ENTREVISTA
El mercado editorial está inundado de thrillers y novelas de misterio pero en este
momento la tuya es la única en la que la música y un compositor como Beethoven son
los protagonistas. ¿Crees que este hecho marca de algún modo la diferencia?
Joseph Gelinek:
No sé si estarás de acuerdo, pero en los thrillers la música suele ser importante,
por lo menos en los que a mí me gustan. Me vienen a la memoria
El silencio de los
corderos
(las Variaciones Goldberg, de J. S. Bach) o
Christine, de
Stephen King,
(el rock and roll de los años 50) o Cadena Perpetua (Sull´aria, de Mozart)
Sí, recuerdo la música de esa película. Fantástica.
Joseph Gelinek:
Entonces me dije ¿por qué no darle a la música TODO EL PROTAGONISMO?, convertirla
en estrella absoluta, que no sea un simple acompañamiento ¿sabes? sino la estrella.
Y de ahí surgió
La décima sinfonía.
Obviamente, me tuve que poner a pensar muy seriamente
qué música y qué compositor.
¿Y
por qué Beethoven?
Joseph Gelinek:
Porque evidentemente quería conectar con el público y me pareció que Beethoven era
el más conocido y como conocía (y admiraba) su música, me dije: voy a intentarlo.
Escribir la primera novela es aterrador porque realmente no sabes si vas a poder
acabarla. El 95% de la gente que empieza una novela NO LA ACABA. Ese es el porcentaje,
más o menos, por lo tanto el desafío estaba en acabarla. Crear algo que tuviera
un principio, un desarrollo y un final. Necesitaba un primer borrador completo.
Cuando tuve eso, aunque sabía que estaba lleno de agujeros, me tranquilicé, aunque
he decirte que a la editorial les vendí la novela con solo 100 páginas. Me dijeron
que
si las otras 300 eran como esas, me la compraban.

Eso es muy arriesgado, ¿no?
Joseph Gelinek:
Sí, algo arriesgado, pero quería hacerlo así, meterme un poco de presión.
Como nadie sabe quien eres y has publicado con un pseudónimo... Yo te he identificado
con Daniel Paniagua, el protagonista de la novela…
Joseph Gelinek:
Bueno, claro, soy más musicólogo que policía. De hecho, he decirte que la investigación
musicológica tenía tal peso en la novela que la criminal estaba descompensada. Y
al fin y al cabo, se habían cargado a una persona.
Supongo que te documentaste bien en ese campo, ¿no?
Joseph Gelinek:
Sí y eso lo tuve que modificar a instancias del Departamento de Edición de Plaza
& Janés que es muy bueno.
Te diré que en USA, todos los escritores trabajan con un "editor "y aquí se considera
un desdoro, una mácula en tu expediente si un "editor" tiene que meter mano al libro,
aunque es cierto que hay dos tipos de ediciones; aquellas en las que es el propio
autor el que cambia lo que no procede, y esas otras en las que el autor es tan poco
hábil, que es el propio editor el que le tiene que reescribir el libro. Yo me lo
reescribí solito y había tajo, ¡eh!
Desde luego. Escribir un libro no es cualquier cosa, aunque mucha gente después
tire por tierra meses, e incluso años de trabajo.
Joseph Gelinek:
Hay que crear el mejor libro que seas capaz de escribir en ese momento con tus conocimientos
actuales, no esforzarse en escribir el mejor libro de todos los tiempos.
Eso me ha gustado de tu libro...
Joseph Gelinek:
Regálame un poco el oído, te escucho…
Que no intentas rizar el rizo, no pretendes sorprender con giros que, en ocasiones
los autores no saben cómo salir de ellos. ¿Cuál era tu intención al escribir esta
novela?
Joseph Gelinek:
Quería crear una historia con varias tramas paralelas que convergiesen al final.
Una historia lo más visual posible, a pesar de ser sonoro. Una historia que entrara
dentro de lo que los yanquis llaman INFOTAINTMENT, mezcla de Information
y Entertainment,
es decir, que la historia no sea mera carpintería literaria, sino que hable de algo,
como en
Rising Sun, de
Crichton, que te cuentan una investigación policiaca muy
bien armada pero al mismo tiempo están pintándote "un gran fresco" de la penetración
japonesa en USA. Y cierras
Rising Sun y dices: “sé más ahora de los japoneses que
antes y encima me he divertido”; si el lector puede decir: “sé más de Beethoven
que antes y me lo he pasado bien”, entonces misión cumplida por mi parte, claro.
