá no sabe hacerlo. Contarlo sería muy interesante.
Javier, si pensamos en viajar, seguramente nos viene a la cabeza la Odisea
o algunos de los poemas de
Kavafis, como Ítaca. ¿Es precisamente
este poema, Ítaca, lo que debe suponer el modelo de un viaje, es
decir, nutrirse con la experiencia de viajar?
Javier Reverte:
Sí,
es un gran poema que dice muy bien lo que es el sentido del viaje. Como
dice
Stevenson, la cuestión no es llegar sino ir. Lo interesante
no es el destino, sino el camino y en ese poema aparecen esas experiencias
y ayuda a comprender lo que son las Ítacas.
Sí, porque incluso de las malas experiencias se saca partido.
Javier Reverte:
Claro,
fíjate en Ulises lo que sufrió para llegar a Ítaca,
él era un hombre reflexivo que se convierte en héroe violento
y lucha y mata para convertirse en un hombre civilizado. Ulises también
tiene sus miedos, no es el típico héroe que no teme a nada.
¿Has hecho algún viaje últimamente con la mentalidad
de turista solamente o es imposible visitar las ciudades sin la mirada
de un escritor de viajes?
Javier Reverte:
No, a
mí ya no me gustan los viajes si no voy a escribir algo. Puede que
viaje y luego no me salga nada para escribir, por ejemplo, el año
pasado estuve dos meses en Irlanda, un país que me encanta, pero
no he conseguido que me salga nada.
¿Cuál es el mejor recuerdo que tienes de tu época
de corresponsal?
Javier Reverte:
Es difícil
porque fueron cinco años de corresponsal, pero me acuerdo perfectamente
el día que llegué a Londres para instalarme, un día
nublado. Pensé que iba a vivir unos años allí, en
una ciudad que desconocía y me pareció maravilloso.
Precisamente como corresponsal has estado en ciudades muy peligrosas y
en muchos conflictos, ¿pero qué ciudad no pisarías
por miedo?
Javier Reverte:
Quizá
Johannesburgo, aunque ya la pisé. Me sentía mal, sentía
que la gente me seguía para poder robarme y no volvería a
esa ciudad. A las demás sí que iría, exceptuando en
las que ya he estado y no me han gustado, como Viena.
En muchas ocasiones has mencionado que Europa no te atrae demasiado para
escribir. ¿Ha cambiado eso o crees que cambiará en algún
momento?
Javier Reverte:
Bueno,
ya escribí un libro sobre Europa. Me gustaría escribir un
libro sobre Italia, que es un país que me gusta mucho. También
me gustaría escribir ese libro sobre Irlanda. Lo que pasa es que
no sé si me va a dar tiempo. Tengo muchas historias que quiero contar,
por ejemplo uno sobre el Yukón.
Javier, tú que amas tanto
África, ¿qué sientes cuando ves lo que está pasando con los inmigrantes que vienen con pateras
a España?
Javier
Reverte:
Me siento
muy mal. Yo conozco a muchos africanos, he convivido con ellos y muchos
de ellos me han ayudado. Estoy muy agradecido a muchos africanos, y es
como si fueran amigos míos y me parece muy injusto desde el punto
de vista humanitario que la gente se tenga que ir de su país porque
se muera de hambre y además jugándose la vida.
Javier, volviendo al libro
La aventura de viajar... La obra se abre con tus
excursiones de pequeño, continúas con tus aventuras como
periodista de guerra y sigues con tus grandes viajes de escritor, y acabas
nuevamente con los viajes de pequeño: concretamente Valsaín.
¿Quizá porque fue el punto de partida de esa ansia por viajar
y ser libre?
Javier Reverte:
Sí,
eso fue cuando tenía ocho o nueve años. Para mí la
libertad significaba irme de España y ver paisajes que no conocía
y me daban el cine, los tebeos y los libros de aventuras. Soñaba
con una vida así, no con la de Madrid de la posguerra donde había
muchos curas que te pegaban y todo era muy triste. Yo quería vivir
en un mundo más alegre y conseguí convertirme en lo que quería
ser. Ahora vuelvo a identificarme con aquel niño que era yo y me
pregunto si habré estado a su altura (risas)
Has mencionado en el libro que te costó mucho que publicasen tus
novelas. Teniendo en cuenta que los viajes que hacías eran muy costosos
económicamente, ¿pensaste en abandonar tus proyectos y volver
al periodismo que habías abandonado?
Javier Reverte:
La verdad
es que no, seguía intentándolo, no quería volver al
periodismo, porque aunque me había dado mucho y es una profesión
muy hermosa, yo ya había decidido terminar con él. Hubiese
sido una gran derrota volver a algo que ya había abandonado. Las
cosas no me iban muy bien, pero por casualidad o lo que sea El sueño
de África pegó un pelotazo y ya no tuve problemas (risas).
Tuve esa suerte, podría no haberla tenido.
¿Ahora que eres tan conocido, consideras que te trata mejor la crítica?
Javier Reverte:
La crítica
nunca me ha tratado bien, es que la crítica en España es
muy elitista y no consideran que la literatura de viajes sea literatura.
Y también hago novelas, pero como novelista no me consideran porque
parece que tienes que estar en una sola cosa.
Javier, última pregunta, estarás harto de responderla, pero
me siento obligado a hacerla. ¿Cuál ha sido el mejor de tus
viajes?
Javier Reverte:
(Risas)
Pues el último que he hecho ha sido fantástico, he bajado
remando por el Yukón durante 750 quilómetros con un grupo
de seis personas. Ha sido un esfuerzo físico notable y he estado
en contacto con la naturaleza de forma permanente, he visto osos, lobos,
alces... Todo me impresionó y me hizo disfrutar como un niño.
Te hacía esta pregunta porque acostumbras a responder que el mejor
viaje siempre es el próximo.
Javier Reverte:
Sí
(risas), de hecho el libro lo termino así.
Pues como tú mismo dices: ¡salud y aventuras! Muchas gracias
por tu tiempo, Javier.
Javier Reverte:
¡Salud
y aventuras! Muchas gracias a vosotros.
Manel
Haro © www.ciberanika.com
Enlaces Relacionados
Ficha
"La aventura de viajar" en Anika Entre Libros
Ficha
"La noche detenida" en Anika Entre Libros