ENTREVISTA
Hola
de nuevo, José Ignacio... Antes de empezar a hablar de tu libro “Egipto Eterno” permíteme felicitarte
por la obra. Como apunté en la reseña, me suelo fijar más en el fondo que en la
forma y, sin embargo, en este caso concreto he de admitir que el libro engancha
por su belleza... Las fotos, muchísimas, ¿son en su mayoría producto de tus viajes
a Kemit?
José Ignacio Velasco Montes:
En primer lugar daros las gracias por interesaros por mi modesta obra, con la que
sigo, escribiendo en este momento la 5ª novela, pues la 4ª ya se encuentra en manos
del editor. En “Egipto Eterno”, la mayoría de
las fotografías son de mi colección, acumuladas a lo largo de mis once viajes a
Egipto, y unas pocas que generosamente me ha brindado Dña. Teresa Bedman del Instituto
de Estudios del Antiguo Egipto.
José Ignacio... Tenemos una obra histórica, yo diría que un ensayo... ¿Te ha llevado
mucho tiempo escribirla? ¿Lo has hecho mientras seguías con tus novelas de la saga
Tiempos de Pirámides?
José Ignacio Velasco Montes:
La realidad es que esa obra ha surgido por petición de Ediciones Nowtilus, pero
era algo pensado también pues muchos de los lectores de la saga “Tiempos de pirámides” me solicitaban
por Internet conocer de forma clara los escenarios y las obras de los
personajes reales cuyas vidas relato
en mis novelas.
En cuanto al tiempo,
y la simultaneidad con las novelas, he de decir que se ha ido escribiendo de forma
paralela con la 4ª, “Los hijos de Keops”,
pendiente de publicar y programado su lanzamiento para otoño. El tiempo, compartido
con la novela, ha sido de unos seis meses.
Has dividido el libro en tres grandes bloques:
LA NOCHE DE LOS TIEMPOS (10.000-4000 a.C.),
PERIODO PREDINÁSTICO (5.500-3.150 a.C.) y
PERIODO DINÁSTICO (3.150-2.181 a.C.) Antes de
comentar con más detalle esos periodos ¿podrías hacer un “flash” de lo que consideras
más destacable de cada uno?
José Ignacio Velasco Montes:
La Noche de los tiempos es un periodo
ancestral, que fijo en el año 10.000 a. C. por poner una fecha, pues realmente es
todo lo anterior a los Periodos Predinástico y Protodinástico, del que se empiezan
a conocer datos en forma de restos arqueológicos y posteriormente, ya de forma escrita,
claramente marcado en sus características de inicio de la civilización, el Periodo
Dinástico.
Mientras que en La Noche de los tiempos,
el hombre es muy primitivo y se encuentra emigrando desde el actual desierto del
Sahara hacia el oeste, donde acabará encontrando “el río”, como llamaban al Nilo,
donde se inician los asentamientos, en el Predinástico
y Protodinástico, ya se han asentado
en torno a él y en forma de clanes y tribus, han iniciado una vida más sedentaria,
comenzando la domesticación de animales, el cultivo de la escandia y trigo, el centeno
y la cebada, la pesca y la caza. La lucha por la supervivencia es clara y es el
agua la base de esa civilización. Sin el Nilo, no hubiera existido Kemi (Kemi es
el nombre primitivo de lo que llamamos Egipto) Es el momento en el que unen tribus
y van surgiendo los primeros jefes, que anexionan clanes cercanos y poco a poco
van iniciando lo que, con el tiempo, dará lugar al primer estado del planeta Tierra.
Y más adelante, en
el Periodo Dinástico, surge ya el estado
de Kemi, dividido en sus comienzos en un Alto Egipto (Sur) y un Bajo Egipto (Norte),
que finalmente, tras años de guerras, se unen, apareciendo un rey Narmer que es
el que empieza a aglutinar todo lo que va a ser esta civilización.
Lo que resulta evidente es que ya desde los orígenes de Egipto la vida de sus habitantes
dependió completamente del Nilo: Inundación-Siembra-Cosecha...
