ENTREVISTA
La primera pregunta no tiene que ver con tu libro… pero casi ¿Qué tiene “La historia interminable” que no tengan otros libros?
Laura Gallego:
Yo creo que es una cosa un poco subjetiva y personal. Fue el primer libro que a
mí me atrapó y que leí a los 8 años; estaba muy abierta a todo, y de todos los libros
que leía ése fue el que más me gustó. Me pareció que era una historia preciosa.
Seguramente es algo que habrá también en otros libros pero en este caso además de
ser una aventura maravillosa en dos mundo diferentes, el mundo real y el mundo de
Fantasía, es una metáfora estupenda de lo que es la creación literaria:
se supone que Fantasía está en peligro porque la gente está dejando de imaginar
y eso hace que la Nada esté acabando con ella, y es terrible, si lo miras desde el punto de vista de Atreyu que es
uno de los personajes de ese mundo. Y en un momento dado Bastian es capaz de entrar
en el mundo de Fantasía para salvarlo y la forma que tiene de hacerlo es tener deseos
e inventar historias.
Luego tiene que volver a su mundo no solo porque pertenece
al mundo real, sino porque tiene que expandir la noticia de que, si nosotros no imaginamos,
Fantasía muere. Yo creo que “La historia interminable”
fue, quizá, uno de los motivos
por los que decidí ponerme a inventar historias y ser escritora.
Te lo pregunto porque en “La emperatriz de los etéreos”
he visto guiños evidentes,
no sé si conscientes o no, a su novela. Por ejemplo, Aer y Atreyu (las Aes de sus
nombres), Bipa y Bastian (las Bes de sus nombres), el comerrocas y el golem, la
relación entre Atreyu y su caballo igual que la relación entre Bipa y su gólem (que
nos hace llorar), el medallón protector de Atreyu y el ópalo protector de Bipa,
dos emperatrices…
Laura Gallego:
No tiene nada que ver pero en el caso de la relación entre Bipa y su gólem puede
que haya sido algo inconsciente. Lo de la Emperatriz sí que me lo había comentado
más gente pero la función de la Emperatriz de los Etéreos y la función de la Emperatriz
Infantil de “La historia interminable” son totalmente opuestas y no tienen nada
que ver.
Y lo del medallón es un tópico de la novela fantástica, no está necesariamente sacado
de “La historia interminable”.
Lo de los nombres me parece una casualidad, no han sido guiños porque además los
personajes no se parecen en nada; yo creo que si quieres buscar cosas las encontrarás,
pero pienso que hay más de “La historia interminable”, por ejemplo, en otro de mis libros que se llama “El coleccionista de los relojes extraordinarios”.
Yo creo que toda mi obra en general es un homenaje a Ende pero siendo mi propia
obra; si embargo, no he escrito “La emperatriz de los etéreos” pensando en “La historia interminable”, yo quería escribir otro tipo de historia.
¿Entonces de todos tus libros hasta ahora se puede decir que en “El coleccionista de relojes extraordinarios” es donde hay más de
Michael Ende?
Laura Gallego:
Exactamente, y sigue siendo así.
¿Qué es lo que más hay de “La historia interminable?
Laura Gallego:
No te lo sabría decir, yo creo que eso te lo tendrían que decir otras personas porque
son cosas que no haces conscientemente. Después de leerlo dices “uy, sí, esto tal
vez”, y desde luego si quisiera hacer un homenaje a Ende o escribir un
libro parecido a “La historia interminable” haría otras cosas en lugar de poner iniciales que se
parecieran a los personajes.
Hablemos de tu última novela publicada:
salir al frío gélido, como le ocurre a tus personajes de “La emperatriz de los etéreos”,
es un paso difícil ¿lo fue también para ti el imaginarlo y ser capaz de transmitir
esa sensación de gelidez?
Laura Gallego:
No, yo tengo facilidad para escribir (sonríe). Ya sé que puede parecer raro pero
no, y además este libro lo he escrito muy a gusto y sin presiones, muy tranquila,
y no me ha costado escribirlo.
Antes de escribirlo yo ya lo tenía muy pensado. Una vez tengo pensada una historia
y una vez lo tengo todo claro lo único que tengo que hacer es conectar, y es como
si lo viera todo en mi cabeza. Después lo único que tengo que hacer es escribir
y ya está.
Conforme avanza la novela el frío va “evolucionando” o cambiando. Personalmente
encuentro muy acertados los cambios y debo decirte que no me parece algo fácil de
narrar y transmitir esa sensación de gelidez que cada vez se hace más evidente y
que produce esos cambios. Cuenta a tus lectores cómo evoluciona ese frío a través
del camino…
Laura Gallego:
Es que de nuevo nos encontramos con el problema de destripar el final… Básicamente
se pasa de un extremo a otro y, en el camino hacia la Emperatriz,
de alguna manera, yo pensé –yendo hacia atrás- “aire, agua, cristal –digamos que
es más puro- y hielo” y por eso hace tanto frío, porque al principio del camino
lo que es translúcido es el hielo y por esta razón es un
mundo tan gélido. Luego, a medida que vas avanzando, ya es otra historia, llegas
al mundo del agua, al mundo del cristal, y obviamente es un poco distinto, pero
el principio del camino el elemento dominante tiene que
ser hielo porque relaciono el hielo con lo traslúcido; y antes que eso, la nieve,
como algo un poco más opaco.
Sí que tuve un poco más dificultad a la hora de describir el palacio de Gélida,
pero
fue sobre todo porque yo ya me había metido en la cabeza de Bipa, y ella pasa mucho
tiempo sola. Hay un trayecto del viaje que se hace un poco más largo y más pesado,
porque es un viaje largo y pesado para ella también, y pasa de estar completamente
sola y hablar sola o con el gólem, que no le responde, a llegar a un lugar
donde hay mucha más gente, una especie de sociedad donde ella no encaja. Yo, de alguna manera, entraba también desde el punto de vista de Bipa y a
mí también me resultaba chocante. Esa parte sí que me costó un poquito, la tuve
que reescribir luego, una vez ya me hice más a la situación.
¿Tú procuras meterte en todos tus
personajes o solamente en alguno en concreto?
