ENTREVISTA
Hola, Miguel. No cabe duda de que iniciaste muy deprisa tu carrera literaria, por
lo menos reconocida, ya sabes: ¡publicada! ¿Cómo fue? ¿Qué te llevó a novelar los
apuntes de un viaje a Kenia a una edad tan temprana?
Miguel Aranguren:
Viví experiencias inolvidables que plasmé en un diario. Aquel viaje cambió mi vida,
por más que entonces sólo contara diecisiete años. Pero conocí de cerca la vida
y
la muerte, la pobreza y la generosidad de quien se entrega a los
que menos tienen a cambio de nada, y todo aquello me hizo reflexionar. Luego, además,
está el paisaje africano, tan sugestivo, y la afabilidad
de aquella gente de Kenia a la que siempre llevo en el corazón. Así que cuando regresé
de mi viaje creí que tenía que compartir mis vivencias, pero no sólo con mi familia
y amigos, sino con personas que no conociera de nada. Y así nació “Desde un tren africano”, una novela
que se sigue leyendo –especialmente entre adolescentes- después de tantos años,
y no sólo en España, sino en otros rincones del mundo.
Hoy vamos a comentar tu última
obra: La sangre del pelícano, pero
antes de entrar en materia me gustaría que nos hablaras un poquito de ti, porque
parece que eres un artista nato y algunas de tus obras contienen ilustraciones tuyas...
Miguel Aranguren:
Me cuesta hablar de mí. ¿Qué puedo decir…? Soy un escritor pequeño al que le apasiona
la vida: el hecho de haber nacido, mi familia, los amigos, la magia que esconden
los libros… Soy una persona tenaz, pues con treinta y siete años llevo ocho novelas
a la espalda e infinidad de artículos, que vivo con responsabilidad mi oficio, pues
sé que es también un servicio a los demás. Muchas veces basta con despertar la sonrisa
de quien te lee para que tu trabajo cobre todo el sentido.
El proyecto “Excelencia
Literaria” que creaste en 2004 ¿qué finalidad tiene?
Miguel Aranguren:
Transmitir esa oportunidad que yo disfruté tan joven: publicar, que tu obra pase
a manos de desconocidos que se emocionen con tus personajes. Llevo cuatro años como
un flautista de Hamelín, recorriendo España de extremo a extremo en busca de
adolescentes que necesiten expresarse a través de la palabra
escrita. Si están dispuestos a formarse –en técnicas literarias
pero también antropológicamente-, Excelencia Literaria
será para ellos un trampolín hacia los medios de comunicación escritos más importantes
de nuestro país.
No he leído hasta el momento tus novelas anteriores, Miguel, pero repasando las
sinopsis parece que te mueve mucho un espíritu religioso-cristiano ¿Es así?
Miguel Aranguren:
Siempre digo que no me gustan las etiquetas. No escondo que soy cristiano, por supuesto,
pero tampoco quiero aprovechar mi fe en busca de un público previamente seleccionado.
Por eso, soy un escritor universal, para todo tipo de público, por más que mis
artículos y novelas reflejen no solo mis
creencias, sino los valores
con los que pretendo iluminar la vida.
Según tus propias palabras, Miguel, “El código da Vinci” utilizó
de forma deliberada la mentira, la desinformación y la calumnia contra la Iglesia
Católica y, aprovechando el tirón de su éxito, muchos autores publicaron otras novelas
basadas en una falsedad interesada contra esa institución... ¿Por ese motivo escribiste
La sangre del pelícano?
Miguel Aranguren:
Ese fue el punto de arranque. Viví con perplejidad el ruido que generó una novela
de calidad tan ínfima como “El código da Vinci”. Es una mala novela,
mal escrita y sin ninguna fuente de investigación, es decir, una obra con un claro
propósito de apuntalar la verdad. Eso me hizo pensar, darle vueltas a que el género
de la ficción espiritual sólo puede ser manejado con cierta maestría por aquellos
autores que conocen bien la Iglesia y que no temen la verdad.
Justo en “El código da Vinci” la secta
del OPUS no sale muy bien parada...