José Ignacio Velasco Montes:
Como dijera Heródoto de Halicarnaso, Kemi es “Un don del Nilo” y sin él no se hubiera
formado esa gran civilización que habría de durar 3.000 años, la más larga de la
historia. Y es el Nilo, con sus crecidas anuales, las inundaciones, el que va a
crear un crono que establecerá la posibilidad de vida, en una sucesión de estaciones,
claramente marcadas, para el ciclo agrícola, con momentos exactos (los egipcios
son los primeros en crear y tener un calendario) en los que deben sembrar y recoger
las cosechas, con la posibilidad de tener hasta tres cosechas, lo que les convierte
en el granero del Creciente Fértil. Esta riqueza le permite un trueque de productos
con los países vecinos que le permite adquirir materias de las que carece, como
la madera, la plata y otros artículos minerales que les permitirán avanzar en todos
los frentes.
Nos hablas de unos primeros calendarios lunares, inexactos, que fueron posteriormente
sustituidos por los solares pero se conservaron otorgándoles una segunda utilidad
de tipo religioso...
José Ignacio Velasco Montes:
Los egipcios inventan el primera calendario, basado en el ciclo lunar de 28 días,
12 veces al año, que les es útil durante un tiempo pero que se va desfasando, por
lo que se crea un segundo calendario, más exacto, el solar, que acaba estableciendo
el año en 365, 256 días, que es el más exacto de la antigüedad, aunque con un claro
desfase que se corrige conforme los errores les hacen ver que cada 120 años se vuelve
al principio y se empieza de nuevo el desfase hasta otros 120 años. Este desfase
hace que se alteren la coincidencia de inundación con la idea que ellos tenían.
Con el tiempo todo se va ajustando, pero para entonces ya nos encontramos en los
periodos Ptolemaico (Grecia) y posteriormente el romano.
¿Corresponden a los primeros tiempos los “dioses” Osiris,
Isis y su hijo Horus? He creído entender
que la
leyenda pudo forjarse en base a antiquísimas guerras entre el Alto
y el Bajo Egipto...
José Ignacio Velasco Montes:
Las luchas, suponemos más simbólicas que reales entre Osiris y su hermano Seth,
y posteriormente de Horus, hijo de Isis con el ya fallecido y descuartizado Osiris,
es muy posible que en realidad sean unas metáforas literarias y religiosas de los
grandes combates entre el norte y el sur, antes de que se anexionen y empiecen a
caminar unidos. Sin embargo, siempre se mantiene una cierta tendencia al secesionismo,
que aprovechan cuando la autoridad del rey decae, y de nuevo hay combates, hasta
una nueva unión.
Por cierto, hay quien encuentra semejanzas entre el mito de Osiris, incluyendo la
concepción de Horus, y algunas religiones posteriores, el cristianismo entre ellas
¿Qué opinas tú?
José Ignacio Velasco Montes:
Es evidente que los conceptos egipcios sobre los dioses y su evolución posterior
en forma de un cuerpo de doctrina, más teórica que real, va a influir con el tiempo
en las religiones que conocemos en Occidente. De hecho, es fácil ver una serie de
conceptos, en los que no quiero entrar, cuyo parecido es obvio con lo actual y que
antes fueron bastante básicos en las
religiones griega y romana.
Entre las costumbres funerarias hay una que me ha llamado la atención, José Ignacio,
el
canibalismo. ¿Nos puedes explicar qué significaba para los primeros
egipcios?
José Ignacio Velasco Montes:
El canibalismo no se practica en Egipto. Es propio del periodo de
La noche de los tiempos, donde se podía realizar por hambre si era
necesario, e incluso como una forma de distinción y respeto con el finado, al absorber
con su carne, sus conocimientos, valentía y otros factores positivos del fallecido.
Realmente es muy primitivo
este aspecto y no es propio del Egipto Pre, Proto y Dinástico.
¿En qué momento y por qué los reyes son considerados también dioses?
José Ignacio Velasco Montes:
Es difícil conjeturar en qué momento ocurre, pero desde el periodo Predinástico,
en el que ya se habla de “Reyes-Dioses”, el jefe inicial, se cree que esta asistido
por los dioses y se acaba identificándole con ellos, de tal forma que con el tiempo,
por definición, el rey es un Horus en la Tierra y cuando muere, se va a ir a reunirse
con ellos, siendo una estrella más, en torno a la estrella Polar, en un cúmulo que
son “Las estrellas circumpolares o imperecederas”.
Ante la pirámide del rey Huni, arreglada por el rey Snefru

¿En qué momento apareció la escritura jeroglífica?
