ENTREVISTA
Hola,
Amir. En primer lugar permíteme que te felicite por el Premio (y por todos los que
tienes y no he detallado para no extenderme) ¿Por qué motivo presentaste “Largas noches con Flavia” al premio Ciudad de Carmona?
Amir Valle:
Recuerdo cuando, a mediados del 2005, la editora de Almuzara, Nicole Cantó, me contactó
en Cuba para hablarme de su idea de organizar este premio. Fue un proyecto en el
cual, inicialmente, participamos el escritor cubano Lorenzo Lunar, Nicole Cantó
y yo, que tuve una gran responsabilidad en la preselección de los finalistas de
la primera convocatoria. La editorial Almuzara y Ciudad de Carmona acogieron este
premio desde el inicio con mucha expectativa, y por supuesto, también con todos
los temores y las esperanzas que siempre despierta el nacimiento de un proyecto
como éste. Eso, por un lado.
Ganar ese premio en su tercera edición es, para mí,
primero, un homenaje a la persona que más confió en mí cuando nadie me conocía en
Europa: la editora Nicole Cantó, que ahora se ocupa de otros proyectos.
También
me decidió el simple hecho de que mi amigo, el desaparecido escritor
Justo Vasco,
leyó la novela y me escribió en uno de sus mensajes: “esta es una novela para un premio de novela negra porque
es muy muy negra”.
Y finalmente tomé la decisión por
el reto que significa que de ese premio han salido dos excelentes novelas de dos
autores que, además deser mis amigos, son muy respetados dentro del género en lengua
española: el español
Antonio Lozano y el argentino
Guillermo Orsi, que ganaron respectivamente
las ediciones anteriores con sus novelas El Caso Sankara
y
Nadie ama a un policía.
La obra está basada en un suceso que ocurrió en 2001 ¿Sueles elegir hechos reales
en el momento de escribir tus novelas?
Amir Valle:
Todas las novelas de la serie negra que he llamado “El descenso a los infiernos”
abordan casos reales de la realidad cubana de los últimos años. Lo hice así para
protegerme, para que nadie, ni en Cuba ni fuera de Cuba pudiera decir que yo inventaba.
Todos los casos de mis novelas están documentados por la policía de mi país, aunque
lamentablemente casi ninguno ha sido divulgado en los medios oficiales, aunque sí
son muy conocidos por la población de la isla.
Por
ejemplo, en mi novela Las puertas
de la noche
me baso en un caso de prostitución infantil que se publicó en los periódicos
cubanos a fines de la década del 90 y que implicaba a turistas extranjeros que fueron
condenados; en Si Cristo te desnuda
hablo de algo que hoy está muy de moda en Cuba:
la intolerancia homosexual, a partir de un real caso de asesinato de un delincuente
que se dedicaba a la extorsión de travestis; en la siguiente novela Entre el
miedo y las sombras, monto en un único escenario novelado tres casos que salieron a la
luz pública a inicios del nuevo milenio cuando la policía decidió hacer redadas
contra el crecimiento acelerado del tráfico organizado de venta de estupefacientes
en La Habana; en
Santuario de sombras
recojo las experiencias de tres sobrevivientes
al tráfico de personas entre Cuba y Estados Unidos por vía marítima (curiosamente
un funcionario cubano me acusó de estar inventando algo que no existía, pero un
año más tarde de la publicación de mi novela comenzó el gran escándalo que hoy existe
y por el cual han sido llevado a juicio en los Estados Unidos unos cuantos de estos
traficantes), y esta última
Largas noches con Flavia se ocupa de la participación
de turistas extranjeros en la introducción de drogas a la isla.
Amir Valle y la escritora Cristina Macía en la
Semana Negra de Gijón durante la presentación de "Largas noches con Flavia"

Se desprende del libro que resultaba bastante fácil entrar droga en Cuba... ¿No
existía el suficiente control o éste era corrupto?
Amir Valle:
Si nos atenemos a lo que dicen las autoridades cubanas a la opinión pública internacional,
Cuba es una isla modelo en la lucha contra las drogas. Incluso conozco a personas
dentro de las fuerzas policiales especializadas en esa lucha que me afirman que
se trabaja muy duro para evitar que las calles se llenen de ese flagelo. Lamento
decir que, por diversas razones, en Cuba hoy se vende tanta droga como en otros
países de la región aunque todavía la demanda no signifique mucho si se compara
con la demanda que existe en otras naciones. Pero va creciendo, desgraciadamente,
y hay muchas pruebas que dan fe de que su impacto en la población joven sobre todo
va siendo cada día más peligroso.
