ENTREVISTA
César.... Si sigo con la introducción nos “comemos” la entrevista (risas). Eres
una persona conocida, especialmente, por tus escaladas, expediciones, exploraciones,
conferencias y artículos, pero existe en ti una faceta más: la de escritor. Has
publicado alrededor de treinta libros, la mayoría relatos de tus
hazañas en la montaña, pero los hay
también adolescentes, circunstancia menos conocida... ¿Me puedes hablar del César
escritor?
César Pérez de Tudela:
Efectivamente soy persona conocida por mis expediciones y escaladas que, como sabes,
fueron famosas. Pero solo soy conocido por las personas de alguna edad, ya que entre
los menores de 50 años, solo saben de mi existencia un porcentaje muy pequeño.
Efectivamente he escrito mucho en medios ( artículos y reportajes) y también libros.
Me gusta escribir para poder contar lo que estoy viviendo y que mis vivencias puedan
resistir el paso del tiempo. Me parece una obligación, una deuda hacia los demás;
ya que yo necesité mucho este tipo de libros auténticos.
Mi faceta como escritor
de
libros juveniles llegó con motivo de algunas actividades mías que parecían cuentos
fantásticos. Para contarlos utilizaba como pseudónimo mi título de barón de Cotopaxi,
que poco a poco se ha ido perfilando y ahora es mi personaje, mi creación, mi personaje
ideal, mi “alter ego”. Estoy muy ilusionado con las aventuras que realizara en el
futuro
el barón, que hará también aquello que yo nunca pude realizar.
Leer un libro tuyo, o un artículo, no deja indiferente. Transmites pasión por la
montaña por todos los poros y la conviertes en
poesía, incluso al describir situaciones
límite...
César Pérez de Tudela:
Para mí escribir o hablar (me gusta más lo segundo) es una labor de creación. Quiero
expresar bien lo que vivo, utilizando lo mejor que pueda las palabras. Y ese buscar
las palabras justas es también el “quehacer” poético: la poesía. Además creo firmemente
en la misión del poeta, y veo que en todos los alpinistas, lo sepan o no, hay un
fondo de poesía en sus realizaciones y en sus proyectos e ilusiones, incluso de
poesía esencial o mística
Antes de pasar a comentar algunos libros, César, me gustaría conocer tu opinión
acerca de la escalada deportiva, para mí es algo muy distinto del “alpinismo” como
esencia...
César Pérez de Tudela:
La escalada deportiva nació en el alpinismo y en los escaladores que teníamos que
entrenarnos también en pequeñas piedras, para perfeccionar técnicas y movimientos.
Luego poco a poco fue siendo un espectáculo y con ello fue separándose de la escalada
de montañas, en las que la cima es el objetivo fundamental. A mí me interesa actualmente
poco el aspecto deportivo del alpinismo y sólo trato de captar la “vivencia del
ser”.
César, en alguna parte escribiste algo así como “El alpinista responde al prototipo
de esforzado, poético y valiente” ¿Es la pasión por alcanzar las cumbres más difíciles
un reflejo de una búsqueda interior?
César Pérez de Tudela:
Ahora, después de 50 años en la senda abrupta de las montañas, sé que el alpinista
se busca a si mismo. Conocerse es el conocimiento fundamental del hombre, el primer
conocimiento. A pesar de ello la mayor parte de los humanos mueren sin saber quiénes
fueron. Conocerse es un privilegio de los que llegan una y otra vez a la cumbre.
Tengo aquí algunos libros tuyos que he rescatado de mi biblioteca. Les he quitado
“el polvo”, no son recientes, pero no por ello menos interesantes. Hay una guía
de escaladas a Montserrat con dibujos hechos por ti. Y ahí aparece otro “César”:
el dibujante. ¿Cuándo hacías esos esbozos que han servido de ilustración a muchas
de tus obras? ¿en mitad de una escalada, partiendo de material fotográfico...?
César Pérez de Tudela:
Me educaron de niño en el mundo del
arte, de
la pintura, del dibujo y mi pasión
por las montañas y su filosofía me separó de esta educación, Siempre dibujo al natural,
mirando a las montañas, o mirando a las personas. Antes nunca llevaba cámara fotográfica
y hacía el dibujo del perfil de la montaña que iba a escalar, como en el Cáucaso
en la primera expedición española al Elbrus y especialmente al difícil Uschba.