Miguel Aranguren:
Hagamos una matización. El Opus Dei no es ninguna secta. Es más, su comentario resulta
un agravio para miles de personas de todo el mundo. No hay un solo país en donde
el Opus aparezca en un listado de sectas. Se trata de una institución de la Iglesia
Católica, una institución, por cierto, aún muy joven si la comparamos con los XXI
siglos de pervivencia del cristianismo, al que algunas personas se empeñan en colgarle
el sambenito de la sospecha. Yo conozco a mucha gente del Opus Dei que no sólo son
buenas personas, buenos ciudadanos, sino ejemplares en su conducta pública y privada.
Entrando ya en la obra que nos ocupa... Miguel: Has creado una novela detectivesca
un poco especial y, en ese sentido, hay algunas cuestiones que desearía comentar.
Anticipo que el estilo narrativo es muy rico, fluido y brillante, pero hay aspectos...
Por ejemplo: ¿Es posible en el siglo XXI que un santón-farsante-ilusionista triunfe
en París? ¿No habría sido más creíble colocar a esa secta en otro lugar del planeta,
más abierto a ese tipo de espectáculos?
Miguel Aranguren:
Es cierto que los países con poca cultura se abren con mayor facilidad a este tipo
de
personajes, pero no conviene olvidar que sociedades tan avanzadas
como la norteamericana tiene varios canales de televisión dedicados a este tipo
de líderes “carismáticos”.
En Europa hay un interés
cada vez mayor por estos santones que basan sus teorías en el gnosticismo, en el
new age, en un sincretismo que elimina lo divino para colocar al hombre como rey
absoluto de la creación y que están dispuestos a hacer grandes espectáculos a cambio
de dinero.
No consigo imaginar a una persona que ha vivido de forma desenfadada, rodeado de
lujo y glamour, fiestas importantes y contactos millonarios convertido
en sacerdote. Quizá entendería una transformación personal ante circunstancias límite,
pero de ahí a tomar los hábitos y vivir bajo las premisas impuestas por una institución...
Miguel Aranguren:
Usted me habla de Albertino Guiotta, el protagonista de la novela. Lo normal es
que el sacerdocio aflore en un adolescente que ha vivido de acuerdo a unos principios
y unas creencias. Pero hay excepciones y yo las conozco. Es más, es famosa la conversión
de un madrileño que cambió de forma radical su vida tras un encuentro casual con
la Madre Teresa de Calcuta. Antes se había dedicado a despilfarrar, a pasárselo
bien en un ambiente de
enorme frivolidad, pero le bastó el
ejemplo silencioso de aquella mujer para darle a su vida un vuelco. Hoy vive en
una de las zonas más deprimidas de la República Dominicana, entregado a la gente
de color emigrada de
Haití, pobres a los que nadie quiere
ni respeta. Esto demuestra que detrás de una vocación (de una llamada divina) hay
un misterio mucho más profundo que lo que podamos imaginar.
Otro aspecto que me ha llamado la atención es la pareja sacerdote-comisario. Ambos
son seres de poca relevancia en sus respectivas profesiones, por lo menos no se
hallan en la cúspide, y, sin embargo, son los únicos que se distinguen en una conspiración
de semejante magnitud... En un caso como el descrito en la novela ¿no cabría pensar
en un despliegue internacional y dirigido por la cúpula de la Interpol-Policía-FBI-Vaticano?
Miguel Aranguren:
“La
sangre del pelícano” muestra, incluso, que el mal está
dentro también del Vaticano. Hay un policía de la seguridad personal del Papa que
pertenece a una
secta satánica y que tiene previsto
colaborar en su asesinato. Por eso entran en acción un párroco de las afueras de
Roma y un comisario que parece estar al final de su carrera, de vuelta de todo:
es su experiencia en la normalidad (de la parroquia, del hampa urbano) lo que facilitará
el desarrollo de la trama.

Miguel... tus referencias al
Vaticano, la basílica de San Pedro y
hasta las costumbres del Papa parecen muy reales. Cabe pensar que has estado allí...