Laura Gallego:
Tengo que meterme en mis personajes, tengo que saber cómo sienten y por qué hacen
lo que hacen, tengo que saber hablar por ellos, para que los personajes no sean
la voz del autor, si no para que cada uno de ellos tenga su propia voz. Para hacer
eso he de conocerlos muy bien y saber cómo sienten, cómo piensan
y qué harían en cada circunstancia. A la hora de escribir es muy importante
que me meta en la piel de cada personaje.
Entonces necesitarás absoluta concentración.
Laura Gallego:
Sí pero me resulta bastante fácil; una vez que empiezo a escribir es como
si ya nada más existiera a mi alrededor. Me pongo música ambiental, sin letra, porque
la voz del cantante me distrae. Me suelo poner los cascos para no oir nada a mi alrededor.
Para quien no haya leído aún el libro, descríbeles cómo es Aer para que entiendan
su aventura.
Laura Gallego:
Lo que le pasa es que es el hijo de un hombre al que encontraron medio muerto en la nieve, lo llevaron a la aldea, lo cuidaron,
tuvo una relación con una mujer de la cual se enamoró, pero luego él siguió su camino
y se fue. Y Aer es el hijo del
extranjero, es diferente a los demás. Tiene la sensación de que debe seguir los
pasos de su padre. La gente le dice que seguro que habrá muerto congelado,
pero él, por un lado, tiene la esperanza de volver a encontrarlo, de que su padre está
vivo, y por otro lado es una forma de reivindicar su identidad: él se siente
diferente al resto de la gente de las cuevas y necesita saber por qué, de dónde
vino su padre y adónde fue, por qué él es distinto.
Y no es diferente solamente
físicamente –tiene
el pelo más claro, los ojos más claros, es
más delgado también…-, además tiene la sensación de que no encaja allí, aunque lo acepten sin problemas. Pero su madre
ha pasado
toda su vida esperando a que su padre vuelva, y le cuenta las historias que él le contaba,
y son historias acerca de otro mundo, un mundo mejor. Como es
el único
recuerdo que le queda de su padre, Aer se aferra a esas historias y quiere creer que son ciertas,
porque si no, sería como si sus
raíces no significaran nada. Y por esta razón es
fácil que se sienta atraído por la historia de la Emperatriz más que otras personas.
¿Y Bipa?
Laura Gallego:
Bipa es una opaca pero con todas las letras, es una persona muy práctica, muy racional…
tiene su corazoncito, naturalmente, pero es que también pertenece a una comunidad
en la cual la gente tiene que luchar muy duro para sobrevivir, pasan hambre y tienen
que arrancarle a la tierra hasta lo mínimo que es capaz de generar.
Se tienen que ocultar en cuevas porque el mundo fuera es muy frío y muy
hostil, y obviamente no están para tonterías, son gente muy práctica que tienen
que dar el todo por el todo para poder sobrevivir.
No es más mayor que los otros niños, es más madura quizá, porque ha tenido que hacer
de madre. El padre (Topo) también es una persona práctica, pero a la vez es algo
soñador, quizá por eso le atrae tanto Nuba, que es una mujer un poco perdida
en sus ensueños. Su padre es un poco niño, y sobre todo después de la muerte de
su compañera; por esa razón, Bipa ha tenido que hacer un poco de madre, ha tenido
que suplir esa presencia femenina que no tenía en su casa, así que ha madurado un
poco más deprisa.
Tú que te has metido en su mente ¿qué es lo que a Bipa puede resultarle más terrorífico
en su viaje en busca de Aer?
Laura Gallego:
La cueva de los espejos. Cuando se mira y se da cuenta de todo lo que ha cambiado
a pesar de que ella cree que es la misma de siempre; para ella es terrible, tremendo, es como
si le estuvieran robando el alma. Es como si le estuvieran obligando a cambiar a
la fuerza, y en ese momento se da cuenta de que en ese viaje puede perder algo más
que la vida, puede perderse a si misma, y eso es lo que más miedo le da.
Aunque a lo mejor la gente dice ¡eso no da miedo!, porque la cueva de los espejos
es la cosa que menos miedo puede producirnos a nosotros que estamos habituados a
tratar con espejos todos los días pero ¡es que ella se da cuenta de golpe!. Sabe
cómo es cuando sale y la siguiente vez que se mira ya no se reconoce, y eso es lo
que quizá más la aterroriza.
¿Has puesto en esta novela las cosas que sabes que gustan a tus lectores (aventuras,
fantasía, historia de amor…)?
Laura Gallego:
No, yo siempre pongo lo que me gusta a mí. Casualmente resulta que también gusta
a mis lectores. Si hubiera querido hacer algo que sé que gusta a los lectores hubiera
escrito la cuarta parte de “Memorias de Idhún”.
Yo sabía
que este libro no iba a gustar a todo el mundo porque es un libro distinto, no tiene tanta aventura, es más
reflexivo, es más lento, más introspectivo, hay menos personajes, menos acción,
es muy raro también porque no es una historia de fantasía con magos y dragones…
pero quería escribir este libro simplemente porque me apetecía hacer algo distinto:
una historia un poco más sencilla en cuanto a trama pero con más fondo.
Hombre, “Memorias de Idhún” también tiene mucho fondo pero también tiene más personajes, más aventuras,
es más complejo argumentalmente hablando. Hay gente que de “La emperatriz de los etéreos”
dice “lo he leído pero parece un cuento”, pero yo creo que tiene mucho
más detrás.
Creo que algún periodista ha querido ver una relación entre el proceso de cambio
de Aer y Bipa –entre el resto de personajes que hacen el camino hacia la Emperatriz-
y la
anorexia. En todo caso, tú estarías precisamente mostrando lo mala que ésta
resultaría ¿podría en ese sentido –el que lo quiera ver-
verse como una metáfora
del problema?
Laura Gallego:
No, vamos a ver: es una cosa que la gente ve porque en este tiempo la anorexia es
un problema, pero si este libro lo hubiesen leído hace cien años nadie habría visto
eso. Recuerdo que una vez una chica del foro me dijo “oye, tal y como lo cuentas
parece que la gente de las cuevas sean todos gordos” y me lo decía como si fuera
una cosa terrible. Le contesté que no es que estén gordos, es que ellos son más robustos; según los cánones estéticos actuales, quizá sí estén un poco rollizos,
pero para ellos, eso es normal; lo anormal sería estar delgado, porque su ideal
de belleza consiste en ser robusto para aguantar el frío. Ningún hombre de las
cuevas querría una mujer delgada, por considerar que no es fuerte ni puede darle
hijos fuertes.