Ahora hay que vender y la cosa va muy bien en este sentido. Estamos en la lista
de más vendidos, lo cual para la editorial, que ha hecho un despliegue impresionante
es muy importante, y para mí no te quiero ni contar.
Eso desde luego. Con tu libro descubrimos a Beethoven, no sólo el músico sino también
el hombre. Háblame ahora de los
personajes... Bajo mi punto de vista, los personajes
son los de una novela policiaca al uso; la juez, la pareja de policías, el experto
en la materia, los sospechosos… Tengo que decir que me ha recordado, en ciertos
momentos, a las novelas de
Ágata Christie. Cuéntame un poco quienes son tus escritores
de referencia.
Joseph Gelinek:
Pues
Crichton me apasiona, desde luego.
¿Sabías que es el creador de "Urgencias"?
No, no lo sabía
Joseph Gelinek:
Es
un genio.
Stephen King es un gran escritor. A la gente le cuesta aceptar que un
escritor de género pueda ser grande pero él lo es. No tiene nada que envidiar a
Paul Auster o a
Haruki Murakami o a cualquiera de los escritores no considerados
de género
Bueno, será porque esos están de moda y King ya no.
Joseph Gelinek:
También me gusta Henning Mankell y el verano pasado descubrí una novela fantástica: "Muerte de una heroína roja",
de
Qiu Xialong y pertenece al género que tanto me apasiona,
el INFOTAINTMENT. Es un gran fresco de la
China actual y una buena historia policiaca.
Me fascina Conan Doyle, desde pequeño. Él se consideraba un "gran novelista" y le
irritaba que
Sherlock Holmes tuviera tanto éxito porque decía que eclipsaba sus
"grandes novelas" históricas
Hay un par de capítulos que están ambientados en la época en la que vivió el maestro
y en los que él es el protagonista ya que la historia así lo requería. ¿No te han
dado ganas de quedarte en esa época? ¡Literariamente hablando, claro!
Joseph Gelinek:
Entré muy inseguro en esa parte de la historia, porque lógicamente la vida era tan
distinta entonces que es fácil patinar desde la sujeción de las mujeres al padre,
que era brutal, hasta la importancia de un buen diagnóstico medico.
Ufffff, eso me impactó mucho. Una muerte muy trágica
Joseph Gelinek:
Sí, muy Conandoylesca. Debo decir que en Sherlock siempre hay muertes espeluznantes.
Sí, son fantásticas
Joseph Gelinek:
De hecho, ya había pensado falsificar una historia de Sherlock en la que el asesino
lograba infectar con tétanos a su víctima. A la muerte de
Conan Doyle, son legión
los escritores que han seguido escribiendo historias de Sherlock, y yo me subí al
carro, aunque no la he publicado.
Hablemos del maestro... ¿Tenía Beethoven sangre española o es sólo una leyenda?
Joseph Gelinek:
Yo estoy convencido de que sí. De joven no le apodaban simplemente "el español",
sino "el español negro". Imagínate si hay que ser oscuro de piel para que te pongan
ese mote. Tenía que ser un “moreno de verde luna”, como Antoñito el Camborio.
Jajajajajaja
Joseph Gelinek:
Bromas aparte, lo cierto es que hay una obsesión por el ritmo en Beethoven que no
es normal en el clasicismo alemán y que puede que le venga, “ozú”, de sus antepasados
españoles. La familia Beethoven era originaria de
Flandes donde los españoles estuvimos
mucho tiempo.
Eso lo explicaría ¿Y la amada inmortal? ¿Qué se sabe de ella?
Joseph Gelinek:
La amada inmortal era una mujer casada llamada Antonia Brentano. Su marido era un
mercader de vinos de Frankfurt el cual no debía de hacerle ni p... caso y se enamoró
de Beethoven pero no tanto como para separarse del marido, y cuando éste dijo que
se volvían a Frankfurt, porque vivían en Viena, a Beethoven se le partió el corazón.
No solamente con respecto a esta novia en concreto, sino con respecto a la idea
de casarse. Ahí dijo: “lo dejo por imposible, nunca me casaré, mi esposa es la música”.
Antonia Brentano es la Amada Inmortal más probable de las mujeres que le conocemos
a Beethoven pero ¿y si hubiera habido OTRA MUJER de la que no habíamos oído hablar
hasta ahora? Ese es el punto de partida de
La Décima Sinfonía.