Miguel Aranguren:
He visitado Roma muchas veces y conozco algunas partes del Vaticano, aquellas que
puede transitar cualquier peregrino o turista. Además, he leído mucho sobre el lugar
y he seguido con enorme interés el pontificado de
Juan Pablo II y ahora el de
Benedicto XVI. Además, creo que
dispongo de una buena imaginación literaria… Muchas veces, no hace falta más.
Aunque la novela es un thriller policiaco, está basada en una lucha entre
“el Bien y el Mal”. El Mal está representado por un santón-impostor, que ha creado
una secta, y una organización diabólica; el Bien lo lidera exclusivamente la Iglesia
Católica...
Miguel Aranguren:
No sólo la Iglesia Católica. El comisario Monticone, aunque bautizado, no parece
un cristiano muy ferviente. Tampoco los rumanos que viven en los arrabales de Roma
o algunas de las personas de Costa Rica vinculadas a las Naciones Unidas que aparecen
en “La sangre del pelícano”.
En todo caso, no puedo
negar que esta novela presenta esa
lucha entre el Bien y el Mal, y que
la imagen del Bien que tiene
Satanás y la gente que le sigue, va
muy ligada a la Iglesia que fundó Jesucristo.
Miguel... ¿No crees que existen otras alternativas espirituales hoy en día? ¿No
te parece que ha llegado el momento de que cada humano piense por sí mismo sin aceptar
que es una “oveja” necesitada de pastor? A mí, personalmente, esa idea me subleva...
Miguel Aranguren:
El mundo está lleno de alternativas. He viajado mucho y conozco a mucha gente ejemplar.
Unos son cristianos y otros no, lo que demuestra la seguridad de que
la Verdad tiene muchos caminos de llegada.
Yo siento, eso sí, la necesidad del pastor. ¿Quién fue Jesús de Nazaret sino un
pastor de almas? ¿Y los discípulos que le sucedieron? Es muy hermosa la imagen bíblica
del pastor que deja todas las ovejas con tal de salir en búsqueda de aquella que
se ha perdido o que ha caído herida por las alimañas.
Yo pienso por mí mismo
(lo estoy haciendo al contestar esta entrevista) y soy dueño de cada uno de mis
actos, pero me siento muy seguro al contar con un guía (el propio Cristo) y con
un vicario (el Papa) que vela para que el mensaje de aquel
Jesús de Nazaret no se desvirtúe. Basta
leer unas páginas del libro de Benedicto XVI para comprender que el papado ha mantenido
el mensaje original, a pesar de los pesares.
Nos muestras en tu libro una comunidad cristiana ejemplar, de hecho los personajes
que abrazan
la fe parecen vivir como su Maestro... ¿Crees que esa actitud se
da hoy en día hasta ese extremo?
Miguel Aranguren:
En la Iglesia siempre ha habido de todo, y desde los primeros tiempos.
Judas traicionó al Maestro y en las
cartas de san Pedro y san Pablo aprendemos que en las primeras comunidades había
quienes confundían el legado de la fe con luchas de poder. Es la propia condición
del hombre la que dificulta que vivamos firmemente nuestros principios. Ahora, en
mi caso tengo la enorme suerte de haber conocido y de conocer a cristianos totalmente
ejemplares que no desentonarían en absoluto entre aquellos primeros que siguieron
las huellas de Cristo. Unos son sacerdotes, otros religiosos, otros padres de familia
y también adolescentes.
Nos guste o no, Miguel,
Jesús de Nazareth es el gran desconocido...
No sabemos cuándo nació, ya que el 25 de diciembre coincide con fiestas paganas
que la Iglesia no pudo erradicar. Desconocemos la mayor parte de su vida y lo que
nos ha llegado de él son cuatro crónicas escritas años después de los hechos, elegidas
entre otras desechadas, traducidas, censuradas y vueltas a traducir... ¿Qué nos
puedes decir del tema?
