ENTREVISTA
Tu primera novela fue "La Hermandad de la Sábana Santa"
que obtuvo un gran éxito de ventas. ¿Cómo se vive el hecho de que de repente digas,
voy a escribir una novela y se convierte en un bet-seller?
Julia Navarro:
Vamos a ver. Para empezar yo no escribo
best-sellers. Son los lectores los que
convierten las novelas en éxitos. Yo no sé muy bien lo que es un best-seller y yo
desde luego no hago best-sellers. Yo escribo libros que luego tienen aceptación
por parte de los lectores y son los lectores los que deciden convertirlos en éxitos.
¿Que cómo se vive el tener suerte con los libros? Pues en mi caso con una cierta
distancia. Yo soy una persona que ya he cumplido cincuenta años, que tengo una vida
profesional y personal ya hecha con lo cual, el éxito, por llamarlo de alguna manera,
o la suerte o el favor de los lectores lo vives con una cierta distancia porque, insisto, yo
ya tengo mi vida profesional hecha en torno a mi profesión que es el periodismo.
Las novelas son algo como un regalo que te hace la vida pero
yo me sigo sintiendo periodista y sigo ejerciendo el
periodismo.
O sea, que no te da vértigo, ¿no?
Julia Navarro:
No me da vértigo seguramente porque ya he cumplido los cincuenta. Si esto me hubiese
pasado a los treinta a lo mejor me habría dado vértigo o me habría influído o me
habría cambiado la vida. Ahora no. A los cincuenta es difícil. Insisto, yo ya tengo
una carrera profesional hecha dentro del periodismo y es una carrera que no he abandonado,
de manera que a mí el éxito me ha pillado trabajando y si algún día pierdo
el favor de los lectores pues me pillará exactamente igual, trabajando en periodismo
como he hecho siempre.
Hablando de best-sellers, Julia, se habla mucho de ellos e incluso se los menosprecia...
Julia Navarro:
Es que yo insisto en que yo no escribo best-sellers, o sea, no sé lo que es un best-seller.
Son los lectores los que deciden que un libro tiene éxito o no. No hay campaña de
márketing que logre convertir un libro en un éxito. El que se crea eso se equivoca
porque sino sería muy fácil, sería facilísimo. No conozco ninguna editorial que
no quiera tener éxitos de ventas e imagino que todos los escritores, cuando escriben,
intentan llegar al mayor número de gente, de manera que si todo el mundo supiera
cómo convertir un libro en un éxito de venta pues la gente lo haría.
¿Es difícil compaginar la carrera de periodista con la de escritora?
Julia Navarro:
Pues mira, en mi caso lo hago a base de disciplina. Yo soy una persona bastante
disciplinada, lo que hago es organizar mi tiempo. Madrugo mucho. Cuando
estoy escribiendo una novela escribo de madrugada. Me levanto a las cuatro, escribo
hasta las ocho y luego me voy a trabajar. Hago mi vida normal y cuando regreso a casa, en torno
a las seis, vuelvo otra vez a ponerme delante del ordenador hasta las nueve y media. Esto lo hago sábados, domingos, vacaciones. La verdad es
que hasta que no termino hago ese horario absolutamente rígido.
¿Te sientes cómoda, entonces, en tu nueva profesión?
Julia Navarro:
Es que no es mi nueva profesión. Mi única profesión es la del periodismo. Yo soy
una periodista que escribe novelas. Pero mi profesión es el periodismo. Yo escribo
novelas. Escribo las que me gustan. Las escribo sin ningún tipo de presión porque
no siento la presión de decir "me tienen que salir bien porque yo soy de profesión
escritora". No no, yo soy de profesión periodista, escribo con la enorme
libertad de poder escribir lo que quiero sin la presión de decir "es que tiene que
gustarle a la gente, no me puedo permitir el lujo de que el libro no guste". No.
Afortunadamente yo escribo sin esa presión porque, insisto, mi profesión es otra.
Yo me gano la vida, o me he ganado la vida hasta ahora de otra manera y me la voy
a seguir ganando independientemente de la suerte que he tenido con los libros.
Entonces eres afortunada...
Julia Navarro:
A ver, yo he escrito tres novelas. Las tres novelas han tenido éxito y yo les doy
las gracias a los lectores
Has dicho en varias ocasiones que "La Hermandad de la Sábana Santa"
y "La Sangre de los Inocentes"
nacieron de noticias publicadas en los periódicos. Cuéntanos un poco eso.
Julia Navarro:
Todas mis novelas son novelas de una periodista. "La Hermandad de la Sábana Santa"
es una novela que la idea la encontré en las páginas de un periódico. Estaba leyendo,
encontré una noticia que hablaba del fallecimiento de un microanalista forense,
Walter McCrone. Un hombre que había puesto bajo su microscopio la sábana de Turín
y aquello me inspiró a escribir "La Hermandad de la Sábana Santa".