El hecho de que poco a poco las personas se vayan convirtiendo en etéreas y que
lo primero que tiene que hacer un aspirante a etéreo es perder volumen, no tiene
que ver con la anorexia ni tiene que ver con la moda, sino con un proceso de cambio
en el cual el primer paso obviamente sería ése.
Para Bipa, que es un personaje cuyo canon de belleza es distinto al nuestro, lo ideal son
hombres robustos y fuertes que sean capaces de soportar el frío invierno,
y por ejemplo a Aer, que es más delgaducho, ella no lo encontraba atractivo. Cuando
le dicen que tiene que estar más delgada, para ella eso es absurdo, considera que no es sano ni es natural y nadie la consideraría atractiva
si fuese delgada. Dentro de la lógica de la novela eso tiene sentido en ese mundo
y con esa mentalidad, pero lo leemos desde nuestro punto de vista y nos choca porque
también tendemos a imaginar que cualquier mundo imaginario, cualquier cultura que nos inventemos, tiene que
tener la misma mentalidad que nosotros. Pero eso no tiene por qué ser así. Por eso a la gente le choca y piensa “¡ah, está hablando de la anorexia!”. Y no, no estoy
hablando de la anorexia, lo que pasa es que nuestra sociedad tiene ese problema
y por esta razón, cuando vemos una cultura
cuyo canon de belleza es totalmente distinto nos choca, pero simplemente porque nos cuesta imaginar que haya gente que piense diferente a nosotros.
La gente que ha querido ver
anorexia en el libro, lo ha visto como una batalla contra
la anorexia. No solamente los periodistas, también hay chavales que me han preguntado
si es una crítica a la anorexia. Realmente, no. Es sólo que la mentalidad de ellos
es así. Mientras yo lo iba escribiendo estaba pensando “ya
sé por dónde me van a salir”, pero es que la lógica de la novela me pide que escriba
esto. No lo he escrito por hablar de un tema social, ni mucho menos, sino simplemente
porque el proceso lógico de cambio es empezar por ahí: para
la gente de las cuevas, que viven de esa manera, su última preocupación sería estar
delgados, mientras que para muchas mujeres de hoy en día es un tema importante. Por eso nos cuesta entender que haya personas que
tengan diferente mentalidad y distinto sistema de valores.

A mí lo que me sorprende es que tú no lo has escrito con esta intención y en cambio
hay gente que lo ve…
Laura Gallego:
Claro, es que algunas personas tienden a volcar su propia mentalidad en todos los
libros que leen y por eso cuando hay un libro que habla de cosas distintas se tiende
a relacionarlo con lo que tú conoces.
Tú eres de las que piensan que los lectores son inteligentes, que piensan por sí
mismos ¿cierto?
Laura Gallego:
Totalmente, por eso el tema este de la anorexia me da un poco de rabia porque es
que siempre me preguntan “¿qué mensaje has querido dar?”. Yo no he querido dar ningún
mensaje, si hubiera querido dar un mensaje habría llamado a UPS. Lo que hago sencillamente
es plantear preguntas y cada cual que las responda como quiera.
La fantasía no es producto sólo para niños, creo que en eso estamos de acuerdo,
pero es cierto que hay libros que por ejemplo te pone “a partir de 9 años”…
Laura Gallego:
Vamos a ver, es lo que pasa con el manga: “Es que el manga es todo pornográfico”,
pues no,
no es todo pornográfico. Está el hentai, que efectivamente es erótico, está el manga para niños, manga para chicas, manga para chicos, manga para mayores, manga para
todo el mundo, y con la fantasía pasa exactamente lo mismo; hay fantasía para niños,
fantasía para jóvenes,
fantasía para adultos, fantasía para todas las edades, y
yo considero que escribo fantasía para todas las edades, más o menos, aunque sobre
todo me lea gente joven.
Lo curioso es que tus libros, si tuviéramos que poner una edad intermedia,
serían para 12 años, cuando los niños ya comprenden un poco más de todo, mientras que
te leen libros de 9 años.
Laura Gallego:
Sí, eso es una cosa que me sorprende porque, por ejemplo en “Memorias de Idhún” yo
sí que pondría una edad mínima de 12 o 13 años, porque es un poquito
más complejo… el primero sí que es más sencillo,
pero luego la cosa se va complicando más y, sin embargo,
hay gente más joven que me
lee.
Yo creo que eso depende de la madurez de cada lector, conoces gente de 9 años
que no ha pasado de “Kika Superbruja”, por ejemplo, y gente de 9 años que está leyendo
todo lo que lee, así que cuando la gente me dice “oye,
¿tus libros son apropiados
para un chaval de…?”, yo digo “mira, si ese chaval es capaz de leerse los tres libros
es que entonces es apropiado para él, porque
para leer esto, previamente habrá tenido que leer mucho más”. Probablemente tendrá una madurez mental y lectora que no todos los niños tienen.
La fantasía innata del ser humano produce desde nuestra niñez amigos invisibles,
existen de toda la vida y se ve como algo normal, también imaginamos mundos fantásticos en nuestras
ensoñaciones, soñamos despiertos con cosas que aparentemente no existen... ¿dirías
que existen más allá de nuestra fantasía?
Laura Gallego:
Si tú eres capaz de imaginarlo es que existe, quizá no de forma material, de acuerdo,
pero en tu imaginación sí. Fíjate, teóricamente Idhún es un mundo imaginario, pero,
cuando la gente lee los libros de “Memorias de Idhún” lo visualiza
en su cabeza como si fuera real. Por eso yo
creo que quizá exista otro plano; quizá
no puedas viajar físicamente allí, pero
sí que puedes viajar con la imaginación. Yo creo que eso no es algo despreciable; solemos decir “si no lo puedes tocar no existe, y si no existe entonces no vale nada”, bueno,
pero el amor no lo puedes tocar, no lo puedes ver, ni la alegría, ni la ensoñación, ni la amistad,
pero existen, ¿no?, y son igual de importantes.