La corrupción, por supuesto, es una de las vías
que permite la entrada de la droga al país: las depuraciones y castigos que han
ocurrido a lo largo de más de treinta años en las altas esferas del poder son la
prueba de que incluso ellos han tenido implicación en ese tráfico. No lo digo yo,
ahí están los hechos.
¿Han
cambiado las cosas desde el momento en que sucedió lo que has novelado?
Amir Valle:
Lamento decir que sí, han cambiado, pero para peor. Hoy se consume más droga que
antes, hoy existen bandas organizadas del tráfico de drogas que antes eran sólo
pequeños grupitos sin mucho poder, y lo más triste es que ya existen hasta documentales
que se han trasmitido por las televisoras del mundo donde se demuestra que esas
bandas están muy bien conectadas con los militares y con el poder político.
También
existen esas pruebas, y el mundo ya las ha podido ver. Lamentablemente, el pueblo
cubano no ha tenido acceso a esas pruebas que muestran el grado de corrupción alcanzado
por esos mismos que hoy le piden sacrificios, como siempre, en aras de un mundo
mejor.
Ese poder “de la calle” que ostenta el viejo Alex en la novela ¿cómo se consigue
en un país comunista?
Amir Valle:
Primero debo aclararte algo: Cuba no es un país comunista, es una dictadura de derecha
que funciona como cualquiera de los fascismos que han existido hasta hoy, pero con
la única diferencia de que dice luchar por ese mundo mejor en un planeta como éste
que, en verdad, está muy jodido.
Ellos son los primeros mafiosos, funcionan como
una mafia, incluso a nivel familiar (incluso hoy se está posesionando en responsabilidades
con poder a los hijos del clan Castro), y por esa razón nadie debe asombrarse de
que en los barrios marginales exista ese tipo de poder.
En el caso de Alex, que
es un personaje real (su nombre real fue Francisco Alexander Vargas Machuca y murió
en el 2002 en La Habana) se trata de un hombre que ha sabido conservar su poder
desde antes de 1959, cuando trabajaba para el capo norteamericano Meyer Lansky.
Fue un gran amigo ese viejo. Lo quise mucho, y por eso he logrado llegar en mis
historias a cosas que otros escritores y periodistas no han llegado: él me abrió
las puertas para conocer cosas que yo tenía delante de mis ojos, pues vivía en esos
barrios, y no veía.
Nos muestras claramente la Cuba que se enseña a los turistas y la
Cuba marginal,
apenas separadas ¿Crees que la mayoría de las personas que van en busca de playas
paridisíacas no ven esa realidad?
Amir Valle:
Lamento decir que es así. Y lo peor es que he visto cómo personas que van a Cuba,
se hospedan en buenos hoteles, comen comidas que los cubanos no pueden ni soñar,
viajan por toda la isla con comodidades que están prohibidas para los cubanos, luego
regresan a sus países a decir que Cuba es una maravilla.
Conozco, incluso, a supuestos
luchadores de izquierda, que acá en Europa se manifiestan contra cualquier bobería
que les afecta su alto nivel de vida, y van a Cuba a disfrutar de esas facilidades
e, incluso, a gozar con los placeres sexuales de nuestras jovencitas prostitutas,
y luego se paran acá en escenarios públicos a elogiar las maravillas del sistema
cubano.
Yo asisto cada año a varios eventos en España donde los organizadores, en
un acto de democracia muy digna, les permite montar sus carpas o sus stands donde
promueven el comunismo y sus supuestas virtudes, y en esos lugares me he encontrado
con unos cuantos intelectuales de izquierda hablando maravillas de mi país, ofendiendo
mi inteligencia incluso porque ellos me ven como parte del público y siguen hablando,
olvidando que yo los he visto en Cuba detrás de las nalgas de nuestras hermosas
negras y comprando tabaco y ron en el mercado negro, por sólo mencionar un par de
las cosillas menos graves que han hecho.