"La Biblia de barro", mi segunda novela,
sucedió algo bastante parecido. Es una novela que trata sobre la
guerra de Irak
y en realidad sobre todas las guerras. Es una novela que también nace en las páginas
no sólo de los periódicos, sino de la actualidad.
Y con "La Sangre de los Inocentes" pasa
otro tanto de lo mismo. Es decir, yo no me desprendo de mi condición de periodista
en ninguna de mis novelas.
¿Tu profesión es tu fuente de inspiración?
Julia Navarro:
No es que mi profesión sea mi fuente de inspiración, sino lo que sucede a mi alrededor
o como a todo el mundo, lo que le inspira. La gente que hace novelas más intimistas
supongo que son sus experiencias las que les llevan a hacer ese tipo de novelas.
Y yo hago novelas que tienen que ver con las cosas que están sucediendo en el mundo
Leyendo "La Sangre de los Inocentes" da la
sensación de que quieres dar un mensaje. Que algo quede en el lector. ¿Es un sistema
de concienciación?
Julia Navarro:
Yo lo que quiero es que los lectores se entretengan. Es decir, yo cuando compro
una novela lo que quiero es que me cuenten una historia. Que esa historia me haga
pensar, me haga soñar, me haga
viajar, me haga
reflexionar. Y eso es lo que yo también
intento cuando escribo mis novelas. Que cada cual saque sus conclusiones.
En "La Sangre de los Inocentes" trato el problema del fanatismo. El
fanatismo religioso
que siempre va acompañado de intereses políticos y económicos. Lo que he querido
es describirlo y desde luego también, invitar al lector a que reflexione sobre lo
que significa el fanatismo y lo que ha significado no solamente en la época actual
sino a lo largo de los siglos porque al final, los hombres nos repetimos y parece
que nunca aprendemos
La primera parte de la novela habla de los
Cátaros. Simón de Monfort dijo “Matadles
a todos que Dios elegirá en el cielo a los suyos” ¿Tienen los Cátaros tan buena
prensa porque fueron los perdedores?
Julia Navarro:
Eso es lo que yo también he dicho en alguna entrevista. Que tienen buena prensa
porque fueron los perdedores. La verdad es que yo he querido tratar el tema de los
Cátaros desde un punto de vista histórico y sobre todo político. Era una manera
de que se visualizara muy bien lo que yo quería decir sobre cómo el fanatismo religioso
va acompañado siempre de intereses políticos y económicos.
¿Qué es lo que estaba en juego en aquel momento cuando Blanca de Castilla decide
la Cruzada contra
la herejía albigense? Pues lo que estaba en juego era la configuración
de Francia. Lo que Blanca de Castilla, que gobernaba en nombre de su hijo el rey
Luis, no podía seguir permitiendo era que los señores del Languedoc gozaran de esa
independencia respecto al poder real y en definitiva lo que hace es utilizar a los
Cátaros como excusa de la misma manera que los señores del Languedoc los utilizan
como excusa para librar una batalla que es mucho más importante que la de la persecución
de la herejía porque se trata nada menos que de la configuración de Francia tal
y como la conocemos. Entonces yo he querido tratarlo desde ese punto de vista y
huyendo de tantos libros que se han escrito desde un punto de vista esotérico sobre
los Cátaros. El esoterismo no me interesa nada.
Cuando hablamos de fanatismo religioso, inevitablemente nos viene a la cabeza
Al-Qaeda
o “El Círculo” como lo llamas en tu novela
Julia Navarro:
Y también la
Inquisición. Quiero decir que cuando yo trato el fenómeno del fanatismo
religioso trato el fenómeno de la Inquisición en aquel momento porque realmente
la inquisición nace para combatir a los Cátaros. Y efectivamente, cuando hablamos
de fanatismo religioso nos viene a la mente Al-Qaeda porque en estos momentos estamos
sufriendo el azote de Al-Qaeda.
Actualmente, ¿hay otras
sociedades religiosas viven el fanatismo a ese nivel?
Julia Navarro:
Pues yo creo que no. Creo que en estos momentos no.
La mayoría de países musulmanes
son dictaduras, son países que están instalados en la edad media desde el punto de vista
político. Les interesa mantener a sus ciudadanos, que no son ciudadanos
sino súbditos, viviendo en la edad media y entonces lo que hacen es exacerbar esos
sentimientos religiosos y de rechazo a todo lo que no son ellos. También son regímenes
corruptos que no dan respuesta a los problemas de la gente y la gente, desesperada,
busca en la religión una salida a sus frustraciones y a su miseria.
Los países musulmanes
necesitan su Revolución Francesa.
¿Los súbditos se aferran a la religión como salvación y los dirigentes como excusa
para conseguir sus fines?