Cuando somos niños solemos tener fantasías, una propia que recuerdo era la de poder
sacar a los personajes de televisión para jugar con ellos. ¿Cuáles eran tus fantasías
infantiles?
Laura Gallego:
Pues yo sacaba a los personajes de los libros. Jugaba a imaginarme que
vivía aventuras con ellos, y además era un pupurrí porque eran personajes de distintas
historias. Yo recuerdo, de hecho, que llegué a escribir toda una larga serie de
libretas -que
nunca he enseñado a nadie porque consideraba que eran un plagio-, en las cuales
la protagonista era yo, o alguien muy parecido a mí, y vivía aventuras en distintos mundos, y algunas eran inventadas por mí, pero la mayoría eran historias sacadas de libros
o de series que yo había visto y me habían gustado. Digamos que eso reflejaba de
alguna manera mi deseo de vivir esas aventuras, y meterme en la historia con ellos. Yo siempre supe que eso lo
escribía para mí, porque me gustaba, y que nunca
lo enseñaría a nadie, porque era un plagio descarado (sonríe) pero
disfruté mucho escribiéndolos.
Yo creo
que mi fantasía era poder conocer a mis
héroes de ficción,
y vivir aventuras con ellos. A veces me imaginaba que estaban conmigo
mientras hacía cosas tan absolutamente cotidianas como ir al colegio y hacer los
deberes, y otras veces, por las noches sobre todo, cerraba los ojos e imaginaba
que era yo la que los visitaba a ellos en sus mundos.
¡Qué bonito! Mi hijo los utiliza también como amigos que le protegen, que le quitan
el miedo.
Laura Gallego:
Claro, hay gente que se asusta y te dicen: “a ver si te lo vas a creer, a ver si te vas a obsesionar”,
pero es un apoyo importante en tu niñez, crearte un amigo a tu medida o imaginarte
que esos personajes o esos seres valientes de los libros o de los cómics están ahí
contigo, te hace sentirte mucho más seguro, te enfrentas al mundo con otra visión.
Volvemos a “La historia interminable”,
a la historia de Bastian. Bastian es un niño
cobarde, gordo, con el que todo el mundo se mete, y luego cuando vuelve de Fantasía
hay un momento en el que tiene que enfrentarse al señor Koreander y decirle “yo
robé su libro”; y entonces se detiene
aterrorizado delante de la puerta y dice “mejor me vuelvo a casa”,
pero luego reflexiona
y piensa: “no, un momento… yo estuve en
Fantasía, yo me enfrenté a la Muerte Multicolor
y a la hechicera Xayide, yo sobreviví al Desierto de Goab y a muchas otras
cosas… entonces, si yo hice todo eso... ¿cómo no voy a ser capaz de enfrentarme a un viejo?”.
Por eso “La historia interminable”
tiene muchas
capas y tiene muchos sentidos ocultos.
Es una defensa la de la imaginación y la fantasía, no solamente como algo que te
sirve para escapar de la realidad, como evasión, sino también como algo que efectivamente
te puede ayudar en tu vida real si eres capaz de conocer el camino de ida y de vuelta. Además, el ser humano
es la única criatura de este mundo –al menos, que sepamos- que es capaz de imaginar y de crear otras cosas; la fantasía es algo tan humano como
la risa o el lenguaje articulado, y desde ese punto de vista, ¿por qué renunciar
a ella si es algo que es intrínseco a nosotros? Y no solamente a los niños.
Parece que tenemos miedo a decir en voz alta que lo fantástico existe, pero el cine
y la literatura no piensan igual… se sigue filmando y escribiendo sobre el tema
y seguimos leyendo estos libros, entre los que se incluyen los tuyos.
Laura Gallego:
Claro, claro, porque yo creo que en el fondo eso es lo que quiere la gente; yo creo
que es una especie de lucha interna que tenemos todos: por un lado necesitamos conocerlo
y comprenderlo todo, controlarlo, para sentirnos
más seguros, pero al mismo tiempo
hay algo en nuestro interior que no se siente satisfecho; necesitamos ir más allá, necesitamos nuevos horizontes.
Y acudimos a los libros y al cine. Una de las cosas más llamativas de tu libro
antes de abrirlo es su diseño ¿Has tenido algo que ver?
Laura Gallego:
Síii (sonríe ampliamente), por una vez. Yo sugerí dos propuestas de portada a la
gente de Alfaguara, una de ellas era una ilustración en la había un paisaje nevado
y se veía de espaldas a Bipa y al gólem caminando hacia la estrella; esa era mi
propuesta de portada, pero les dije que también se podría adornar con cristales de
nieve, que son muy bonitos y delicados y tienen muchísimos diseños, y además le pegan mucho al libro… Y les dije que, si tuvieran que adornarlo un poquito más, los tonos
azules y plata le pegarían perfectamente al libro.
En una reunión que tuvimos me
dijeron que habían hecho las dos cosas, “aquí tenemos la ilustración y aquí tenemos
la portada del cristal de nieve, y además se nos ha ocurrido poner una cubierta transparente por fuera”,
eso fue cosa de ellos y la verdad es que acertaron.
Entonces me presentaron una portada que sería
la ilustración que yo había propuesto,
y otra en la que aparecería el cristal
de nieve, que iba tener una sobrecubierta de papel cebolla y se vería a través de ella, cosa que me encantó, porque
aquello de la transparencia le pegaba mucho a la historia. Me preguntaron con cuál de las dos opciones me quedaba, y como me gustaban las dos hicimos las dos cosas: al final,
la portada
se quedó con el cristal de nieve, con el papel transparente por fuera y los adornos
de plata como yo había dicho, y por dentro, en las guardas, pusimos la ilustración,
que era quizá un poco más tradicional.
Estarás contenta
Laura Gallego:
Sí, sí, además es que es muy raro, porque la editorial no suele hacer caso de mis
comentarios. Pero es lógico, porque claro, las
editoriales tienen su propio
departamento de diseño.