José Ignacio Velasco Montes:
Se ha considerado que su aparición era más tardía, pero con los actuales descubrimientos
de etiquetas (de madera y de marfil) empleadas en marcar (inscribiendo el dueño,
la cosecha, el material que contienen, etcétera) jarras con bebidas (cerveza y
vinos) o grano, o fruta, se ha comprobado que ya en el 3.500
a. C. o antes incluso, hay ya una escritura simbólica que son los antecedente de
los jeroglíficos.
Parece que los primeros escribas usaron muy pocas tablillas de arcilla y pergaminos
y casi todo se recogió en papiros y ostraca...
José Ignacio Velasco Montes:
Los egipcios usaron de forma predominante el papiro, un claro antecedente del papel,
que es de origen vegetal también. Pero elaborarlo era caro y además todo el papiro
era propiedad del rey. A otros niveles, como alumnos, estudios e incluso órdenes
en la construcción, se empleaba el Ostracón, barato y fácil de usar e incluso borrar
y volver a usar. Eran trozos de vasijas rotas, de piedras calizas planas, es decir,
algo parecido a las pizarras que mi generación utilizó para aprender a escribir.
El pergamino y las tablillas de madera cubiertas de arcillas eran conocidos, pero
son más propias de periodos posteriores, ya con los griegos y los romanos.
¿Quiénes accedían a las Casas de la Vida (Universidades)?
José Ignacio Velasco Montes:
Lo de llamar y comparar las Casas de la Vida con las actuales Universidades es una
licencia que me he concedido para ahorrar explicaciones, pero el símil es, para
mí, válido. Eran los lugares, siempre adscritos a los templos importantes, el que
los niños elegidos por diversas razones, desde marcas en el cuerpo, fecha de nacimiento,
pertenecer a familias de sacerdotes (no había un claro nepotismo en ello) iniciaban
el aprendizaje a corta edad. Y era muy duro, pues el maestro pensaba y empleaba
el sistema de magisterio con ideas como: “la letra con sangre entra”, “el oído del
niño está en su espalda”, por lo que las “caricias” del maestro con la vara eran
bastante más que comunes. Era un periodo largo que se iniciaba con el aprendizaje
de la escritura y posteriormente la rama que debía ejercer, pero lo común era ser
sacerdote (iniciado) y posteriormente especializarse en arquitectura, medicina,
escultura, astronomía, etcétera.
Parece que los colores tenían un poderoso atractivo para los egipcios y sus obras
poseen mucha policromía. Algunas pinturas se han conservado sorprendentemente bien...
José Ignacio Velasco Montes:
La realidad es que hay que ir a Egipto o mirar libros con fotografías, como “Egipto Eterno” para ver la amplia
gama de colores utilizados y cómo se han conservado a lo largo del tiempo, sobre
todo, con una frescura de colores increíble, en los lugares en los que no les ha
dado el sol de forma directa.
Es interesante la vida religiosa y la aceptación de una religión oficial junto a
otras basadas en magia y superstición o hasta cultos propios de una región. Cabe
pensar que los dioses-reyes no se autodefinían “únicos”... ¿Tenían los egipcios
dioses para casi todo?
José Ignacio Velasco Montes:
El egipcio tenía un concepto “sui generis” de la religión. Eran más supersticiosos
que creyentes. La religión egipcia no se basaba en dogmas. Y podemos considerar,
grosso modo, que eran más elucubraciones filosóficas de los sacerdotes, que una
religión oficial, que sólo conocían los creadores. El pueblo llano no podía entrar
en los templos, y si solicitaba algo a un dios, dejaba su presente, una especie
de “exvoto” en el exterior del templo, y esperaba que los dioses lo vieran, lo leyeran
y les concedieran lo solicitado.
Sin embargo, había una religión menos oficial, pero más práctica, que era lo que
creía y practicaba el pueblo en sus casas, con imágenes de dioses colocadas en un
altar que consideraban les darían protección y ayuda en su vida cotidiana, nada
fácil por demás.
¿Qué poder se atribuía a los
magos?
José Ignacio Velasco Montes:
Es un tema muy largo de tratar, que viene explicado ampliamente en
Egipto Eterno.
Los magos, según refiere la historia gozaban de amplios poderes, basados en cantos,
repetición de palabras, ruegos e imprecaciones a los dioses, amuletos, brebajes
y demás, pero la realidad de su poder es difícil de constatar por el paso del tiempo
y las escasa referencia que existen de lo obtenido.
