Melissa P. (Melissa Panarello)
nació en un pueblo de Sicilia en 1985 y con tan solo 17
años publicó
Los cien golpes,
un libro escrito en forma de diario donde explica detalladamente su vida sexual
durante la adolescencia (llevada al cine por Luca Guadagnino y protagonizada por
la actriz española María Valverde). Esta novela se tradujo a más de treinta lenguas
y fue un éxito dentro y fuera de su país. Hace dos años publicó
El aroma de tu aliento, otra
novela autobiográfica pero en diferente línea que la primera y ahora llega a España
su última obra,
En nombre del amor (Plaza &
Janés).
En nombre del amor es
una carta abierta al cardenal Ruini, donde la autora expone sus
opiniones sobre la posición de la Iglesia ante temas como el aborto, el divorcio,
las bodas homosexuales y su intromisión en la vida política italiana. Con un tono
respetuoso y humilde, Melissa ha escrito esta carta que todavía hoy no ha obtenido
respuesta. Melissa, una joven italiana que en el único dios en el que cree, es en
el del amor.
ENTREVISTA
Melissa, dices que el libro nace de la rabia cuando la muerte de Juan Pablo II y
la elección de Benedicto XVI acentúan un fundamentalismo religioso que creías existía
solo en los libros de historia.
Melissa P.:
Sí,
Juan Pablo II fue un Papa bastante tolerante, pero un Papa a fin de cuentas;
era bueno, sí, pero un Papa.
Benedicto XVI es muy diferente, es más duro, hace restricciones,
pone límites y es más fundamentalista, claro. Su elección fue algo muy traumático;
por ejemplo, el día que Benedicto fue elegido, habemus papam (risas), yo estaba
en el hospital porque tenía un problema y estaba en la cama y allí estaba el televisor;
yo tenía una hemorragia y cuando Benedicto apareció en el balcón del Vaticano, los
doctores centraron su atención en él y se olvidaron de mí, entonces pensé que estábamos
en el fundamentalismo. No sé por qué, pero lo pensé y la verdad es que ahora podemos
ver los resultados; por ejemplo, Benedicto quiere introducir de nuevo el latín en
las misas, quiere una serie de cosas que Juan Pablo nunca hizo.
¿Y ha sido difícil canalizar toda esa rabia para poder escribir un libro en un
tono tan respetuoso y educado?
Melissa P.:
Muy difícil, sí, porque yo soy muy feroz (risas), no soy buena por decir las cosas
de forma dulce y educada, pero intenté hacerlo y creo que lo conseguí.
¿Y con qué intenciones escribiste este libro?
Melissa P.:
Pensé en hablar sobre estos temas, contra la Iglesia, porque ningún intelectual
en Italia lo hace. Entonces yo, que soy muy leída, pensé que alguien podía escucharme
y pensar en luchar contra la Iglesia y un sistema político que siempre hace lo que
la Iglesia dice.
¿Crees que has conseguido lo que te proponías?

Melissa P.:
Sí, porque la gente ha apreciado mucho lo que escribí, sobre todo la gente que en
los setenta luchó por el divorcio, el aborto… y ahora sienten que se ha hecho un
paso atrás. Esa gente, que tanto ha luchado en el pasado, vuelve ha sentir lo mismo
que sentía antes y piensa que está recomenzando otra vez el camino.
¿Ha sido el sector que más te ha apoyado o quizá más los jóvenes?
Melissa P.:
Los jóvenes, sí, más que los adultos, porque los adultos tienen ya familia, pareja,
hijos… ya han elegido las cosas de su vida, pero los jóvenes no. Los jóvenes sienten
amenazadas las elecciones de su vida y son más afines a este sentimiento, claro.
¿Y quiénes te han criticado más?
Melissa P.:
Los políticos, sobre todo de derechas (risas), son más hipócritas. Ellos me han
criticado por este libro porque creen que yo no tengo que hablar de estas cosas,
que escribo pornografía, que soy muy joven y no comprendo nada de este sistema…
Me han criticado mucho, pero realmente no soy la única que pienso así, mucha gente
piensa igual y es joven como yo y tampoco tiene estudios…
Leí que incluso un político te comparaba con Ciciolina, decía que las dos hacíais
lo mismo, pero ella no se metía con el Papa.
Melissa P.:
Sí, es terrible, porque esos políticos, en particular de derechas, tienen más de
una pareja, hijos con diferentes mujeres, pero critican esas cosas, son muy hipócritas.
Pero con los políticos de izquierda pasa lo mismo, son hipócritas, han prometido
cosas que no han cumplido: las parejas de hecho, los derechos de los homosexuales...
y para mí eso es peor.
Cierto, recuerdo un viaje que hice a Roma y en la propaganda electoral de Prodi
se prometía las bodas homosexuales, pero no parece que se cumpla.
Melissa P.:
Sí, pero no se hacen por el Vaticano, claro, porque ellos no quieren. El Vaticano
es más poderoso que Prodi. El político medio italiano tiene miedo, no hace la ley
por miedo.
¿Y crees que la Iglesia recapacitará algún día sobre estos temas?
Melissa P.:
No, nunca, porque así ha nacido y así seguirá.
¿Crees realmente que la Iglesia tiene más fuerza que el amor o el
sexo en las
relaciones entre personas?
Melissa P.:
Bueno, la religión puede tener más fuerza cuando un sistema político permite que
la Iglesia tenga más fuerza. Cuando el estado, el gobierno, no permiten que sean
ellos los que digan qué se puede hacer y qué no, entonces la Iglesia no tiene más
fuerza, claro. La gente debe poder elegir sobre su vida y elegir también si quieren
seguir los dogmas o no, pero claro, el Vaticano está ahí muy cerca.