Tienes fans que siguen tu mundo, no sólo idhunita, y que te mandan dibujos que
tú personalmente cuelgas en tu web oficial ¿has pensando alguna vez –si es que te
lo permiten- incluir algunos de estos dibujos a modo de premio en tus libros? Les
harías felicísimos, estoy segura.
Laura Gallego:
No creo que me lo
permitiesen, pero eso lo hicimos una vez en la Agenda de Idhún del 2008, que está ilustrada con dibujos que han hecho los lectores.
Las ilustraciones oficiales que teníamos de Idhún a mí no me convencían; tenían mucha calidad, pero yo consideraba que no reflejaban adecuadamente el mundo de Idhún.
Así que, hasta que no tuviéramos unas ilustraciones “oficiales” de Idhún, yo dije
que no quería que esas imágenes se reutilizaran para todo, porque al final la gente
iba a terminar asociando esas imágenes con los personajes, y ellos no son realmente así.
Para la Agenda de Idhún,
a mí se me había ocurrido lo de utilizar ilustraciones de lectores, pero no me había atrevido a sugerirlo; sin embargo, resultó que se le ocurrió también a la editora, y eso fue lo que hicimos. En la Agenda del 2008 cada uno de los
meses está dedicado a una raza diferente e incluía nueva información que escribí
sobre cada una
de ellas. Elegimos algunos de los dibujos que la gente había mandado para colgar en la web
y, para ilustraciones de los meses que nos faltaban, convocamos una especie de
concurso y les dijimos “mandadnos dibujos, nos faltan estos personajes y estas razas”.
Y
nos llegaron dibujos preciosos.
Pusimos un
poco de todo, desde los que estaban más trabajados hasta incluso alguno más infantil
porque nos parecía muy tierno. La única pena que tuve es que salían muy pequeños; los que estaban hechos en vertical salían bien, pero los apaisados se redujeron mucho de tamaño para que cupieran en la página
de la agenda,
y algunos se veían muy pequeñitos.
Por cierto ¿a ti cómo se te da el dibujo?
Laura Gallego:
Fatal.
Tú tienes entre todos tus libros un bestiario propio,
pero al estar enfocado a una literatura que pueden leer los jóvenes, la maldad existe
pero no es extremada o explícitamente cruel o morbosa. ¿Qué opinas de los bestiarios
sobrecogedores y terroríficos como los de
Lovecraft?
Laura Gallego:
Es que yo soy muy impresionable, y paso mucho miedo con las películas de terror.
Yo no voy a ver ese tipo de películas porque lo paso fatal, y leer libros de terror,
depende... quizá de día, pero de noche no. Así que imagina... si yo soy así de impresionable a mis
treinta tacos, ¿cómo voy a escribir historias terroríficas? ¡Lo pasaría fatal!
Por eso no me considero capacitada para escribir un libro de terror. Quizá lo intente
algún día, pero probablemente no sería muy terrorífico, porque no me sale a mí de
dentro.
En algunos de mis libros hay personajes que son muy malos, pero yo no soy capaz de escribir con todo lujo de detalles las cosas
malas que hacen…, una
tortura, una masacre ¡no puedo! No puedo, porque sufro, soy
de esas personas que si se lee un libro con muchas tripas, mucha sangre, en la cual
se lee explícitamente ese sufrimiento,
lo tengo que cerrar, me revuelve el estómago,
de la misma manera en que soy incapaz de ver las noticias enteras, no puedo.
Sé
que eso existe, y hay gente que me acusa
de no hacer fantasía más realista al estilo de, por ejemplo, George
R. R. Martin, el autor de “Canción
de hielo y fuego”, que refleja un mundo fantástico muy crudo, muy duro, como realmente debió de ser la Edad Media... y yo voy leyendo ese tipo
de libros, pero hay veces que no
puedo con tanta violencia… y sé que estoy yendo un poco a contracorriente, y sé
que a lo mejor me pueden acusar de ser un poco infantil o excesivamente optimista,
pero es que no puedo, lo paso muy mal. A mí no me gusta pasar miedo, no me gusta sufrir y tampoco me gusta tener que leer cómo otras personas sufren.
Algo curioso de las “Memorias de Idhún” que he leído en una entrevista es que tú
lo creaste al estilo manga a los 15 años en tu mente, aun antes de conocer que existía
el manga y te hicieras seguidora de estas imágenes, o sea que el estilo que tú imaginaste
luego coincidió con el manga que conociste más adelante…
Laura Gallego:
No es exactamente así; lo que pasa es que la gente tiende a simplicarlo, y sobre
todo muchos periodistas. Yo lo que dije en una serie de entrevistas fue que a mí
me gustaban las historias en las que había fantasía y un poco de amor, y que en
aquella época me enganché a alguna serie de anime que hacían entonces –Caballeros
del Zodíaco, Ranma…-. No es que yo lo imaginara al estilo manga, es que mis historias
tenían muchos elementos en común con algunas series de anime, y por eso empecé a
ver anime, porque me sentía identificada. Más tarde descubrí que esas series que
ponían en la tele estaban basadas en
cómics, en manga, y por eso me aficioné al
manga.
Porque en la literatura juvenil de entonces prácticamente fantasía había poca, eso
de entrada, pero es que, incluso, dentro de las historias de fantasía casi no había
historia de amor, no había sentimientos, era todo como muy masculino, en muchas
de ellas daba la sensación
de que las chicas no existían.
Yo me aficioné al manga justamente porque ese tipo de historias eran como las que
yo imaginaba, no porque yo me las imaginara como el manga. Era una forma de crear
las historias un poco diferente a lo que yo estaba acostumbrada y además era más
próxima a la mía.
Respecto a la niñez, has dicho en una entrevista que tú eras una niña rara ¿qué
es una niña rara?
Laura Gallego:
Sí, bueno, niña rara porque me gustaba mucho leer. Era una niña rara en el sentido
de que leía mucho y por lo tanto cuando hablaba con los otros niños no entendían
lo que yo decía, pensaban que hablaba un idioma extraño porque utilizaba palabras
que ellos nunca habían oído (sonríe). Me acuerdo, por ejemplo, de que hasta 3º de
EGB estaba en un colegio de chicos y chicas, y los chicos jugaban al fútbol y las
chicas jugaban a la comba, y a mí la comba me aburría soberanamente, pero como era
una chica no podía jugar al fútbol con ellos, y además tampoco me llamaba
la atención… entonces, ¿qué es lo que hacía? Pues sentarme en un rincón a leer. Probablemente era una de
las pocas personas que no hacían A o B, sino una cosa totalmente distinta.
