ANIKA ENTRE LIBROS
www.ciberanika.com
|
|
Entrevista a EUGENIA
RICO
para Anika Entre
Libros
Por Patricia Tena |
“¿Nunca te has sentido acusado sin culpa? ¿De cuántas injusticias has sido víctima?
Todos en algún momento hemos sido perseguidos…” con estas palabras
Eugenia Rico (Oviedo, 1972) presenta su última novela:
Aunque seamos malditas
(Suma de Letras).
Dicen que es más fácil definir este libro por lo que no es que por lo que es, y
no van desencaminados, porque son muchas cosas a la vez. Es un libro ambicioso y
profundo, lleno de matices, pero que simplificando mucho nos habla de
la caza de brujas a lo largo de los
años mediante dos historias diferentes pero unidas: Selene era
una mujer que en la Edad Media hacía las labores de un médico hasta que fue acusada
de brujería y murió en la hoguera. Ainur ha ganado el primer juicio
por acoso sexual laboral y sin embargo los de su alrededor le hacen sentir culpable.
Intentando escapar, va a parar a un misterioso pueblo que parece ser invisible cuando
hay niebla. Todos sus habitantes son tullidos y ella se enamora del farero, un hombre
que vive en un faro que no da luz y que le ayudará a redescubrir la historia de
Selene, una mujer que, como ella, también fue acusada injustamente y tachada de
maldita.
Aunque seamos malditas es un rompecabezas metaliterario
que juega con los saltos en el tiempo y los espejismos, con la bruma y la niebla,
que habla de la fina línea que separa la inocencia de la culpabilidad y que sin
duda es una feroz crítica a la triste tendencia actual consistente en etiquetar
y criticar a los que no son como nosotros.
Eugenia Rico es licenciada
en Derecho y Relaciones Internaciones y también estudió Arte Dramático y Guión de
Cine. Pero desde que publicó su primer trabajo con once años, la literatura nunca
la ha abandonado. Ya con su primera novela,
Los amantes tristes, fue comparada con el mismísimo
Joyce.
Sus siguientes libros fueron galardonados con diversos premios literarios:
La muerte blanca (Premio Azorín
2002), La edad Secreta
(finalista del Premio Primavera de Novela 2004),
En el país de las vacas sin ojos (Premio Espiritualidad
2005) y El Otoño Alemán
(Premio Ateneo de Sevilla 2006). Además, en Roma recibió la Beca Valle-Inclán de
la Real Academia de España por el conjunto de su obra y colabora en diversos medios
de comunicación.
...Los malditos dejaremos de serlo en la medida
que pensemos, que viajemos, que intentemos buscar respuestas… es la ignorancia lo
que nos hace malditos...
ENTREVISTA
Eugenia,
¿cómo surge la idea de escribir un libro de esta temática?
Eugenia Rico:
La historia se te impone. Una novela es un trabajo inmenso, una especie de locura
y una especie de esquizofrenia. Te vas metiendo en una historia
más y más hasta que llega un punto en el que la historia que tú escribes es real
y lo que la gente llama realidad para ti es algo hetéreo. Para ti llegan a ser más
reales y más cotidianos los personajes de tu novela que incluso la gente que está
a tu alrededor.
Es fascinante cómo alguien que está cuerdo se vuelve loco voluntariamente al escribir
una novela. Yo no creo que sea porque te apetece, de hecho, yo siempre siento muchísima
resistencia, pero empiezas a pensar en un tema y te acaba obsesionando.
Yo quería escribir sobre el acoso a través de la historia. Sobre el acoso ahora
y sobre el acoso hace tiempo. Sobre la caza de brujas porque se ha convertido en
emblema y sobre aquellas que llamaron brujas y fueron perseguidas
por ir contra la norma. Y simplemente por ser libres. En el caso de Selene es por
la medicina que se empieza a estudiar en las universidades y se les quiere quitar
el poder a las parteras y sanadoras. Ya tenían el poder de dar la vida, si se les
daba también el de evitar la muerte, serían demasiado poderosas.