Realmente me dan asco y, por desgracia,
mucha gente también sabe que ellos cometen esos “pecadillos” y por eso cada vez
menos gente cree en sus discursos de izquierda. El mundo hoy es un mundo con pensamiento
de derecha porque la izquierda ha traicionado la verdadera esencia de esa tendencia
ideológica.
Me ha llamado la atención que chicos jóvenes y actuales pudieran ser en 2001 tan
incautos, por no decir ingenuos. Ya sé que los personajes no los has inventado tú,
pero me gustaría conocer tu opinión...
Amir Valle:
Mira, sin ofender, lamento decirte que chicos como esos yo los veo bastante, por
miles, en la España actual. No puedes esperar otra cosa con el pésimo sistema de
educación que existe y sobre todo con la idiotización que se trasmite cada día por
la inmensa mayoría de los canales de la televisión.
He descubierto también que muchos
europeos, entre ellos muchos jóvenes españoles, creen que se las saben todas en
este mundo y resultan ser de una ingenuidad aplastante, porque no han visto a la
maldad, a la muerte y al engaño campeando en sus vidas como la vemos la mayoría
de los latinoamericanos cada día.
Lo mismo sucede en otras naciones de Europa, aunque
por otras razones. Por ejemplo, la fortísima seguridad con la que se vive en Alemania
y países nórdicos, donde la violencia social es mínima y el delito casi no existe,
convierte a sus ciudadanos en personas demasiado ingenuas.
Los latinoamericanos,
sin embargo y por desgracia, hemos tenido que inventarnos métodos de supervivencia
que siempre pasan por el engaño, la estafa, el pandillerismo, el robo organizado,
la mentira institucionalizada, y otros males que acá en Europa no suelen ser métodos
de vida, como sí lo son allá, y por eso la mayoría de los europeos son víctimas
muy fáciles de engañar.
Yo mismo acabo de conocer, este mes de julio, en Gijón,
a tres jóvenes de 17 años cuyo único interés en el mundo es irse a discotecas y
drogarse. Y lo curioso es que lo hacen sin violencia, simplemente lo ven como un
modo de disfrute. ¿Me crees si te digo que esos muchachos creían que Estados Unidos
era un país del Medio Oriente?
Amir...
¿Es el carácter cubano algo conformista? Me lo ha parecido así en la obra.
Amir Valle:
Sí, desgraciadamente,
el cubano se ha convertido en un ser conformista debido a
la desilusión y a la desinformación. La inmensa propaganda de más de cuarenta años
que ha hecho el gobierno diciéndole a los cubanos que el resto del mundo está agonizando,
sin salud, con pobreza a todos los niveles, con hambres que arrasan a todos los
países, con guerras, con el
canibalismo social del imperialismo, entre otros muchos
males, hace creer todavía a un gran porciento de nuestro pueblo que Cuba es el único
sitio posible para vivir en el mundo.
No es un chiste. Es el resultado de la propaganda,
con una fuerza similar a la que hizo que toda Alemania apoyara a Hitler en su locura,
haciéndoles creer a los alemanes que sólo él podría traer la solución de un mundo
mejor (y fíjate la coincidencia con la propaganda actual de países que se dicen
socialistas como Cuba, Venezuela y Ecuador).
Basta recordar que antes de 1959 el
pueblo cubano se lanzaba a las calles, y hasta tomó las armas muchas veces, contra
otros gobiernos corruptos pero que no utilizaban la propaganda con la fuerza con
la que la ha utilizado el actual gobierno.
¿Existe
en la Cuba castrista una desigualdad social y racial?
Amir Valle:
No lo digo yo: el mismo gobierno lo ha reconocido en muchos de sus informes en los
últimos 20 años. El
racismo existe, la desigualdad social es terrible y existen
ricos muy ricos y pobres cada vez más pobres. Eso, para no hablar de otros males
que, supuestamente, la Revolución de 1959 debió erradicar.
¿Son
las drogas y la prostitución la opción económica de los que viven en la miseria?
Amir Valle:
Es una más de las opciones. Alrededor de
la droga y de
la prostitución hay un amplio
entramado comercial que se beneficia de esos sucios dividendos. Pero no es lo único.
