ENTREVISTA
¿Qué critica te ha dolido más a lo largo de tu carrera?
Leopoldo Alas:
Recuerdo una
de Juan Bonilla a mi primer libro de poemas, "Los Palcos" (1988).
La publicó en la revista Renacimiento y se titulaba "Las torpes
andanzas del poeta", o algo así. Sin embargo no me molestó.
Él intentaba abrirse paso como crítico corrosivo y me eligió
como diana, lo cual me honró mucho puesto que yo era joven. Hoy,
como era de esperar, Bonilla se ha convertido en un buen crítico
asimilado al sistema. Lo que tal vez sí me molestó fue un
aspecto de la crítica que se publicó en el suplemento Babelia
de El País a mi novela "El extraño caso de Gaspar Ganijosa".
No recuerdo quién la firmaba pero venía a decir que era inverosímil
que el protagonista se convirtiera en un monstruo, cuando mi novela es
una relectura del mito Jeckyll/Hyde. Es absurdo que se hable de verosimilitud
cuando se está en el terreno de la fantasía.
Bajo tu punto de vista ¿se escribe últimamente más
por dinero que por pasión?
Leopoldo Alas:
Lo más
grave es que en general se escribe mal, es decir, de un modo indiferenciado,
sin voluntad de estilo. El mercado ha dañado la singularidad y ha
propiciado una literatura de consumo, que se vende o no pero que desde
luego casi nadie lee.
En tu trabajo a menudo se refleja la homosexualidad. ¿Qué
opinas del outing forzoso, algo muy habitual en los últimos tiempos?
Leopoldo Alas:
No estoy de
acuerdo. Sólo lo estaría cuando se desenmascara a un hipócrita
con poder, a un poderoso que oculta su orientación homosexual al
tiempo que reprime los derechos de los homosexuales. De lo contrario, me
parece una acto fascista.
¿A la hora de escribir sientes predilección por algún
género en especial? ¿Por qué?
Leopoldo Alas:
Prefiero la
poesía porque me siento fundamentalmente poeta, y no sólo
cuando escribo poemas. Hay una manera poética de escribir prosa
(ya sean relatos, novelas, ensayos o artículos) con la que me identifico.
Es una manera de mirar y de decir. Es una manera de vivir.
¿Consideras que en la literatura, al igual que la televisión
actual está perdiendo prestigio, teniendo en cuenta que vende más
el morbo que la calidad literaria?
Leopoldo Alas:
Sin duda. Pero
el prestigio no puede buscarse en la previsible respuesta de unas
masas
manipuladas y dóciles. Hay que buscarlo donde lo hay, porque sigue
existiendo aunque actualmente no tenga ninguna resonancia.
¿Diriges tu trabajo a un público determinado a la hora de
escribir?
Leopoldo Alas:
Me gustaría
hacerlo porque creo que me iría mejor, en un sentido económico.
Pero sólo escribo bien cuando me siento verdadero. Y sólo
me siento verdadero cuando escribo lo que me gusta leer a mí.
¿Cómo acaba Leopoldo Alas comentando la actualidad más
rosa?
Leopoldo Alas:
Lo he hecho
en muy pocas ocasiones. Es una realidad que rehuyo constantemente. Mi página
de los sábados en el suplemento madrileño M2 de EL MUNDO
es una prueba de mi resistencia: nunca hablo de los personajes del mundo
rosa o del corazón. Lo que ocurre es que es tal su omnipresencia,
que resulta imposible sustraerse por completo y a veces (muy pocas) se
encuentra uno a sí mismo opinando sobre esa mal llamada actualidad.
Uno no podría no hablar de la guerra si viviera inmerso en ella.
¿Me explico?
¿Qué proyectos de futuro tienes en la actualidad?
Leopoldo Alas:
Estoy trabajando
en una novela que espero terminar de escribir este verano. Se titula "A
través del espejo oscuro" y, si todo va bien, la publicaré
a finales de este año o a principios del que viene.
Illy
Nes ©
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