Pero quería contar también las historias de estos pequeños acosos que nos hacen
todos los días. Que nos señalan en el colegio, en la comunidad de propietarios,
en la oficina… te señalan por cosas cotidianas, por alta, por baja, por gordo… por
cosas no tan graves pero que a ti te pueden afectar de por vida.

Resulta curioso que en esos casos la víctima siempre se siente un poco culpable.
Esto tiene mucha importancia en la novela...
Eugenia Rico:
Sí, una de las cosas que más me interesa es precisamente ese efecto:
cómo luego la víctima acaba sintiéndose culpable, aunque
no haya hecho nada. Quería escribir desde el pecado original:
esa sensación de culpa que tienen los inocentes, mientras que los culpables se sienten
inocentes. Piensa en las mujeres violadas por ejemplo, inexplicablemente, ellas
siempre se sienten un poco culpables.
Yo estuve dándole vueltas al paisaje de Asturias, del Norte, el mundo de las cuevas
que es como la vagina de la tierra, por donde sale la madre tierra y el misterio,
lo oculto, el subconsciente... y salió este libro.
El título incluye una conjunción concesiva que imagino que no es gratuita. ¿Qué
significa ése “aunque”? ¿Quizá esperanza?
Eugenia Rico:
Significa “Aunque seamos malditas, somos inocentes”. A mí el aunque me
parece lo mejor del título. Lo mejor de la literatura siempre es eso: la duda, el
matiz. La literatura es el aunque. Siempre hay que poner un aunque
a las cosas terribles que pasan en el mundo.
Selene hacía las labores de un médico pero murió en la hoguera, y Ainur ganó un
juicio por acoso sexual pero tuvo que huir. ¿Cómo se deja de ser maldita?
Eugenia Rico:
He escrito este libro para que estas personas dejen de ser malditas y malditos.
Una de las mejores cosas que podemos hacer es leer libros y pensar, que es una manera
refinada de leer. Los malditos dejaremos de serlo en la medida que pensemos, que
viajemos, que intentemos buscar respuestas... es la ignorancia lo que nos hace malditos.
Como el Lazarillo de Tormes, que tiene un papel importante
en la novela…
Eugenia Rico:
Sí, es un libro prohibido. ¿Cómo puede ser maldito o malo un libro? Sin embargo
así era. Ahora ya no, y por eso hay que aprovechar y escribir, si puedes,
libros malditos.
Aseguras que en algún momento de nuestra vida, todos hemos sido acusados o perseguidos.
¿De qué han acusado a Eugenia Rico?
Eugenia Rico:
Cuando una mujer escribe sobre otra mujer siempre la acusan de que la novela sea
autobiográfica, y también repiten eso de “es una novela para mujeres”. Fíjate en
dos cosas: si una historia de mujeres la escribe un hombre, la califican de profunda
y tierna; y cuando un hombre escribe una historia protagonizada por un hombre se
piensa que habla del género humano y de
la condición humana.
Yo pienso que esta es una novela muy coral y mi personaje favorito precisamente
es un hombre: el farero. Creo que las mujeres podemos escribir buenos personajes
masculinos, con el mismo derecho y la misma capacidad que aquellos hombres que crearon
grandes personajes femeninos como La Regenta
o Ana Karenina.
Aunque seamos malditas es una novela muy coral y espero
que no me acusen de escribir para mujeres -aunque por otra parte es cierto que leemos
más- . Lo correcto sería decir que es una novela para las personas y me gustaría
creer que una buena historia escrita y protagonizada por una mujer pueda ser una
historia universal.
También te incluyes a ti misma como un
personaje…
Eugenia Rico:
Es una manera de no tomarse en serio. En una novela muy metaliteraria, en la que
hay una reflexión sobre el oficio de escribir, en la que hay una novela dentro de
una novela, es como una muñeca rusa. Que yo sea un personaje es una especie de cameo
y me sirve, no para hablar de mí, sino del mundo literario y para hacerle un guiño
o más bien una sátira. Aunque reconozco que es arriesgado, me gustaba esa
ironía.