Julia Navarro:
Como he dicho, ellos necesitan su Revolución Francesa. Necesitan llegar a la separación
del estado y la religión. Hacer bueno aquella frase de “a Dios lo que es de Dios
y al Cesar lo que es del Cesar”. De todas maneras, yo lo que creo es que los ciudadanos
nos debemos de oponer a que se produzca ese choque de civilizaciones que algunos
quieren. Los hombres podemos sentir de forma diferente, rezar de forma diferente,
ver la vida de forma diferente pero eso no significa que tengamos que enfrentarnos
los unos a los otros ni matarnos. En mi opinión lo que debemos hacer los ciudadanos
es rebelarnos ante los que quieren llevarnos a un inevitable choque de civilizaciones.
De la misma manera que muchos ciudadanos nos rebelamos contra la
guerra de Irak,
y aunque no logramos pararla con las manifestaciones, sí logramos que toda la gente,
en todos los lugares del mundo que salió a manifestarse, empezando en Estados Unidos
porque no olvidemos que hubo una oposición muy grande en los propios Estados Unidos,
por lo menos lo que se ha logrado es que la administración Bush no haya tenido más
remedio que poner comisiones de investigación en el senado y en el congreso y haya
sentido la presión de la opinión pública. Yo creo que los gobernantes de todos los
países tienen que sentir la presión de la opinión pública en contra de ese enfrentamiento.
Planteas también en la novela la indiferencia de Occidente ante ciertos conflictos.
Julia Navarro:
Lo que planteo es que a fuerza de querer ser políticamente correctos no se abordan
los problemas de la forma adecuada. Yo creo que hay que evitar el choque de civilizaciones
pero también creo que hay que defender unos valores que son los de nuestra civilización.
Creo que no se están entendiendo esos valores.
La declaración de derechos humanos
a mí me parece que debería ser la guía de todos los países y que la dignidad de
las personas, la dignidad de las mujeres es que no haya ciudadanos de primera ni
de segunda. Que las mujeres no sean ciudadanas de segunda y no sean seres invisibles
me parece que es algo fundamental y no se puede mirar hacia otro lado.
¿Entonces crees que se puede evitar el enfrentamiento entre Oriente y Occidente?
Julia Navarro:
Yo creo que se debe de evitar. Que debemos hacer todo lo posible por evitarlo pero
al mismo tiempo digo que tenemos que defender nuestros valores y nuestro sistema
de convivencia

Hablas en el libro de varios conflictos como el de Oriente Medio, Los Balcanes,
y pasas un poco de puntillas por Euskadi. ¿No cabía hablar más en la novela sobre
este tema?
Julia Navarro:
No, porque yo quería dar distintas pinceladas sobre el fanatismo pero esta no era
una novela sobre el País Vasco, era una novela que trata el problema del fanatismo
de una forma mucho más global.
Tampoco es un fanatismo religioso, ¿no?
Julia Navarro:
Bueno, tampoco el de los
nazis era un fanatismo religioso y sin embargo la página
más sangrienta de la humanidad la escribió el fanatismo de los nazis.
Pero yo quería
tratar en general el fenómeno del fanatismo,
no solamente el fanatismo religioso
y ahí doy una pincelada, pero porque yo siempre quiero que mis novelas sean más
universales. Tocar temas que nos afecten a todos y cuando digo a todos digo al mundo
en general, no a un lugar determinado.
Lo que está pasando en el País Vasco
es muy
local. Desgraciadamente nos afecta a nosotros pero es muy local. Quién es Al-Qaeda,
lo sabe todo el mundo. El problema vasco es un problema distinto. No quería tratarlo.
Quería dar una pincelada sobre el fanatismo pero de una forma mucho más global.
Uno de los protagonistas de tu novela es musulmán, español, vive en España, él y
su familia y sin embargo pertenece al grupo integrista de “El Círculo”. ¿Existe
miedo en España a convivir con musulmanes?
Julia Navarro:
Yo creo que no. Yo creo que la sociedad española es una sociedad bastante abierta
y es una sociedad generosa que está recibiendo con los brazos abiertos a los inmigrantes.
Yo no creo que exista miedo y la prueba fue la reacción de la gente el
once de marzo.
No ha habido ninguna reacción de xenofobia ni de rechazo a los musulmanes que en
estos momentos viven en España. Yo creo que no existe ningún tipo de rechazo ni
de miedo.
Aparte, que yo creo que no se puede juzgar la parte por el todo. Que haya grupos
de
fanáticos musulmanes no significa que todos los musulmanes sean unos fanáticos.
¿Cómo se va a sentir rechazo por toda una comunidad simplemente porque algunos de
los miembros de esa comunidad sean como son?. Ahí tenemos el problema vasco, ¿no?
Que haya unos cuantos vascos que son de ETA no significa que todos los vascos apoyan
y avalan y están dispuestos a hacer las barbaridades que hace ETA. Pues lo mismo
en todos los órdenes de la vida.