Otro libro que tengo por aquí es “Mi lucha por la montaña”. Está escrito de forma
visceral, atrayente y poética, yo diría que con el corazón, que es como sueles expresarte
también cuando hablas. Desenterrar viejos volúmenes a veces deja al descubierto
determinadas situaciones. Ocurre con los libros como con la música, te trasladan
al Ayer y al “momento aquel”. ¿Y sabes qué estoy recordando? Te lo voy a contar:
Con diez u once años yo deseaba ser alpinista con auténtica pasión y arrastraba
a todo el que se ponía por delante. Durante unas vacaciones en una aldea de Huesca,
el pueblo de mi padre, una amiga y yo le pedimos al cura la soga del campanario
de la iglesia y nos la dio. Cuando íbamos más contentas que unas pascuas a “escalar”
(puedes contar que se trataba de un terraplén o poco más) los hombres del pueblo
nos la quitaron afirmando que la cuerda no era del cura si no de los parroquianos.
Heridas en nuestro amor propio, porque querían impedir a toda costa nuestra aventura,
decidimos ir a escalar pero sin cuerda... Bueno, César, después de esta parrafada
¿podrías hablarme un poco de ese libro? Alguna anécdota que te evoque... ¿Hay algún
recuerdo especial en “Mi lucha por la montaña”?
César Pérez de Tudela:
Mi libro “Mi
Lucha por la Montaña” recoge mis
artículos publicados en la revista
Peñalara –la más antigua de España- durante 15 años, hasta 1969, año en el que me
separé de Peñalara. Eran escritos auténticos y sentidos llenos de ingenuidad. Cerré
ese periodo con mi escalada a la “norwand” la terrible pared norte del Eiger que
pude superar, y que fue el gran hito de mi vida alpinística. Antes y después del
Eiger.
Has estado en el Aconcagua varias veces, creo que tres pero dos en solitario, corrígeme
si no es así. En uno de tus libros “¿Qué pasó en el Aconcagua?” nos refieres la
primera expedición en la que participaste. Pasaste seis días solo, perdido, sin
víveres ni saco de dormir y afectado por el puna... ¿Cómo viviste esa primera experiencia
con momentos tan críticos?
César Pérez de Tudela:
En el Aconcagua he estado cinco veces, la última buscando a un español que desapareció
allí, un médico cardiovascular muy deportista. Estuve tratando también de recuperar
mis fuerzas tras el infarto que sufrí en 1992, escalando el Everest dirigiendo la
expedición de la Universidad Complutense de Madrid.
Efectivamente mis vivencias en el Aconcagua son extraordinarias. En 1970 tenía que
haber muerto. Estuve cinco-seis días bajando por la vertiente SO, entonces totalmente
desconocida, sin saber por donde iba, dominado por las alucinaciones. Fue una sobrevivencia
excepcional y milagrosa.
Luego en una ascensión solitaria, mi tercera ascensión
a la cima, para hacer una entrevista a Fernando Garrido, viví también un suceso
“sobrenatural” extraordinario que narro en mi libro “Cinco Montañas Solo” de Desnivel.
César, ¿tiene alguna relación el puna con lo que conocemos como “mal de montaña”,
o ese tipo de alucinaciones son típicas de los Andes?
César Pérez de Tudela:
Se dice que los fenómenos de alucinaciones son típicos de los Andes centrales, y
que no se deben exclusivamente a la hipoxia producida por la altitud, propia de
cualquier montaña alta, sino a otras circunstancias menos conocidas como la influencia
de rayos cósmicos y ultravioletas, las radiaciones lumínicas etc. A ello tradicionalmente
lo llaman la “puna”.
En otra expedición posterior al Aconcagua estuviste de nuevo en situación límite,
dices en tu web que llegaste a ver
el túnel de la muerte, ése del que tantas referencias
existen ya...
César Pérez de Tudela:
Si, a esa experiencia “sobrenatural” me refería antes, que narro en ese libro citado.
Fue algo extraordinario. Escalaba por la derecha de las “Canaletas” muy cerca de
la cumbre, cuando de pronto sentí que ya no podía más (a veces en el Aconcagua se
siente más la altura que en montañas de 8000 metros)
Tal era mi estado que me tumbé
en una repisa para esperar el tránsito, encomendándome a “mis muertos”,
personas
que traté y estimé, desparecidos normalmente en montaña, y les pedí ayuda. Vi ese
“túnel” del que algunos hablan. Fue una experiencia única.
César... He cogido como base para esta entrevista un libro al que le tengo un aprecio
especial: “S.O.S. en el Naranjo de Bulnes”.
Yo destacaría dos rescates impactantes
en los que participaste. El primero la recuperación de los cuerpos de Berrio y Ortiz,
despeñados casi al llegar a la cima por la cara Oeste, en cuyo caso habrían sido
los primeros...
César Pérez de Tudela:
“SOS
en el Naranjo de Bulnes” fue un libro muy sencillo en el que contaba unos sucesos
que yo había vivido y que no quería que se olvidaran. Recuerdo cuando me descolgué
por el precipicio de la pared oeste del Naranjo, de una vieja cuerda que rozaba
las rocas, para bajar en busca de Ortiz y Berrio. Me acompañó después Pedro Udaondo,
que ha muerto por caída en estos pasados meses en los Picos de Europa que él tanto
recorría.