Cuando hablas de Selene y de su época, se nota que detrás hay una extensa documentación...
Eugenia Rico:
Sí, sí lo fue. Aunque no es una novela histórica, tiene mucha connotación histórica.
Una de las cosas más interesantes la descubrí en Barcelona -vine expresamente para
esa documentación- en un libro muy grande que tengo en catalán sobre “Bruixes i metzineres”. Además aquí
en Catalunya había una particularidad y es que no quemaban a las brujas, sino que
las ahorcaban. Tuve muchísima documentación.
En España sólo se quemaron a 56 brujas, así que me inspiré mucho
en casos de brujas alemanas. Concretamente en el caso de una mujer que hacía de
médico y le saquearon su casa para confiscarle sus bienes y sus pacientes. Es el
momento en que las mujeres que siempre habían curado son apartadas de la curación
porque se empieza a estudiar medicina en la universidad, se crea la incipiente y
poderosa industria farmacéutica, se fomenta el monopolio de la medicina... pero
ellos se encuentran con la contradicción de que
las que tenían las hierbas eran las mujeres. La persecución
fue la manera de acabar con ello.
Me interesaba la mujer como metáfora de todos los perseguidos, y las
brujas como metáfora de todos los acusados.
Fíjate que en algunos lugares como Francia hubo locura colectiva: perseguían a las
brujas, en medio de la persecución cambiaban a las brujas por los judíos, llegaron
a matar a todos los gatos negros porque pensaban que eran brujas disfrazadas…
La parte fascinante de este libro fue la documentación histórica, que resultó muy
variada y amena y la verdad es que el tema da para muchas novelas.
Resulta bochornoso conocer
algunas pruebas a las que sometían a las mujeres para demostrar
que eran brujas, como la del agua.
Eugenia Rico:
Sí, la tiraban al agua y si flotaba es que era una bruja y la quemaban en la hoguera
por ello, pero si no flotaba significaba que no era una bruja pero probablemente
ya había muerto ahogada… La mujer moría de todas formas.
Todas estas pruebas son históricas, lo que sorprende es lo absurdo. Pero fíjate
por ejemplo Guantánamo, si no es absurdo: hay gente allí sin pruebas que les incriminen.
Allí las brujas no tenían escapatoria: existían los cazadores de brujas, personas
a las que se pagaba por cada bruja capturada y ellos buscaban una marca diabólica,
que podía ser cualquier lunar… eran pruebas imposibles.
Me interesaba mucho la función metafórica, hoy día también tenemos caza de brujas.
Me estoy acordando del chico brasileño que mataron en el metro de Londres por terrorista
y no tenían pruebas, persecuciones por el color, por el aspecto… La caza de bruja
fue el
Holocausto de las mujeres.
Usas la frase más célebre de El Gatopardo de Lampedusa (“todo tiene que
cambiar para que todo siga igual”) para dar a entender que hoy día también existe
la Inquisición pero con otro rostro, como el de los medios.
Eugenia Rico:
Sí, como en el caso del farero. Los medios de comunicación son como Dioses, que
una vez te han expulsado del Paraíso no te permiten volver. La Inquisición mediática
puede condenar aunque la justicia te absuelva y puede absolverte aunque la justicia
te condene. Es implacable porque no admite apelación. Aunque luego resultes inocente,
es imposible devolverte tu buena estima, la vida ya ha quedado destrozada.
El pueblo donde se refugia Ainur es bastante terrorífico. A mí todo el juego de
sombras y niebla me recordaba a los páramos de
Cumbres Borrascosas.