Estoy segura de que la hubo.
Joseph Gelinek:
Tuvo una amiga llamada Fanny del Río con la que no pasó "a mayores"
Eso no puede saberse, por mucho que conozcas su vida.
Joseph Gelinek:
Eso es cierto. Oficialmente no pasó nada. Era española, hija del director del colegio
al que Beethoven mandó a su sobrino Karl.
¿El que decían que podría ser su hijo, y no su sobrino?
Joseph Gelinek:
Sí, ese mismo.
¿Qué pasaría si apareciese una supuesta partitura de la décima sinfonía de Beethoven?
Joseph Gelinek:
Sería lo que se dice en la novela: el descubrimiento artístico más importante de
los últimos decenios. Sería realmente revolucionario, como descubrir una Mona Lisa
de Leonardo desnuda o algo así.
En un momento de la novela, el protagonista dice algo así como que cualquier compositor,
al escuchar a otros autores, siempre se verá influenciado, impregnado de ellos,
aunque no plagie y que en Beethoven, al ser sordo, las ideas salen puras. ¿Radicaba
ahí su talento?
Joseph Gelinek:
No, para nada, pero de alguna forma, el hecho de ser sordo, le hacía distanciarse
de la parte pirotécnica de la música, la parte que se escribe “pour épater les bourgeois”,
y que no necesariamente es la más profunda aunque sea la más vistosa.
El hecho de
que Beethoven supiera por ejemplo que él no iba a tocar sus conciertos para piano
le hacía concentrarse más en el desarrollo de las ideas que en la parte meramente
instrumental, ya sabes, cascadas de arpegios, florituras mil que el intérprete compositor
escribe SOLAMENTE para que la gente diga en el concierto: ¡qué difícil debe de ser
tocar eso!

Ya, pero lo difícil será componerlo, ¿no?
Joseph Gelinek:
No, lo difícil es tocarlo. No sabes lo increíblemente difícil que es tocar bien
el piano; muy, muy difícil.
Bueno, simplemente creo que la gente que se dedica a la música es como de otro planeta,
que están hechos de un material especial, no sé, ni siquiera puedo imaginarlo.
Joseph Gelinek:
En cierta forma lo son, los muy buenos son de otro planeta porque tienen algo llamado
oído absoluto que es la capacidad de oír sin referencias a ningún otro sonido.
¿Quién
es el mejor, bajo tu punto de vista?
Joseph Gelinek:
Ella Fitzgerald, por ejemplo o Frank Sinatra. No es algo privativo de la música
clásica. Es como una red que tienen siempre que les permite arriesgarse en las improvisaciones,
porque saben que dentro tienen una especie de GPS sonoro con el que no se van a
perder nunca.
El otro día, en la Zarzuela, por ejemplo en un recital de lied, la
cantante, que era una mezzo muy famosa, salió a dar la propina y empezó a cantar
antes que el pianista hubiera tocado una sola nota, y cuando este se sumó, estaba
perfectamente entonada. ¿Cómo se acuerda de dónde estaba el sol sostenido? No se
acuerda, simplemente, lo sabe.
Debe ser fascinante
Joseph Gelinek:
Pues sí, lo es. La música es magia y misterio, por eso creo que la combinación de
música y thriller va bien.
Lo cierto es que a ti te ha funcionado
Joseph Gelinek:
Sí, pero a otros también. El verano pasado leí una novela preciosa que se llamaba
The Rainaldi Quartet, un thriller
musical. Y aunque yo ya estaba de lleno metido
en mi historia, de alguna forma me reafirmó en mi convicción de que la esencia misteriosa
de la música te cambia el estado de ánimo en cuestión de segundos, o te puede hacer
volver al pasado en un pis pas. “Tócala otra vez, Sam”. Le va muy bien al género
policíaco.
La verdad es que la música es parte importante de nuestra vida, aunque a veces ni
nos demos cuenta ¿Imaginas una película sin banda sonora?
Joseph Gelinek:
No, la vida sin música no merecería la pena ser vivida, al menos en mi caso. La
música nos eleva por encima de la miseria y la mezquindad, y sólo la música lo hace.
Nos hace sentirnos nobles, desinteresados.
Hablas en el libro sobre el “efecto Mozart” que consiste en la mejora del razonamiento
espacio temporal, algo estudiado por psicólogos y neuropsicólogos. Me parece algo
muy interesante a la vez que curioso. ¿Tan grande es el
poder y la influencia de
la música?