La segunda parte de la novela, ambientada en la
Segunda Guerra Mundial habla un
poco sobre la obsesión de los nazis por todo lo esotérico. ¿Qué hay de cierto en
esto?
Julia Navarro:
Es verdad que tenían esa obsesión. Himmler, el lugarteniente de Hitler, estuvo en
el sur de Francia buscando
el Grial. Creían que era un objeto mágico que les iba
a dar muchísimo más poder del que en ese momento tenían. Eran realmente unos enfermos.
¿Era simplemente una obsesión de unos cuantos fanáticos?
Julia Navarro:
No una obsesión. Eran unos fanáticos que buscaban un objeto convencidos de que les
iba a dar aún más poder del que tenían; algunos de ellos tenían la creencia
de la existencia absolutamente esotéricas y enloquecidas.
Tres historias, en tres escenarios, tres épocas totalmente diferentes ¿Requieren
mucho trabajo de documentación? ¿Conoces todos los lugares de tu novela o has tenido
que recurrir a Internet?
Julia Navarro:
Sí. Yo no soy una historiadora. Yo soy una escritora. Aún así, intento hacer un
trabajo previo de documentación, de consulta para que la novela sea lo más rigurosa
que yo pueda ser capaz de hacerla. Consulto amigos míos historiadores, les hago
consultas, en fin, les doy bastante la lata.
Luego tengo una enorme suerte y es
que al ser periodista he viajado por todo el mundo. La mayoría de los lugares los
conozco o bien porque a lo largo de mi vida profesional he tenido que ir, o bien
porque mi gran pasión, además de leer es
viajar, normalmente he viajado o por motivos
profesionales o por vacaciones a todos los lugares de lo que hablo en el libro,
no solamente en esta novela sino en todas mis novelas.
Además, a mí no me gusta Internet.
Yo sí he recurrido a Internet porque haces mención en la novela a algo que me llamó
la atención como mujer, que son las madrazas de mujeres en países islámicos. Apenas
he encontrado un par de referencias en Islamabad pero poco más.
Julia Navarro:
Sí. Existen, sobre todo en
Irán. Incluso hay algunas en las que son ellas las que
dan clases.
En las tres historias que componen "La Sangre de los Inocentes", las
heroínas son las mujeres...
Julia Navarro:
Pues es verdad (risas). En todas mis novelas las mujeres tienen un papel muy importante,
muy destacado. En la primera historia es doña María, en la segunda historia quizá
Inge, esa chica alemana, pero bueno, realmente el protagonista de la segunda historia
es el profesor, y luego en la tercera parte sí son varias mujeres las protagonistas.
Para mí, mi favorita, por la que yo siento más ternura es por Laila.
Hablando de otra cosa. Después de tantos años como periodista política, ¿no escribirías
una novela inspirada en la política española?
Julia Navarro:
No. No me seduce nada (risas). No tengo ninguna gana de escribir nada sobre todo
de la política actual. No me seduce.
"La Hermandad de la Sábana Santa"
va ser llevada al cine. Cuéntanos como va ese proyecto.
Julia Navarro:
Sí. La productora Filmax ha comprado los derechos y ya han terminado de trabajar
en el
guión y te digo la lo que me dijeron la última vez que hablé con ellos, que
me llamaron para informarme, me dijeron que la idea que tienen es empezar a rodar
en el 2008.
Para terminar, la pregunta es obligada. ¿Estás preparando una cuarta novela?
Julia Navarro:
Estoy pensando en la cuarta novela. Yo, antes de sentarme a escribir, pienso las cosas,
pienso las novelas, las construyo mentalmente y cuando ya las tengo en la cabeza,
cuando ya sé cómo empiezan, cómo terminan, cuando tengo definidos los personajes,
las épocas, empiezo a buscar documentación, a leer, etc. Cuando ya tengo todo eso
es cuando ya me siento a escribir.
La verdad es que ya tengo la idea de la cuarta novela, la tengo en la cabeza pero
ahora mismo lo que voy a hacer es tomarme unas vacaciones. Esta tercera novela la
entregué a finales del mes de noviembre, ha salido a finales de febrero con lo cual
hace cuatro días, como quien dice, que la he terminado y necesito un poco de tiempo
de descanso mental y de normalidad.
Este año no quiero escribir. Después del verano
empezaré a trabajar en la documentación, pero ponerme a escribir no me pondré hasta
el 2008. Aparte que levantarse a las cuatro de la mañana todos los días tiene un
coste. Prefiero descansar porque la rutina de levantarse a las cuatro cada día es
bastante dura.
Pues muchas gracias por atendernos, Julia y nos vemos en tu cuarta novela.
Julia Navarro:
Muchas gracias a vosotros. Un abrazo.
Celia Santos ©
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