Te recuerdo que hoy el cubano intenta sobrevivir hasta de los ladrillos que extrae
de sus viejas casas cuando se derrumban por la falta de mantenimiento y por los
embates del clima en la isla. Los ancianos, por ejemplo, venden a unos pocos centavos
los cigarros que le vende el Estado por la libreta de racionamiento para poder comprar
unos pocos granos de arroz para comer.
¿Crees
que negar lo evidente, aunque sea utilizando los medios de comunicación
y su gran influencia, es una actitud absurda? ¿Qué se gana mostrando al mundo una
imagen que no existe?
Amir Valle:
Los gobernantes de la Revolución han hecho suya una máxima creada por el siniestro
Goebbels, el gran propagandista de la Alemania nazi: “de una mentira repetida se
crea una verdad”, o algo así, pues ahora no recuerdo bien la frase. Y ellos saben
que para sobrevivir tienen que mentir, primero al pueblo, para mantenerlo engañado
y con miedo a los males que supuestamente le caerán encima cuando el socialismo
se termine; segundo, tienen que mentirle y ocultar la verdad a los pocos creyentes
de la izquierda que todavía les apoyan.
Te
recuerdo algo: Cuba es una
isla y la
geografía dice que una isla es una porción de tierra rodeada de agua por todas partes.
Parafraseando ese criterio puedo decirte que La Revolución Cubana es hoy una gran
mentira rodeada de mentiras por todas partes.
¿Hay
realmente hoteles de lujo junto a chabolas?
Amir Valle:
No, eso es una mentira. Pero el asunto es que ya los barrios más importantes de
la capital cubana, Centro Habana y La Habana Vieja, son inmensas chabolas debido
al terrible estado de depauperación arquitectónica de sus edificaciones. En La Habana
hay apartamentos de menos de 30 metros cuadrados donde viven más de quince personas,
y los famosos “solares” son lugares donde se concentran decenas de familias en lugares
donde, normalmente, caben solamente dos o tres familias, sin agua potable, con servicios
sanitarios de uso común.
Las casuchas y agrupaciones de viviendas desastrosas que
ustedes llaman chabolas existen en las afueras de la ciudad, como en muchos otros
países de América. Y se supone que esas “chabolas” no debían existir en una sociedad
como la nuestra.
En otras provincias del país sí te puedes encontrar algún buen
hotel junto a viviendas tan depauperadas como las que yo mismo he visto en Santo
Domingo, en Sao Paulo o en Madrid.
Las mafias, estrechamente en contacto con países occidentales, ¿cómo montan allí
su “modus operandi”?
Amir Valle:
Para contarte esto necesitaría escribir un libro. Pero son muchas las opciones que
tienen, aunque casi todas tienen siempre relación con algún estrato de poder oficial.
No podemos olvidar que el control en Cuba es tan grande que muchas veces se enteran
hasta de lo que le dices a tu mujer en la cama.
La corrupción política y militar
permite que esas mafias contacten a las mafias cubanas, que van tomando fuerza,
generalmente apoyadas por figuras escondidas detrás del poder político. Nadie puede
olvidarse hoy que los jefes de las bandas mafiosas rusas, checas, o rumanas son
precisamente aquellos que estaban en el poder en los tiempos del comunismo en esos
países: generales, primeros secretarios del Partido Comunista, ministros.
En un país comunista ¿es posible cambiar de condición social? Porque está claro
que las desigualdades existen.
Amir Valle:
Todo es posible. Yo mismo soy hijo de obreros, de un carpintero y una maestra que
viven en una casuchita de Centro Habana, en muy malas condiciones de vida. Y lo
poco que he podido mejorarles su nivel de vida es debido a mis ingresos como escritor
fuera de Cuba, ganando lo que allá llaman “moneda dura”. Me da vergüenza decirlo,
pero los que más fáciles cambian de posición social en la Cuba comunista son los
altos jefes que eran campesinos, obreros, mineros, basureros, y hoy viven en grandes
mansiones, van a los hoteles de lujo, viajan por el mundo gastando un dineral y
dan a sus hijos las posibilidades que no tienen millones de jóvenes cubanos. Por
eso te decía: Cuba no es una isla comunista. Allá hay un capitalismo feroz disfrazado
de ideología comunista.