Joseph Gelinek:
Sí, es enorme, aunque he de decirte que los cambios cerebrales producidos por la
música no son permanentes. Sólo durante un rato, como la poción mágica de Asterix.
Utilizas códigos secretos encriptadas en partituras. No todo el mundo tenemos formación
musical y cuando vemos una partitura la miramos como la vaca mira al tren. ¿No crees
que quizá esto haga un poco más difícil la lectura de la novela?
Joseph Gelinek:
Sí, tal vez, pero era inevitable. Había que pedirle ese pequeño esfuerzo al lector.
Según dices, es tu primera novela. ¿Te has sentido cómodo escribiéndola?
Joseph Gelinek:
Me he sentido de muchas maneras: excitado, acobardado, envalentonado, desesperado…
es un proceso tan largo que hay tiempo para sentirse de todas las maneras posibles,
y cuando entregué el borrador y me dijeron en la editorial que tenía que reescribir
algunas partes para que la historia fuera más potente, pues me dije: ¿seré capaz
de estar a la altura del criterio de profesionales que se ganan la vida corrigiendo
y evaluando novelas de misterio? ¿Seré capaz? Can I? que diría un Obama inseguro
Yes, you can! me dije. Y me puse a ello.
Y por lo visto has podido
Joseph Gelinek:
Es que el trabajo con los editores ha sido muy fácil porque no te hacen un planteamiento
agresivo. O sea, no van con el lápiz rojo y ya está, sino que subdividen la novela
por cuadrantes, por decirlo de alguna manera, y vas trabajando con ellos poco a
poco y te van diciendo: “ahora mola, ahora mola”.
Supongo que eso ayuda bastante
Joseph Gelinek:
Sí, eso es esencial. Y luego, después de que sabes que has escrito la mejor historia
que podías escribir con lo que sabes del oficio piensas; “y esto no es suficiente,
ahora hace falta suerte”.
Mira,
en París me compré El exorcista, de
William Peter
Blatty la novela de endemoniados más famosa de la historia, todo un clásico. Pues
en el prólogo, Blatty dice que sacó la novela y no pasó NADA, “Flop” que dicen ellos.
Unas semanas más tarde, le llama su agente y le dice se ha puesto malo uno de los
invitados del programa literario de más audiencia, y daba la puñetera casualidad
de que Blatty estaba al lado del estudio de TV y podía plantarse allí en 10 minutos
y además tuvo la SUERTE de que los otros dos invitados eran un muermo, por lo que
se pudo pasar tres cuartos de hora hablando de endemoniados para una audiencia millonaria
de televisión.
Esa fue la mejor publicidad
Joseph Gelinek:
El día siguiente El exorcista volaba de los estantes. Suerte y además una novela
cojonuda.
Me has comentado antes que te estás documentando para tu próxima novela ¿Puedes
adelantarnos algo?
Joseph Gelinek:
Sólo puedo decirte que va acerca de un instrumento maldito. Un objeto que da mala
suerte.
¿Sigues con la novela de misterio, entonces?
Joseph Gelinek:
Claro, para los que no somos Javier Marías solo nos queda la novela de género que
es como el maquillaje que encubre nuestras deficiencias como escritores. De alguna
forma, el género de misterio es tranquilizador para el lector.
El libro es como un tren; sabes que parte del crimen y que la estación final es la resolución del
mismo. En cambio esas historias que no sabes cuándo terminan, me ponen muy nervioso.
¿Volverá a escribirla Joseph Gelinek?
Joseph Gelinek:
Será lo que diga Plaza & Janés pero en principio, sí.
¿Por qué el anonimato?
Joseph Gelinek:
El anonimato es una propuesta de la editorial. Como de todas formas no se iba a
vender por mi nombre, porque yo no soy nadie en la literatura... me dijeron; “se
trata de una novela de misterio, pues vamos a darle aún más misterio creando una
personalidad secreta”, y yo les dije: "y demos pistas a lo largo de la novela de
quién puedo ser yo y que el lector lo adivine", aunque al final desechamos esa opción
para no marear en exceso.
Lo más extraordinario es que se ha vendido a una decena
de países antes de publicarse, entre ellos, Alemania, Italia… aunque se resiste
Francia.
¿Te verás obligado a "salir del armario"?
Joseph Gelinek:
Saldré si la editorial me dice que salga sino, viviré muy feliz dentro de él.
Pues muchas gracias, Joseph. Que tengas mucha suerte con tu novela.
Celia Santos ©
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