Eugenia Rico:
Me encanta que me digas eso porque admiro mucho a
Emily Brontë, ¡es fabulosa! Además también
hay una imagen que quizá tu has visto y no ha visto nadie en esa estructura de que
llega un forastero y un personaje le cuenta una historia. Allí llega el arrendatario
y el ama de llaves le cuenta la historia de Catherine y
Heathcliff. Aquí viene un periodista
y Consuelo le cuenta la historia de la pelirroja. Me encanta que te recuerde a esa
atmósfera inquietante.

De hecho todos los habitantes de este pueblo son tullidos. ¿Es una metáfora para
recordarnos lo imperfectos que somos?
Eugenia Rico:
Exactamente. A todos nos falta algo.
Como Consuelo, que critica a todos…
Eugenia Rico:
¡Y ella también es tullida! La única bruja que hay en la novela es Consuelo. Las
demás no. Es un bicho malo que se queda tejiendo su tela de araña en un final un
poco abierto.
Durante la novela Ainur menciona libros como
Grandes Esperanzas,
Los pazos de Ulloa,
Bartleby, el escribiente o
Hamlet.
¿Son estos los libros que te han marcado como lectora?
Eugenia Rico:
Son algunos de mis libros favoritos. Por ejemplo amo El Lazarillo y me
parece la primera novela moderna.
Con
Aunque seamos malditas
también quería hacer un pequeño homenaje a los escritores que me han devorado el
alma. Desde las hermanas Brontë, Emily sobre todo, pero también Charlotte;
Jane Austen,
Edgar Allan Poe… hasta autores como
David Foster Wallace. Recordar un poco a mis autores de cabecera, los que me han
obsesionado y carcomido por dentro.
Pero me encanta lo
que me dices, porque si me hubiera gustado que se pareciera a una novela, hubiera
sido a
Cumbres Borrascosas. ¡Ya
me gustaría a mí! (Risas) La atmósfera opresiva sí puede recordar, pero en mi novela
es más irreal, porque el pueblo aparece y desaparece con la niebla.
Hablábamos antes del personaje del farero. Me ha gustado porque él lleva todo el
peso filosófico de la novela. Explica los motivos por los cuales no cree que el
hombre haya llegado a la Luna, la importancia del dinero o lo que nos dicen las
basuras de la gente que las tira.
Eugenia Rico:
Y eso completamente verdad, la basura habla mucho de la gente.
Sí, de hecho me ha recordado a la película Celebrity de
Woody Allen donde comentaban que también
dice mucho de una sociedad a quién hace célebre.
Eugenia Rico:
Es cierto. Aquí un señor descubre cómo detener el envejecimiento celular, ¡algo
tan importante como el hecho de que podríamos evitar la muerte! y sin embargo no
se hace tan famoso como alguien que sale en una portada del Vogue. Es el colmo.
El farero me parece un personaje ideal para filosofar. ¿Lo has aprovechado para
expresar opiniones propias?
Eugenia Rico:
Todos los autores se expresan a través de sus
personajes, pero no tienen por qué compartir
todas sus opiniones. En el caso del farero, sí que es el personaje que más se parece
a mí; para sorpresa de los que creen que solamente puedes ponerte en el cuerpo y
mente de una mujer.
He marcado una frase de Ainur que me ha llamado la atención por ser triste y cierta:
“Me da tanto miedo cumplir mis sueños como enfrentarme a mis pesadillas”. ¿Por qué
da miedo ser feliz?
Eugenia Rico:
Porque tenemos miedo a la libertad y tenemos
miedo a la felicidad. Nunca te va a
suceder nada que no creas que te mereces. Eso lo dice desde la cábala hasta la filosofía.
Es difícil, pero nos da miedo que se cumplan nuestros deseos, nos da miedo dar el
paso hacia delante.
Muchas veces tenemos las cosas al alcance de la mano y no hacemos más que quejarnos.
¿Cuánta gente conoces que se queja? Pero en realidad uno no está dispuesto a hacer
nada para cambiar la realidad. Mis personajes son gente a los que les han contado
una manera de ser felices y tienen que conquistar otra forma, su propia manera.