¿Qué papel desempeñaban los sacerdotes en una sociedad tan politeísta?
José Ignacio Velasco Montes:
Eran un poder paralelo al del rey. En determinadas épocas, tenían más que éste.
Eran dueños de una gran parte del patrimonio, y como más adelante se ha demostrado,
su poder radicaba en el conocimiento. Ellos lo sabían todo, transmitían todo a quienes
querían que supieran y, de ese modo, lo controlaban todo, desde el patrimonio al
nombramiento de los sucesivos reyes.
En fin, lo que conocemos de la evolución de
la Iglesia, sobre todo en la
Edad Media de nuestra historia, en la
que el
ocultismo del conocimiento, ponía todo en manos de los cultos. Un
fenómeno común en la actualidad, en la que los políticos, para mantenerse en el
poder, controlan la cultura y al pueblo o lo mantienen en la oscuridad con lo que
son más manipulables las grandes masas. Y es que nada ha cambiado con el paso del
tiempo.
¿El embalsamamiento de cadáveres
era exclusivo de reyes o nobles? ¿Cómo actuaba el pueblo llano ante sus muertos?
José Ignacio Velasco Montes:
Inicialmente sólo el rey se embalsamaba o momificaba. Posteriormente se hace extensivo
a los autorizados por el rey, que les provee de Mastabas y de
ajuar funerario. Con
el tiempo esto se populariza y todos pueden hacerlo según sus posibilidades económicas.
El pueblo, enterraba a sus difuntos en tierra con un mínimo de ajuar funerario y
escasa o nula momificación.
¿Por qué las primeras tumbas evolucionaron hacia mastabas y luego se convirtieron
en pirámides? ¿Qué significado tenían para los egipcios esas construcciones y esa
forma piramidal?
José Ignacio Velasco Montes:
Desde la tumba en el suelo, entre arena y piedras hasta las pirámides, hay un largo
camino de evolución ligado a las posibilidades económicas, las ideas religiosas
y el concepto de vivir una segunda vida. El difunto bien conservado, podía ir al
más allá. Y la pirámide, inicialmente escalonada, es una escalera para poder subir
con facilidad hacia las estrellas, aunque esto era sólo para el rey.
¿Por qué el rey Snefru se hizo construir varias pirámides?
José Ignacio Velasco Montes:
El rey Snefru se dice que hizo dos o tres. Una es una mejora de la de su padre,
el rey Huni. La primera suya se hunde en parte y se obliga así a hacer una tercera,
la roja, donde se supone que está enterrado, aunque no se ha encontrado, todavía,
su
momia.
A Djedefre corresponde una pirámide inacabada. Desde el punto de vista religioso
no tuvo a punto su Casa para la Eternidad ¿qué significaba eso para las creencias
de la época?
José Ignacio Velasco Montes:
Djedefre muere, como otros reyes, antes de terminar su pirámide. No hay una transcendencia
importante en el hecho de no poder acabar su casa de la eternidad, por tanto sería
momificado y enterrado en un sitio que cumpliera los requisitos para su paso al
Más Allá. Pero no se conoce ese sitio. No era infrecuente usurpar las tumbas de
los demás, ya en periodos avanzados de la historia de esta civilización.
Al periodo dinástico corresponde la impresionante pirámide de Keops y la Esfinge...
Tú sostienes la teoría de que el rostro de la esfinge pertenece a Keops y no a Kefrén.
José Ignacio Velasco Montes:
Es una opinión que comparto con muchos egiptólogos de categoría, pues por una serie
de circunstancias, en este momento en estudio y discusión, no queda tan claro como
siempre ha parecido que dicha esfinge pertenezca a Kefrén, al que no se parece por
muchos aspectos y por su nombre de el Guardián del Horizonte, siendo el Horizonte
de Keops el nombre de su pirámide, el tener templo propio, independiente del de
Kefrén, y otros muchos detalles.
Ante la pirámide roja del rey Snefru

José Ignacio... ¿Queda mucho por descubrir todavía del
antiguo Egipto?