Había días en que todos, chicos y chicas, jugábamos al escondite, y ahí sí que participaba
porque me encantaba. Pero claro, de alguna manera siempre buscaba una tercera vía;
yo no sé si a todas las chicas les gustaba jugar a la comba, no sé si a todos los
chicos les gustaba jugar al fútbol, pero a lo mejor por el miedo de hacer algo distinto
a los demás…
Y luego recuerdo que cuando me cambié de colegio y pasé a un colegio de chicas,
cuando crecimos un poquito lo que solían hacer todas era sentarse en el rayito de
sol a hablar,
¡y a mí me aburría! Yo prefería hacer algo más movido o, en su defecto,
ir a la biblioteca a leer o a escribir. Y en ese sentido era rara porque no hacía
lo que hacían las demás niñas.
De entre todos tus libros ¿te has basado alguna vez en alguna leyenda que hayas
oído o leído?
Laura Gallego:
Quizá en “La leyenda del Rey Errante”,
aunque ahí el toque fantástico lo
he puesto yo. El personaje Walid de “La leyenda del Rey Errante” está remotamente
inspirado en un poeta que existió realmente, que se llamaba Imru'l Qays, y era príncipe
de Kinda, y lo llamaron “el rey errante”. Se cuenta que, efectivamente, ganó concursos
de poemas, que era un poeta famoso, que en un momento dado una tribu rival asesinó
a su padre, y que entonces él juró que se vengaría y se
pasó el resto de su vida vagando
por el desierto,
buscando a los asesinos de su padre; y dicen que llegó incluso
a Constantinopla y habló con el Emperador.
La leyenda dice que se enamoró de la princesa, y como al Emperador no le hizo mucha gracia que su hija tuviera amores con
un árabe desharrapado que había venido del desierto, le regaló una capa envenenada, y cuenta la leyenda que Imru’l Qays prosiguió con su viaje, vagando
por el desierto, mientras la capa le iba matando poco a poco, y él no se daba cuenta...
hasta
que finalmente murió. Y esa es la verdadera leyenda del “rey errante”. Obviamente,
la historia del Walid de la novela es distinta; a él también le llaman el “rey errante”, también es poeta,
su padre también muere, pero en este caso de muerte natural…, pero luego todo el
tema de su relación con el tejedor de alfombras, y lo de la
alfombra
extraordinaria que anda buscando, todo eso es inventado.
Mira, ayer mismo estuve en la presentación de un libro de Leyendas Valencianas, y recordé un
poco todo lo que había estudiado en la Facultad al respecto: tú puedes coger una
leyenda que se cuenta tradicionalmente en un lugar del mundo y probablemente encontrarás
una versión muy parecida o quizá con algunas diferencias en algún lugar totalmente
distinto, y es porque todos, de alguna manera, tenemos las mismas leyendas. Los folkloristas
y la gente que estudia este tipo de cosas, dividen todo el material –mitos, leyendas,
historias, cuentos populares- en una serie de motivos, y existen
índices de motivos folklóricos –el más conocido es el de Aarne-Thompson, que son
un montón de tomos-, donde puedes encontrar prácticamente
todos los motivos que aparecen en casi todas las leyendas. ¿Y qué son los motivos? Pues detalles que se
repiten en muchos cuentos tradicionales, por ejemplo: son tres
hermanos; hay que salvar a la hija del rey; el héroe tiene
que superar tres pruebas; la bruja convierte al héroe en estatua; la capa mágica que hace te invisible; se reconoce al héroe
gracias a un anillo especial; el héroe ha de luchar contra un dragón; el héroe es
huérfano... los motivos son las piezas con que, combinándolas de distintas maneras,
puedes crear casi cualquier leyenda que exista.
Yo utilizo bastantes motivos folklóricos en mis novelas, porque son los
que han funcionado siempre, pero no creo que me haya basado nunca en ninguna leyenda
entera. Hay cosas que son reconocibles porque se utilizan siempre, pero creo que quizá lo
diferente es que además introduzco elementos nuevos, y aparte de eso, la forma de combinarlos también varía en cada historia; y, naturalmente, el punto de vista,
la visión de mundo del autor es muy importante, porque es lo que hace que una historia
sea original y diferente a las demás.
¿Tienes alguna leyenda favorita?
Laura Gallego:
Si me dices leyendas urbanas, no, pero en cambio me gusta
mucho la leyenda de Melusina.
Me
parece preciosa, pero es que además tenemos muchas versiones escritas; la más
conocida es la de Jean d’Arras, data de finales del siglo XIV y relaciona a Melusina
con la casa de Lusignan: Es la
historia de un hada, Melusina, que fue castigada
por haberse rebelado contra su madre y todos los sábados
se convertía en serpiente de cintura para abajo. Más tarde conoce a un humano, se encuentra con un humano,
se enamoran, y él, que era un noble, -Raimondin de Lusignan, se llamaba- quiere
casarse con ella. Melusina acepta, con una condición: que nunca intentara verle los sábados.
Se casan y tienen hijos, pero todos ellos tienen alguna peculiaridad física
–uno tiene un diente muy largo, otro tiene una mancha en la cara, otro nace
con un
solo ojo…-, y nadie sabe por qué.
Y a pesar
de que ella es una dama que hace
muchas cosas por su
pueblo, la gente empieza a murmurar, porque tiene hijos raros y además nadie sabe
qué hace los sábados. Y todo esto siembra la duda en Raimondin,
que finalmente decide espiarla mientras se baña
un sábado, y la ve medio convertida en serpiente. Al principio no le dice nada, pero más adelante, cuando uno de sus
hijos muere asesinado por otro, en ese momento de dolor, la acusa de ser una serpiente,
y ella, dolida y decepcionada, se transforma
y sale volando por la ventana. Y dicen
que nunca más se la volvió a ver, pero cuenta la leyenda que, cada vez que va a
morir un Lusignan, se ve sobrevolando a Melusina por
encima del castillo gritando de pena.