Miguel Aranguren:
En parte tienes razón, después de XXI siglos Jesús sigue siendo un desconocido para
millones de hombres y de mujeres. Y es una lástima. Seguramente los cristianos no
hacemos lo suficiente para que en nuestra vida se refleje la suya. En todo caso,
los Evangelios no son cuatro crónicas sin más. Su datación es muy temprana y se
trata de traducciones al griego de textos aún más antiguos con los que los propios
apóstoles o sus discípulos más cercanos centraban su experiencia de los años que
pasaron junto a Jesús. Después hubo quienes, con buena intención, trataron de adornar
aquellos relatos con historias inverosímiles y piadosas que olvidaban, entre otras
cosas, que Cristo fue y se manifestó siempre como un hombre de su tiempo y que sólo
destacó de manera milagrosa en momentos contados que se concentraron en sus tres
últimos años de vida.
Pero esos “evangelios”
fueron muy pronto señalados como apócrifos. Y claro que se eligieron fechas paganas
para celebrar el nacimiento del Hijo de Dios, al igual que se sacralizaron las antiguas
basílicas romanas o las mezquitas. Eso ha sido propio del cristianismo desde los
primeros tiempos: sumar en vez de restar. Pero, ¿cambia en algo que Jesús naciera
un 25 de diciembre o un 15 de junio? Sustancialmente, no. Ahora, su vida y su mensaje
se aceptan o no se aceptan, ese es el signo de contradicción que él mismo anunció
sobre su propia existencia.
No cabe duda, en absoluto, que el mensaje de Jesús tiene infinitos valores, se sea
creyente o no, pero... ¿de volver a la Tierra, crees que Él viviría en el Vaticano,
el país más rico del mundo?
Miguel Aranguren:
Supongo que saldría en busca de la gente más necesitada, como hizo hace XXI siglos
y ahora tratan de vivir miles de misioneros. Iría por las grandes ciudades en busca
de la gente sola (rica y pobre), viajaría a los países más necesitados… Y también
se pasaría por el Vaticano, ¿por qué no? Allí se daría cuenta de que la
leyenda de sus riquezas es más bien
eso…, una leyenda. Porque lo que albergan los muros vaticanos es un legado artístico,
cultural y religioso que pertenece a la humanidad entera y que cuesta mucho dinero
mantener, se lo aseguro. Estoy convencido de que casi todos los países de la Unión
Europea tienen rentas per cápita mucho más elevadas que las que existen en ese minúsculo
Estado.
Miguel... Yo creo que la Biblioteca Vaticana debería ser considerada “Patrimonio
de la Humanidad” y, como tal, ser accesible... ¿Qué opinas tú?
Miguel Aranguren:
No me lo he planteado, aunque seguro que sería una buena opción. Debe guardar libros
y archivos de incalculable valor histórico. Ahora, si me lo pregunta con segundas,
le diré que allí se esconden muy pocos secretos. Fue voluntad de Juan Pablo II y
de su predecesor, que los legajos de la Biblioteca, lo que se ha dado en llamar,
“archivo secreto” con cierto aire de novela de intriga, se abran a historiadores.
Como te he dicho, tu novela posee un estilo muy ameno; se nota la cultura del autor
sin usar términos que obliguen a consultar un diccionario, cosa que la mayoría de
lectores agradecen (yo, por supuesto, a menos que coja un ensayo o un libro de investigación).
Pero la veo totalmente partidista... Me explico: Hablas de la Iglesia Católica como
la “única” opción espiritual... ¿No crees que hoy en día la mayoría de la gente
tiende a pensar por sí misma y a desvincularse de sectas?
Miguel Aranguren:
Comienzo por el principio: cada lector saca una sensación completamente personal
de la novela que ha leído. Ahí, tengo poco que añadir. Conozco bien la Iglesia Católica,
y en ella me siento querido y acogido a pesar de mis
errores. Además, la fe le da un sentido
completo a mi vida. Ahora, usted me habla de sectas como si la Iglesia fuera una
de ellas. En este caso, me parece que el debate no tiene sentido y me remito a lo
que ya le contesté acerca del Opus. No hay ningún problema en ser católico y pensar
por uno mismo. Es más, los últimos Papas insisten una y otra vez en que la fe tiene
que ser razonada, que no vale la creencia del carbonero, y por eso hay ramas de
la
Filosofía y todo tipo de corrientes teológicas que han sido base
de buena parte de la civilización en la que usted y yo hemos nacido y crecido.