El personaje del Señor Oscuro es un poco ambiguo, no sabemos si es bueno o malo…
Eugenia Rico:
Para mí es el mismo personaje que el farero, son las dos caras de la Luna.
El libro forma parte de una tetralogía que habla de los cuatro elementos básicos.
El primero fue El otoño alemán
(agua) y ahora
Aunque seamos malditas
habla del fuego. ¿Tienes en mente las otras dos novelas?
Eugenia Rico:
Las tengo pensadas un poco. Pero esta novela son 480 páginas... es una novela muy
ambiciosa con una arquitectura muy compleja, en la que casi quería hacer un catálogo
de las cosas que se pueden hacer en narrativa y de mi manera de contar. De momento,
esperaré un poquito.
Es cierto, el libro incluye muchos puntos de vista,
recortes de periódico, un anónimo...
Eugenia Rico:
Sentencias, cartas... es como si fuese un collage. Me gusta la idea de los artículos
de periódico porque separan las tres partes de la novela. Y si los lees de forma
independiente componen una pequeña historia.
Nos hablan sobre el pasado de Ainur, gracias a los recortes descubrimos cómo fue
el acoso sexual por parte de su jefe y por qué tuvo que huir.
Eugenia Rico:
Sí, esa historia la incluí porque es un ejemplo de lo que te comentaba antes: cómo
se le da la vuelta a la tortilla y la víctima acaba siendo la perjudicada mientras
el culpable sale en los medios, es tertuliano de televisión, obtiene el apoyo de
otros hombres que alegan que ellos son los agredidos y que las mujeres son las que
provocan con minifaldas. ¡Eso son casos reales!
La verdad es que ha sido un libro ambicioso porque he hecho una especie de catálogo
de todo lo que se puede hacer en literatura. Luego ya por ejemplo está el final
cuando se funden los tiempos, ¡que eso ya no se sabe si es un gran flipe o qué!
(Risas).
...ahora el que escoge leer un libro está haciendo un acto de
coraje y debe ser recompensado...
Te han catalogado varias veces como “una escritora que parece extranjera”, ¿a qué
crees que se refieren?
Eugenia Rico:
La verdad es que yo he tenido mucho más éxito fuera de España que dentro, pero espero
que esta novela ayude a cambiarlo. Yo me siento profundamente española. Pero creo
que se refieren al hecho de que hago algo que no es muy habitual en escritores de
aquí.
España es un país que ahora se ha integrado en las corrientes que venían de fuera,
ya no está aparte como estuvo muchos años, ajeno a lo que se hacía en el exterior.
Recuerdo que cuando me leyó el señor que había sido Director del Departamento de
Literatura de Yale me dijo que no le parecía española porque esperaba una temática
más relacionada con temas como la reforma agraria. (Risas). ¡No sé en qué España
estaba pensando! Decía “pero si parece una autora americana”…
La comparación me parece positiva porque entiendo que quiere decir que estoy integrada
en las corrientes actuales y creo que es importante porque estamos en un mundo global
y la literatura también debe serlo.
Quizá hay casos que parecen excepciones porque en general aquí ha habido una generación
que estaba muy apegada a ese realismo un poco chato, a ese barroquismo… pero creo
que es fundamental buscar nuevos caminos para la novela.
Ya que hablábamos de este libro, me gusta el ejemplo de
Cumbres Borrascosas.
Para su época la novela de Emily era demasiado moderna; estilística y formalmente
no parece del siglo XIX, sino más bien del XX. Ahora estamos un siglo por delante
y aquí en España parece que aún no hemos superado del todo esa concepción de la
novela un poco tocho y realista, por así decirlo. Estoy de acuerdo con que se dijeron
grandes cosas con esa estructura, pero creo que ya es hora de superarla.
En el siglo XXI hay que buscar nuevos caminos para la novela, y el mejor camino
son las carreteras. Calellas, que decimos en mi tierra. Y lo más importante
creo que es jugar con
el lector: hay que innovar y buscar.