Fíjate que el personaje sobrenatural que se une con un mortal siempre está ahí,
incluso la selkie, la chica-foca, que abandona su mundo para unirse a un pescador
y él la retiene porque le esconde su piel de foca, y hasta que ella no la encuentra,
no puede
volver. Hay motivos que se repiten, efectivamente: la mujer sobrenatural
que se enamora de un mortal, la mujer serpiente, y también la
promesa rota: que
ella accede a casarse con él con una condición que al final el mortal siempre
rompe.
Las leyendas urbanas más conocidas mundialmente son
la Chica de la Curva y la
Chaqueta en el Cementerio.
Es curioso pero parece que de estas sí hay testimonios
que han terminado en atestados policiales ¿No crees que deberíamos reflexionar y
no permitir que los más escépticos y duros de mollera nieguen sin dar el beneficio
de la duda y ridiculicen todo lo que tiene que ver con estos temas?
Laura Gallego:
Yo creo que es que nos da miedo. Tú ten en cuenta que hay una cosa que tienen estas
dos leyendas en común, y es el tema de
la muerte. Es la última frontera, no sabemos
qué es lo que pasa después, y yo creo que por eso nos inspira mucho respeto, y por
esa razón tendemos a creérnoslo todo, o a no creernos nada... porque nos da miedo.
¿Pero hasta el punto de ridiculizarlo? Porque hay escépticos que no tienen ningún
respeto ni miramiento.
Laura Gallego:
Claro, pero yo entiendo las dos posturas porque hay muchos cuentos que sólo son
cuentos, no son reales, y entonces ¿cómo distingues lo uno de lo otro? Yo pienso que
depende de cada uno, y cada uno es libre de creer o no creer.
¿Crees en las musas literarias?
Laura Gallego:
¿En las musas? Yo no creo que haya tenido nunca una musa, porque hay que
tener en cuenta que escribir un libro no es sólo cuestión de inspiración, tienes
que trabajar mucho, tienes que construir una trama, desarrollar unos personajes… Se suele decir:
“que la inspiración te pilla trabajando”,
y yo soy de las que piensan eso, que es una parte de inspiración, pero también mucho trabajo. Y también suelo decir muy
a menudo que cuando a ti se te ocurre una idea no se te ocurre toda la historia
entera; a lo mejor sólo se te ocurre una pieza
del puzzle, y el resto lo tienes que sacar tú, reflexionando, pensando... así que eso de sentarse a esperar que venga
la inspiración no va conmigo.
Hasta el momento parece que la imaginación nunca te ha abandonado ¿te imaginas
víctima de la página en blanco?
Laura Gallego:
No. Es que yo siempre tengo cosas que escribir, y además escribo porque quiero.
Si no tuviera nada que contar, no escribiría. No me obsesiono por
escribir. Hay
quienes dicen que sufren cuando escriben, o gente que quiere
escribir pero no se le ocurre nada… no sé, yo escribo siempre cuando se me ocurren
cosas y cuando tengo ganas de escribir, así que no he tenido esa sensación de estar
sentada y pensar “¿y ahora qué escribo?”, no, porque si no se me ocurriera nada
que escribir, no estaría ahí sentada.
¿Procuras siempre que tus protagonistas puedan parecerse a tus lectores (sentimientos,
sensaciones por descubrir, edad…) para que se sientan más implicados?
Laura Gallego:
No pienso en mis lectores cuando escribo los libros; mis personajes son mis
personajes,
y ya está. Luego resulta que, efectivamente, mis lectores sí se sienten sí se sienten
implicados, pero
yo creo que intentar que se parezcan a los lectores es quizá un error, porque tú
a los lectores no los conoces, y además no son todos iguales, cada
uno es diferente y le gustan cosas diferentes. Y lo que no se debe hacer es crear un protagonista
estereotipado de la idea que tú tienes de los lectores, porque eso va cristalizando
un personaje prototípico sin la menor personalidad. Y yo creo que lo
mejor es que cada personaje tenga su propia personalidad y punto de vista; y los
lectores se identifican con ellos simplemente porque los sienten vivos, porque sienten
que esas personas pueden existir de verdad. Y porque, obviamente, si tú has creado
un personaje que tiene un carácter definido, que sufre, que llora, que ama y que
es feliz y que siente una serie de cosas porque está vivo, los lectores se van a identificar
con él, aunque no se parezcan a él.
J. K. Rowling en Inglaterra y tú en España habéis conseguido lo que
Lovecraft consiguió
en su día, tener vuestros mundos particulares y fantásticos y ser reconocidos por
ellos. ¿Qué dirías que diferencia vuestros mundos?
Laura Gallego:
Lo más fácil sería decir en qué se parecen porque casi que tienen menos semejanzas
que diferencias. Yo diría que cada uno de estos tres mundos es una expresión del
alma de su autor y, como somos personas distintas, obviamente nuestros mundos son diferentes.
Antes comentábamos que dudabas de escribir alguna vez algo de terror, pero esto es como “de esa agua
no beberé”. De animarte a dar ese paso ¿escribirías historias esencialmente de terror
aunque fuera dentro del fantástico o, pensando en lectores más jóvenes te lo pensarías?
¿Cómo sería tu historia de terror?
Laura Gallego:
Yo creo que sería más terror psicológico, creo que iría más por ahí, pero de todos
modos, cuando escribo un libro no pienso en la edad del lector. Es que yo escribo
lo que me sale de dentro, y si un libro no es apropiado para niños, que no lo lean
y ya está. Yo pienso que eso tiene que ser cosa de cada uno e incluso cosa de cada
padre, porque hay padres que me dicen que “Memorias de Idhún” no es apropiado
para su hijo de 14 años, y hay gente que me dice que su hijo de 10 años lo ha leído
y le ha encantado.
Sobre lo que debe o no debe leer cada lector yo no opino; si un lector es menor
de edad, la decisión es de sus padres, no mía. Yo me limito a escribir
una historia,
y si un padre me dice “esta historia no es apropiada para mi hijo,
no quiero que la lea”, él está en su derecho, yo no se lo voy a discutir.
¿Qué es lo más terrorífico que leíste de niña y jamás aconsejarías a los críos
y por qué?