También nos muestras la Iglesia Católica con todas sus virtudes, pero ni un solo
defecto... ¿Cómo olvidar la
Inquisición (me niego a ponerle el adjetivo
“santa”)? ¿Cómo explicar que la Iglesia, históricamente, se ha unido al poder? ¿Qué
decir de los
Papas de la Edad Media que “compraban” su puesto, tenían ejércitos,
iban a la guerra y acaparaban todo tipo de bienes materiales? (Nota
de Anika leída también por el autor: no olvidemos que hoy en día la Iglesia
Católica sigue encubriendo pederastas entre otras cosas)
Miguel Aranguren:
Reitero que la Iglesia es la mezcla de un misterio: la pureza del mensaje de Dios,
que quiere salvar al hombre, y el mal uso que del mismo ha hecho el ser humano a
lo largo de los siglos. La historia de la Iglesia está compuesta por grandísimos
santos y grandísimos pecadores, lo que refuerza mi asombro de que la institución
siga incólume después de 2007 años.
También debo decir,
porque me lo exige mi oficio literario, que no se puede hacer un juicio de valor
tan peligroso como el que usted plantea en su pregunta. La Historia no se puede
analizar fuera de contexto. Es cierto que en nombre de Dios se ha hecho mucho daño,
¡muchísimo!, aunque el ateísmo del siglo XX (nazismo,
comunismo, capitalismo) ha sido
muchísimo más voraz, ha arrasado la vida de millones de personas en nombre de un
mundo sin Dios.
Esto, por supuesto,
no exime a la Iglesia de los errores de sus miembros –desde el Papa hasta el último
bautizado- como quedó claro en el acto de reconocimiento de penas y petición de
perdón que un anciano Juan Pablo II elevó en la Basílica de San Pedro durante el
Jubileo del año 2000. Ha habido abusos y algunos se han encubierto con enorme torpeza
–no tengo inconveniente en reconocer la ocultación de pederastas en algunas diócesis
norteamericanas-. Ahora, estamos hablando de una pequeñísima parte de una institución
formada por millones de hombres y mujeres, entre los que nunca faltan asombrosos
testimonios de santidad.
Siempre comento que
es tan hijo de la Iglesia el Papa como una mujer bautizada de la tribu de los turkana
que se dedica al pastoreo de camellos. De igual modo, la pederastia, por desgracia,
es un mal horrible que azota a nuestra sociedad, tal y como reflejan las noticias
semana tras semana. ¿Cuántos pederastas son clérigos? Gracias a Dios, muy pocos,
aunque no debiera de haber ninguno. Pero acusar a la Iglesia de algo tan grave es
como acusar al Ministerio de Educación porque aparece algún maestro que se dedica
a este tipo de indignidades.
Volviendo un poco al libro... Parece un poco “difícil” que los protagonistas descubran
entre una multitud que abarrota la plaza anexa al Vaticano a los “malos” y que el
“santón”, capaz de escenas paranormales, juegos malabares y actitudes fantásticas
sea detectado...
Miguel Aranguren:
Preferiría no desvelar la trama a los lectores. En todo caso, esos protagonistas
de los que usted habla son dos periodistas muy sagaces que van a San Pedro dispuestos
a encontrar a ese santón, al que ya conocen de antes, persuadidos de que se encuentra
allí. Y sobre las escenas paranormales…, Rakshasha no deja de ser un pobre hombre.
Hoy en día, Miguel, sabemos que existen sectas satánicas, de hecho han existido
siempre, pero ¿crees que el Maligno se muestra en persona o sólo a través de sus
actos o los actos de los que le siguen? ¿Es posible, según tú, sentir el acecho
y la tentación de un Ente en concreto?