El rescate de los cuerpos de Berrio y Ortiz y el rescate de Lastra y Arrabal,
necesariamente son unos acontecimientos muy importantes en la historia del alpinismo
español. Ambos forman parte de mi vida.
El otro rescate, el de Lastra y Arrabal, atrapados varios días en una repisa, en
pleno invierno y en condiciones climáticas adversas movilizó a la élite montañera
de entonces para correr en su ayuda...
César Pérez de Tudela:
Sí, efectivamente. Fue como te digo el tema importante de los medios de comunicación
de aquellos tiempos: portadas, telediarios, nodos, editoriales de periódicos...
Mi persona tuvo en esos días de 1969 y de 1970, mucho protagonismo, ya que yo era
la persona que buscaban los periodistas para entrevistar y que les contara lo ocurrido.
Son un recuerdo imborrable.
El diario de Gervasio Lastra es estremecedor, a mí me impactó en lo más profundo.
¿En aquella época existían cuerpos del estado preparados para ese tipo de rescates?
Porque, en definitiva, fuísteis los propios montañeros los que lográsteis salvarlos...
César Pérez de Tudela:
En aquellos tiempos no existía ningún organismo con personas capaces de realizar
los rescates en montaña. Los alpinistas y escaladores más entrenados formábamos
lo que se denominaba “Grupos de Rescate en Montaña” e interveníamos siempre que
ocurría algo en la montaña, incluso cuando algún avión se estrellaba en las montañas
(en mi libro “Crónica alpina de España”
narro alguno de estos hechos e intervenciones)
También a partir de ese espectacular y complicado rescate hubo quien intentó establecer
una normativa para ir a la montaña, idea que combatiste. ¿Se puede normalizar una
actividad (digo actividad, no deporte) como la montaña? ¿No es acaso una forma de
vivir superándose, disfrutando de la libertad personal de elegir?
César Pérez de Tudela:
La Sociedad está llevando el Derecho a la Montaña. Ya lo dije yo que soy, desgraciadamente,
el iniciador de esta especialidad jurídica. La montaña ya no es ese terreno al margen
de la sociedad, en donde la plena libertad es posible, ahora todos son parques nacionales
y naturales en donde te señalan por donde debes pasar, y están llenos de prohibiciones.
Hemos ganado en seguridad y comodidad, pero poco a poco vamos perdiendo la libertad
hasta en las mismas montañas.
Ya que estamos con ese libro “S.O.S: en el Naranjo de Bulnes” ¿Qué significa “El
Picu” en los ambientes montañeros? ¿Es la montaña más bonita de España?
César Pérez de Tudela:
El Naranjo es el gran símbolo del alpinismo español. Una gran montaña de roca de
difícil acceso.
César... ¿Podrías referir brevemente la historia de la conquista del Naranjo?
César Pérez de Tudela:
La historia del Naranjo ya empieza a ser muy larga, más de un siglo de escaladas,
rescates y vivencias, con algunas de ellas que parecen cuentos. He escrito un libro
que supongo aparecerá pronto: “Mitos, cuentos y
leyendas del Naranjo de Bulnes”
en el que mi personaje, el barón de Cotopaxi, cuenta a unos jóvenes la historia
del Naranjo, y en él trato de resumir los grandes hechos de esta montaña, entremezclando
las vivencias auténticas con otras imaginarias.
El alpinismo se ha modernizado, ahora hay mejores materiales, menos cumbres a conquistar...
¿Se ha perdido parte de su romántica belleza?
César Pérez de Tudela:
Sí, el alpinismo de hoy ha perdido parte de su romanticismo, igual que la sociedad
en la que vivimos. Ahora estamos en una época dominada por el materialismo. Hay
solo consumo, mucha corporeidad y poco espíritu. Pero volverá a predominar el alma
sobre el cuerpo, igual que domina la conciencia a la materia. Ahora todo está supeditado
al hedonismo, que es materialismo. Todo está regido solo por
la razón, falta idealismo
y con el, la poesía, la mística y la metafísica.
En estas reflexiones me encuentro
actualmente. Escalo para captar las “vivencias de la conciencia”, lo que grandes
filósofos, como Bergson y Hüsserl, llamaron método fenomenológico, un método filosófico
científico que conduce al conocimiento. En ello estoy; y sigo escalando montañas
entusiasmado para poder describir esas “vivencias” y demostrar que sólo somos nuestra
conciencia. Al final el racionalismo siempre es superado por el romanticismo y la
metafísica. Lo demás sólo es deporte.
¿Cómo explicarías tú a los lectores, no montañeros, esa poderosa atracción hacia
las montañas, ese afán de ir allí pese a las dificultades, las incomodidades y,
por supuesto, sin medallas?
César Pérez de Tudela:
Escalar y llegar a la cima es una experiencia del espíritu, es un mandato del alma.