Volviendo
un poco al libro... El inspector Alain muestra una actitud intachable
junto a Flavia, aunque ella lo provoca continuamente... Por su labor de protector
¿se ve a sí mismo más como padre que como hombre?
Amir Valle:
Alain es un personaje que armé con las personalidades de dos amigos policías y te
puedo asegurar que he sido fiel a su modo de actuar. Son casados, son fieles esposos
y padres excelentes. Pero te aclaro algo: el machismo cubano, casi como una ideología
nacional, obliga al hombre a actuar como hombre incluso en circunstancias en las
que no desea hacerlo. Quise dar ese detalle en mi novela, y por eso, si te fijas,
Alain hace el amor con Flavia casi solamente para recordarle que no debe renunciar
al amor aunque haya tenido malas experiencias. Él utiliza el acto sexual como otra
alternativa para salvar el alma de la muchacha. No es un animal y ese acto lo marca
más, precisamente porque no fue simplemente acostarse, sino demostrarle a ella que
cuando dos personas se entregan con sinceridad el amor encuentra espacio. Es un
acto de infidelidad carnal, pero no por eso se tambalea su amor por su esposa Camila.
Y en el caso de Flavia: ¿Se enamora de su protector o es el miedo a morir el que
la impulsa a vivir a tope y al día?
Amir Valle:
Creo que Flavia no llega a enamorarse. Ella simplemente siente que por primera vez
en su vida no la han usado, que la han hecho sentir parte de algo hermoso como el
amor, que existe alguien que la defiende incluso sin tener necesidad de hacerlo,
y por eso se pega más a Alain, además de que es normal que en esas circunstancias
el débil (ella) se sienta atraída por el fuerte (Alain).
Amir...
A mí me parece que la trama de la novela es lo menos importante de la obra
¡sin desmerecerla en absoluto! Quiero decir que, a mi entender, te ha servido para
mostrar un escenario y era ese escenario el que querías describir en realidad...
¿Es así?
Amir Valle:
Tienes razón. Siempre he dicho que escribo de la realidad que he vivido. Y allí
no hay nada inventado. Allí, en esa novela, como en otras, he querido mostrar mis
barrios, la gente con la que he compartido sueños y desesperanzas, las costumbres
de mi pueblo, su modo de hablar. Por eso, alguien como Justo Vasco dijo una vez
que mis novelas eran novelas de tesis pues yo intentaba mostrar (demostrar) en mis
novelas el modo de vida al que se ha visto lanzado el cubano por el mal gobierno
que hemos padecido en estos 50 años.
¿Tienes
previsto escribir o publicar a corto plazo algo más?
Amir Valle:
No me gusta hablar de lo que viene, pero sí… quienes me conocen saben que siempre
ando escribiendo y que, gracias a mi Dios, siempre también he tenido la posibilidad
de que mis libros vean la luz.
De todos modos creo que el 2008 ha sido un año buenísimo
para mí: acaba de salir esta novela; también publiqué por Ediciones B el libro
Habana
Babilonia. La cara oculta de las jineteras; ese mismo libro sale en alemán a fin
de este año, donde ya publiqué Santuario de sombras, traducida al alemán también
y la editorial andaluza ALMED debe publicar un libro sobre La Habana contada por
los grandes hombres y mujeres que han vivido o pasado por allí.
Pues
por mi parte eso es todo, a menos que desees añadir algo más...
Amir Valle:
Sólo agradecer, como siempre, el espacio que Anika me brinda en estas páginas y
decir que me siento orgulloso de que me tenga en cuenta en un proyecto tan importante
como éste que debiera tener más apoyo del que hoy tiene por parte de las instituciones
culturales de España. Lamentablemente se le da apoyo cultural a mucha basura y un
proyecto serio y profundo como éste tiene que sobrevivir gracias al esfuerzo de
hermosos locos como Anika.
Anika:
Gracias de corazón por tus palabras, Amir. Un día brindaremos juntos.
Muchas gracias, Amir, por la entrevista y enhorabuena por el Premio Ciudad de
Carmona. Creo que has escrito una obra que no sólo gustará a los amantes del género
negro porque posee un contenido muy profundo y digno de considerar.
Amir Valle:
Gracias a ti también, que me has hecho pensar bastante, por cierto.
Pilar López Bernués ©
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