Miguel Aranguren:
El demonio existe y actúa. De eso no tengo dudas. Se le conoce como
“Príncipe de la mentira”, lo que demuestra su facilidad para embaucarnos. El cristiano
sabe que basta la oración y la práctica habitual de los sacramentos para mantenerlo
lejos. Al demonio nada le humilla tanto como un hombre o una mujer dispuestos a
rendirse, por ejemplo, ante la humildad de Cristo convertido en pan y vino.
Bueno, Miguel... ¿Cómo definirías tú la novela?
Miguel Aranguren:
Creo que “La sangre del pelícano” no deja
a nadie indiferente. Es una novela de enorme tensión argumental, con varias tramas
que despistan al lector que cree que va a resolver un terrible caso de asesinatos
en cadena. También confío que a muchos de ellos les despierte, además, el asombro
ante algunas verdades de fe que son auténtica luz para el hombre y la mujer de hoy
en día.

La pareja de protagonistas: Albertino Guiotta y Luigi Monticone ¿tendrán continuidad
o sólo protagonizan esta novela?
Miguel Aranguren:
Merece la pena esperar un poco antes de contestar. La novela apenas lleva un mes
en las librerías y, aunque el ritmo de ventas está siendo muy bueno, aún necesitamos
que sean muchos más los lectores que quieran meter a Albertino y a Monticone en
su vida. Ahora, reconozco que tengo muchas ganas de continuar.
¿Tienes previsto publicar algo más a corto plazo?
Miguel Aranguren:
Nunca abandono mi labor de articulista de opinión y tengo otra novela reciente en
el mercado: “Monzón sobre Bombay”.
¿Te gustaría añadir algo más?
Miguel Aranguren:
Agradezco la libertad con la que me habéis dejado expresarme a lo largo de la entrevista.
Muchas gracias, Miguel, por la entrevista. Aunque he cuestionado algunos temas y
hasta algunas escenas o personajes, he de decir que la novela posee un extraordinario
estilo, se lee de un tirón y muestra un gran número de situaciones que, sin duda,
ponen de manifiesto la cultura del autor y enriquecen a los lectores.
Miguel Aranguren:
Muchas gracias, Pilar. Ojalá sean muchos los que se atrevan a lanzarse a los interrogantes
de “La sangre del pelícano”.
Nota de Anika
con todo el cariño y honestidad del mundo: Esta entrevista está realizada
desde el tuteo más respetuoso porque, como sabéis, tratamos de acercaros a los autores
como personas cercanas, no obstante el autor ha decidido de la
misma manera contestar con el Usted -por supuesto con el mismo respeto-. El motivo
por el que la pongo tal cual es porque así se hizo y así debe leerse. En Anika Entre
Libros no cortamos, no censuramos y damos libertad de elección y expresión a los
autores-. El respeto, para nosotros, está precisamente ahí.
En cuanto
a que el OPUS DEI no está en ninguna lista como secta, he de advertir que hace años
que personalmente la llevo viendo en listas. Por poner un ejemplo aquí puede verse
con Secta de Grado B (entrar) este enlace sólo sirve para aclarar
la sentencia del sr. Aranguren: No hay un solo país en
donde el Opus aparezca en un listado de sectas. Dentro de los "Grupos de
origen cristiano de corte paracristiano" hay una nota del editor que
puede ofender a la gente del OPUS DEI mucho más de lo que pueda haberlo hecho Pilar.
Con todos mis respetos, no es la única lista donde yo la he visto incluida, y el
pertenecer al OPUS DEI no implica necesariamente que sean malas personas, perversos
y malos ciudadanos, si no, simplemente, que sí están en algunas listas como sectas
de Grado B.
En cuanto
al tema de pederastia, incluido por mí, está ahí porque hay testimonios del "encubrimiento"
de estos sacerdotes por el Vaticano, como lo han reflejado distintos documentales
con testimonios e investigaciones de cadenas de renombre como, por ejemplo, Discovery
Channel. Lo grave no es decirlo cuando se ha investigado, en todo caso, encubrirlo.
Pilar López Bernués ©
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Libros disponibles del autor
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Sangre del Pelícano"
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un tren africano"
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otoño se levanta"
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Bombay"
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del cóndor"
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Ficha "La sangre del pelícano" en Anika Entre Libros
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