José Ignacio Velasco Montes:
Según la opinión más conocida y aceptada, del Egipto Antiguo sólo ha aflorado un
33 a 34% de lo que se sabe que hubo. Por tanto, queda mucho por descubrir como cada
día, con un nuevo descubrimiento, nos demuestra que este aserto tiene muchos visos
de realidad.
La pirámide de Keops, en concreto ¿se ha explorado en su totalidad o todavía puede
albergar sorpresas?
José Ignacio Velasco Montes:
La pirámide de Keops es un gran misterio, no sólo por sí misma sino, por su perfección,
con una arquitectura increíble y una serie de misterios que sólo el tiempo podrá
ir esclareciendo. A pesar de las más diversas y sofisticadas exploraciones con medios
de postrera tecnología, hay sospechas y hechos encontrados y vistos con micro-cámaras,
que indican que hay insondables misterios en su interior por sacar a la luz. En
la actualidad hay equipos estudiando presuntas galerías no vistas, o los misterios
de los conductos de ventilación, obturados con piedras que tienen asas de cobre.
Sólo el tiempo nos dará respuesta a esos
misteriosos enigmas.
Ya que estamos con las pirámides... Oí hace pocas semanas, en un programa de radio,
que arquitectos actuales han intentado construir pirámides como las de Egipto con
un éxito nulo: se han derrumbado. De ser eso cierto ¿qué técnicas tenían aquellos
antiguos constructores que aún no hemos descubierto? ¿Cómo pudo perderse ese conocimiento?
Es más ¿crees en la teoría de la creación de tierra blanda que luego se compactaba
y solidificaba?
José Ignacio Velasco Montes:
Teorías sobre ese tema hay muchas. En realidad es que se puede construir una pirámide
como la Keops con la actual tecnología, pero el precio es tan elevado, que no se
piensa en ello.
En cuanto a la posibilidad de tierra solidificada, queda claro que
existe esa tecnología, y el cuidadoso estudio de bloques, no muestra la existencia
de restos orgánicos (pelos, uñas, ropa, etcétera) que puedan indicar que se ponía
tierra y agua en un molde y por algún medio de un endurecedor precipitante, se transformara
en piedra. Por tanto, las rocas se tallaban en las canteras, se les daba la forma
apropiada y se colocaban en su sitio. No hay misterios, sólo había trabajo físico.
Bueno, José Ignacio, creo que a grandes rasgos hemos comentado detalles del libro
y la cultura egipcia... ¿Te gustaría añadir algo más?
José Ignacio Velasco Montes:
Creo que con lo dicho y lo que los lectores pueden leer en “Egipto Eterno”, es suficiente
para entrar en materia.
Egipto Eterno
es un estudio, serio y profundo, realizado
con la idea de que el lector medio no tenga dificultades de leerlo y entenderlo
lo que se dice. Los estudios de ese tipo, siempre adolecen de una profundidad y
tesis que los hacen difíciles para el lector no especializado. Esa dificultad es
la que he suprimido para facilitar su lectura y que se pueda hacer de forma tan
amena como plena de datos.
Por cierto ¿Cómo anda tu serie “Tiempos de
pirámides”?
José Ignacio Velasco Montes:
En la actualidad, estoy escribiendo la 5ª novela de la saga, “El
faraón Kefrén”. La anterior, “Los
hijos de Keops”, ya se encuentra en poder del editor
de Nowtilus, que la tiene programada para ser lanzada en otoño del 2008. Por tanto,
continuo con mi trabajo, avanzando hacia las 8 o 9 novelas que tengo programadas
para el estudio completo de la Dinastía IV del Imperio Antiguo, la era de las pirámides,
la civilización de la piedra, como hace años que personalmente denomino a este periodo
de la evolución de la humanidad.
Una vez más ha sido un placer y un honor para mí comentar contigo tu fascinación
por Kemit, que sabes transmitir en cada una de tus obras. Gracias por la entrevista,
José Ignacio, y permite que te felicite de nuevo por una obra tan valiosa en cuanto
a continente y contenido.
José Ignacio Velasco Montes:
Muchas gracias Pilar por tu interés con este modesto escritor, siempre sumergido
entre libros y un tanto alejado de la realidad que le rodea, al vivir un poco en
un momento que ocurrió hace unos 5.000 años alejado del presente.
Gracias igualmente a Anika por su amabilidad al acoger tan amablemente mis trabajos
en su maravillosa Web.
Pilar López Bernués ©
www.ciberanika.com
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