Yo hago un tipo de novela que la gente llama interactiva, y no
sé si me gusta mucho ése término porque todas las novelas deberían ser interactivas.
Pero sí que intento dejar huecos para que el lector se pueda meter y hacer suya
la novela.
Creo que hace falta tener talento para ser lector, y los lectores lo tienen. Hoy
día están haciendo una resistencia organizada porque lo fácil es que pongan la tele
donde tienen 25 canales diferentes, un videojuego... y ahora el que escoge leer
un libro está haciendo un acto de coraje y debe ser recompensado. Está yendo contracorriente.
Prácticamente es menos revolucionario fumarse un porro ahora mismo que leerse un
libro. (Risas) Hay que confiar en el talento del lector. Me gusta utilizar un símil
y es que, cuando escribo, yo soy la guionista de cine y el lector es el director
de la película y él se encarga de los castings, prepara su música, le da
un ritmo, piensa qué actores quiere... quiero que se sienta también dueño de eso.
Yo creo que la novela, como la energía, ni se crea ni se destruye, sólo se transforma.
Muchos han anunciado la muerte de la novela y ella sigue... lo que pasa es que tiene
que evolucionar.
Para acabar a modo de conclusión te diría que me ha dado la sensación de que
Aunque seamos malditas
tiene tantos matices y contenidos que es uno de esos libros que siempre va bien
releer.
Eugenia Rico:
Bueno, pues muchas gracias. (Risas). Me hace muy feliz ver que te ha gustado tanto
y que estás tan entusiasmada. Yo también estoy muy contenta, creo que es mi mejor
novela y me he quedado sin fuerzas después de ella. Es una novela difícil, no de
leer, sino de contar y etiquetar. Por eso hay que leerla... y disfrutarla.
Patricia Tena ©
www.ciberanika.com
Títulos disponibles de la autora AQUI
Comprar "Aunque seamos malditas"
Enlaces Relacionados
Ficha "Aunque seamos malditas" en Anika Entre Libros
Primera entrevista a Eugenia Rico en Anika Entre Libros
Web Oficial de Eugenia Rico
RESPONSABILIDADES: En esta
web no existe ningún tipo de copia literal por parte de Anika a menos que le hayan
dado permiso para su uso autores o editoriales, o que no pertenezca a las propias
fichas personales de libros de leídos de la webmaster. Anika es creadora y dueña
única de los argumentos y opiniones de "Anika Entre Libros" firmados por ella, y
por ello decide hacer públicos sus propios textos. Si alguien quiere utilizar cualquier
parte de esta web póngase en contacto con ella. Del resto de la web, críticas y
opiniones, se responsabilizan sus autores, así como de las opiniones personales
vertidas por sus colaboradores, entrevistados, articulistas y foreros.
Respeta la propiedad intelectual,
respeta el trabajo de los demás. |
Dirección
y diseño web (webmaster) ANIKA
UTOPIASOFT.NET
© www.ciberanika.com |
|
|
|
|
Ultimos Comentarios Registrados
|
|
Ultimos Comentarios Invitados
|
|
Prohibida la reproducción total o parcial de los contenidos de la web sin permiso explícito o sin nombrar la procedencia con enlace activo y correcto a http://www.ciberanika.com |
COMPRANDO DESDE AQUI AYUDAS A ANIKA ENTRE LIBROS
|
LIBROS DEDICADOS, un lugar donde visualizar las firmas y dedicatorias de los escritores
en sus libros cuando nos los firman. Una bonita imagen que compartir.
Si tienes algún libro firmado y dedicado y para ti es especial o tiene alguna anécdota
que añadir, participa enviando en .jpg la dedicatoria incluyendo
Libro, Autor y tu nombre (si hay anécdota, inclúyela
y compártela). Si eres escritor y tienes algún libro dedicado, tú también estás
invitado a participar. Envíalo a este correo
Aquí. Para entrar en LIBROS DEDICADOS, AQUÍ
MISMO.
|
|
|