Casi en relación con la última pregunta: Cuando a Mallory le preguntaron por qué
deseaba subir al Everest su respuesta fue “Porque está ahí”. ¿Qué habrías respondido
tú?
César Pérez de Tudela:
Yo habría dicho, como te decía antes, que obedezco un mandato de mi espíritu. Mi
respuesta creo que está más meditada, es más científica que la de Mallory.
Ya que nos hemos ido a Mallory... Él y su compañero Irwine desaparecieron en el
Everest, no se sabe a ciencia cierta si llegaron a la cumbre o no, de ser así habrían
sido los primeros, y hay opiniones para todos los gustos ¿qué crees tú?
César Pérez de Tudela:
Creo que ni Mallory ni Irving llegaron a la cima. Se cayeron posiblemente en el
2º escalón.
César... Sufriste un infarto en el
Everest y años después otro. ¿Es esa cima una
aventura pendiente pese a tu impresionante carrera alpinística?
César Pérez de Tudela:
Sí, tengo pendiente el Everest o el K2. No sé si podré llegar a estas cimas después
de mis infartos, y por ello he escrito “El Lama Milarepa”, un libro mío que me gustaría
que pudieses leer (ya
está agotado) El barón
de Cotopaxi alcanza la cima viviendo sucesos fantásticos llenos de metafísica. Moribundo
y
a punto de morir puede bajar en parapente hacia el
Tíbet y seguir sus aventuras (Ahora querría hacer realidad esta novela)
¿Qué opinión te merecen las expediciones comerciales?
César Pérez de Tudela:
Bueno es un reflejo como tantos otros de una sociedad materializada; y una posibilidad
para muchos alpinistas que quieren más lucir la “marca” que alcanzar su propio “ser”,
que es la verdadera finalidad del alpinismo. El Himalaya se ha convertido en la
escalada de los “ochomiles” en las que la ayuda de sherpas, cuerdas y campamentos
impide el desarrollo y la práctica del verdadera alpinismo.
Creo que ahora andas con el proyecto “Trece volcanes”...
César Pérez de Tudela:
Sí, estoy subiendo volcanes. Son montañas muy interesantes: las primeras montañas
de la Tierra.
¿Y libros? ¿Tienes alguna obra entre manos o prevista a corto plazo?
César Pérez de Tudela:
Tengo pendiente de editar “Mitos, cuentos y leyendas
del Naranjo”, “Aventuras del
barón de Cotopaxi en las selvas de Papua”, y un libro que estoy tratando de terminar,
que espero se titule: “Patagonia
Trágica” (CerroTorre y Monte Sarmiento), que quiero
dedicar a mi compañero Fernando Martínez, que murió en 1976 en nuestra tentativa
de escalar el Sarmiento.
Ya para terminar, César, voy a referirte una pequeña anécdota: La primera vez que
un grupo de tres chicos y yo, con catorce años, fuimos a escalar con material (nada
serio, una roca de Montserrat que no debe tener ni nombre) el que iba en cabeza
se dispuso a clavar un pitón, no recordaba cómo hacerlo y nos pidió el manual, que
le pasamos atado a una cuerda.
Cuando llegué yo, que era la última, al estribo que colgaba de esa clavija, ésta
se movió; entonces uno de mis compañeros bajó hasta mí, se quitó su seguro y me
lo puso, quedando él completamente desasegurado... (mejor no te explico la de chapuzas
que hacíamos cuando no teníamos ni un triste cursillo de escalada). Ese pequeño
detalle, no obstante, no lo he olvidado nunca... ¿Crees que la cálida solidaridad
que se vive allá arriba es la que capta de forma total a un amante de la aventura?
César Pérez de Tudela:
Efectivamente. Nos sentimos cautivos de la aventura con todo lo que encierra de
amistad, solidaridad y epopeya.
¿Te gustaría añadir alguna cosa más?
César Pérez de Tudela:
Nada más, amiga Pilar. Ha sido un gusto responder este cuestionario. Muchas Gracias.
Te deseo también a ti mucha suerte. Abrazos de César P. de Tudela
Bueno, César, ni que decir tiene que ha sido para mí un honor poder entrevistarte
y charlar un poco de montaña mientras repasábamos algún libro. Muchísimas gracias
por tu tiempo y por aceptar esta entrevista. Te deseo toda la suerte del mundo en
tus próximas aventuras que, estoy segura, sólo terminarán cuando ya veas de nuevo
el “túnel” y te quedes al otro lado.
Pilar López Bernués ©
www.ciberanika.com
Enlaces Relacionados
Ficha "S.O.S. En el Naranjo del Bulnes"
Ficha "Mi lucha por la montaña"
Ficha "¿Qué pasó en el Aconcagua?"
Ficha "Guía d'escalades a Montserrat"
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