Laura Gallego:
¡Es que yo era muy impresionable! Yo recuerdo que la primera obra que realmente
me dio miedo y con la que estuve… (se calle y sonríe) ¡es que yo era muy impresionable!
(risas). Una vez leí un cuento que era realista, no de terror, y trataba sobre
un niño que nacía ciego. Recuerdo que yo debía tener ocho o nueve años, y de entre
los muchos cuentos que leí entonces me acuerdo de ese porque tuve
pesadillas y todo.
El caso es que era una historia en la que la madre, para que su hijo no se sintiera diferente, no le decía que era ciego. El niño jugaba con
el resto de los niños y en un momento dado le decían “es que tú no puedes ver”. Y él le pregunta
a su madre “mamá ¿qué significa ver?”, y la madre le decía “ver es todo lo que tú sueñas cuando estás dormido”, y ahí terminaba el
cuento. Pero
me dio miedo porque tenía unas ilustraciones en las cuales salía el
niño súper serio,
y para mostrar que era ciego le habían pintado los ojos totalmente grises, y
parecía un alien, de verdad.
O sea que te influyó más la ilustración…
Laura Gallego:
Es que hay ilustraciones realmente terroríficas, hay algunas que dan muchísimo miedo.
Yo recuerdo el caso, por ejemplo, de alguien que me comentó que había un cuento
infantil – no voy a comentar el autor ni el título- que era de humor, pero habían
hecho las ilustraciones tan realistas que a los niños les daban miedo. La autora
tenía problemas para contar ese cuento porque cuando trabajaban con el cuento les
decía “si es divertido, es un cuento simpático”, pero los niños miraban las ilustraciones
y se echaban para atrás. Ahora está de moda dentro del mundo de la ilustración hacer
ilustraciones muy hiperrealistas o algunas incluso muy abstractas, y en cuanto a
crítica igual sí funcionan, pero para niños a lo mejor no son apropiadas.
Yo recuerdo que ese cuento me dio tantísimo miedo que estuve varias noches
soñando con la imagen del niño ese, y la historia no era de un niño malo… Son las
imágenes.
Y luego ya, cuando fui un poquito más mayor, recuerdo que pasé mucho miedo con “Cementerio
de animales” de
Stephen King, que fue el primer
libro que leí de él. Bueno, este autor tiene un poco de todo, hay algunos mejores
y otros peores… yo, por ejemplo, no pude con “Tommyknockers”, me pareció malísimo. Pensé “bueno, ya he tenido bastante King”
(se ríe). Pero “Cementerio de animales” me pareció muy
bueno y me dio mucho miedo.
A mí encantó
también. Entonces “Cementerio de animales”, por ejemplo, no lo recomendarías a niños pequeños ¿verdad?
Laura Gallego:
De entrada, es que es una novela para adultos, no un cuento infantil. De todos modos,
también depende, porque hay chavales a los que les gusta pasar miedo y te piden que escribas historias de terror. Cada padre también tiene que saberlo, si
a su
hijo le gustan mucho las historias de terror, pues que lea historias de terror,
pero también hay padres que dicen “no, mejor esto no, que luego mi hijo tiene pesadillas
y luego lo pasa mal”, pues obviamente ese niño no
está como para leer libros de terror. Yo pienso que eso de las recomendaciones es
muy amplio, y depende, por
supuesto, de cada persona y de cada circunstancia.
¿Y qué libros aconsejarías a los niños más pequeños que leen todo lo que cae en
sus manos de Laura Gallego, pero que no esté escrito por Laura Gallego?
Laura Gallego:
Es que insisto en que depende de cada uno, porque lo que a mí me puede parecer muy
bueno, pues a lo mejor a otra persona no le gusta, y yo huyo de recomendaciones.
A no ser que sea una recomendación para una persona en concreto. Si alguien me dice
“¿qué puedo leer ahora?” yo le pregunto “¿qué es lo último que has leído y que te
ha gustado?”, entonces intento recomendar algo parecido.
Incluso dentro de mis lectores
hay gente a la que le gusta más “Memorias de Idhún”, y hay gente
a la que le gustan más otros libros; hay gente a la que le gustan más mis historias
tipo “Finis Mundi” o “La leyenda del Rey Errante”,
libros que no son tan fantasiosos, y a esos no les recomendaría un libro de fantasía.
Hay gente a la que le dices “De Memorias de Idhún ¿qué es lo que más te ha gustado?”,
si le ha gustado más el tema de las
batallas de espadas pues le recomendaría una historia de aventuras; si lo que le
ha gustado más es la historia de amor, pues a lo mejor una historia donde el amor
sea importante… es que depende también de cada persona.
Yo lo que recomiendo es que no se centren nunca en un solo autor, ni siquiera en
un solo tipo de libro, y que, si quieren saber qué leer, que vayan a una biblioteca
o a una librería, y que dediquen una hora o dos a echar un vistazo a todo lo que
hay, a mirar portadas, contraportadas, a empezar a leer libros, y el que más les
guste, el que más les llame la atención que se lo lleve. Y casi seguro acertarán.
¿A qué personaje de ficción -de los tuyos- te encantaría ver de carne y hueso aunque fueran cinco
minutos?
Laura Gallego:
Es que son varios.
¡Ah, pues dilos!
Laura Gallego:
Por ejemplo de “Memorias de Idhún” me encantarían los tres principales, a Jack,
a Victoria y a Christian. Pero no sé si sería buena idea porque, después de todo lo que les
he hecho sufrir, seguramente me odiarían a muerte y, teniendo en cuenta también que alguno de ellos es especialmente peligroso,
pues no sé si sería muy adecuado (risas). Por si acaso quieren tomar represalias, mejor será que
se queden donde están.
Bueno, bueno, que tus deseos iniciales se cumplan :)
En estos momentos
Laura ya tiene el título y algo más de su próxima novela, "Dos
velas para el diablo" donde una chica quiere vengar la
muerte de su padre, un ángel, y tendrá que enfrentarse a los demonios.
Anika ©
www.ciberanika.com
Foto presentación © Laura Gallego
Foto página © Anika (perteneciente a la entrevista realizada)
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Primera entrevista a Laura Gallego por
"Memorias de Idhún"
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